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22 de Marzo de 2003 | Tiempo de lectura: 5 minutos Moción del Pleno Municipal contra la guerra/noticias.info/ Ahora hace 65 años, el 18 de marzo de 1938, Barcelona sufrió un bombardeo brutal, que causó cientos y cientos de muertos en el cruce de la Gran Vía y la rambla de Catalunya. Fueron muertos civiles: hombres, mujeres, criaturas, desarmados, seguramente con ideología y con unas posiciones tomadas ante el conflicto, pero inofensivos. Intentaban hacer una vida normal en medio de la barbarie que siempre es la guerra. Y fueron aplastados. Desde la memoria de aquellos bombardeos, la ciudad de Barcelona quiere expresar la solidaridad con la gente de Bagdad y otras ciudades de Irak, personas -hombres, mujeres, criaturas- sobre las que gravitan hoy las bombas. Es una grave responsabilidad romper el tenue hilo de la paz en un mundo lleno de crisis y de desequilibrios y de dictaduras execrables como la de Saddam Hussein. Todavía es más responsabilidad hacerlo, obsesivamente, al margen de los organismos internacionales que, mal que bien, intentan crear caminos más racionales para solucionar los conflictos, las amenazas y los graves problemas que hay en el mundo. Ahora va a costar mucho recomponer las piezas; esperamos que sabremos hacerlo mejor que hasta el momento. Esperamos también que los ciudadanos y las ciudadanas de Barcelona seguiremos expresando el rechazo a la violencia, el clamor por la paz que nos une a los ciudadanos y las ciudadanas de tantas ciudades en el mundo. Las ciudades, que son la suma de las personas que viven en ellas, son entidades de paz. Las guerras no las hacen las ciudades, las hacen los gobiernos. Los gobiernos a veces no gobiernan con la gente, sino en contra de la opinión de la gente. Por todas estas consideraciones, el Alcalde de Barcelona, Joan Clos, y de acuerdo con el artículo 55 del Reglamento Orgánico del Ayuntamiento de Barcelona, ha elevado al Plenario del Consejo Municipal la siguiente moción que ha sido aprobada por los grupos municipales PSC, ERC-EV, IC-V, i CiU: PRIMERO. EXPRESAR nuestra solidaridad con la población civil de Irak y del Kurdistán iraquí, sometida a una dictadura condenable, y ahora víctima, además, de la violencia injustificada de las bombas. Tenemos la convicción de que existen caminos, seguramente complejos y difíciles, para solucionar los conflictos que afectan al mundo sin romper los precarios equilibrios que hoy sustentan el orden mundial. La guerra no soluciona dichos conflictos y a menudo los agrava, porque contamina con el odio y el afán de venganza -con el radicalismo de cualquier signo- las poblaciones que la viven, ya sea como agresores o como víctimas. La guerra es un error, porque añade incertidumbre a un mundo ya incierto. SEGUNDO. AFIRMAR que esta guerra constituye un acto ilícito internacional, por el hecho de que no se han respetado los procedimientos previstos en la Carta de las Naciones Unidas, que pasan por el conocimiento y la sanción del Consejo de Seguridad de esa organización, y que son los únicos que permiten el uso legal de la fuerza entre estados. La acción, que ha evitado deliberadamente su paso por el Consejo de Seguridad -donde no hubiera sido autorizada-, pone en evidencia la marginación de las Naciones Unidas como creadora y garante del derecho internacional en la estrategia global de los Estados Unidos, que optan por la creación de un sistema de orden internacional adaptado sólo a sus intereses. La humanidad ha realizado un enorme esfuerzo para hacer de la guerra un instrumento legítimo únicamente ante un mal mayor, ante la amenaza, la ruptura de la paz o la agresión; para hacer de la guerra un último recurso administrado en común, no una herramienta de política exterior. Lamentablemente, el ataque a Irak es efectivamente una herramienta instrumental en una estrategia por el control político y económico de la región, y con miras a demostrar determinación en la proyección del poder global de los Estados Unidos. TERCERO. EXPRESAR nuestra preocupación por la posición española en esta guerra. Los esfuerzos del presidente Aznar se han dirigido a justificar y legitimar a ultranza la posición de los Estados Unidos. El Gobierno español es, pues, parte en esa violación del derecho internacional. Con su actuación, cuya justificación no compartimos, el Gobierno ha contribuido a romper la unidad de acción europea, ha abandonado los ejes en los que se cimentaba el consenso sobre política exterior y se ha puesto en contra de buena parte de la opinión pública española y catalana; además, su actuación afecta negativamente a nuestro prestigio y nuestros intereses en el exterior. No hay contrapartidas que puedan compensar eso. En este camino, el presidente Aznar no ha respetado los acuerdos que él mismo había promovido en el Congreso. Exigimos que el Gobierno de España reflexione sobre la gravísima responsabilidad que ha contraído y que rectifique en consecuencia. CUARTO. PROCLAMAR nuestro rechazo a la participación de las fuerzas armadas del Estado en cualquier tipo de dispositivo vinculado a las operaciones militares actualmente en curso en Irak -que se llevan a cabo bajo el mando de los Estados Unidos -, aunque esa participación pueda tener carácter de apoyo o ser definida como ayuda humanitaria. Entendemos que la verdadera ayuda humanitaria es evitar desde un principio las consecuencias siempre dramáticas de la guerra. En cualquier caso, desde el Ayuntamiento de Barcelona expresamos la voluntad de colaborar en las tareas que sean necesarias para paliar los efectos de la guerra, en el marco de la cooperación entre ciudades y de los convenios existentes con las Naciones Unidas. QUINTO. EXPRESAR nuestra convicción de que, sea cuál sea el final de esta guerra, tenemos que repensar la representatividad, la operatividad y la eficacia de los organismos internacionales que velan por la seguridad internacional. Esta guerra, decidida al margen de las Naciones Unidas, pone de manifiesto la necesidad de dotar a nuestros organismos internacionales de una mayor eficacia para defender la posición de la mayoría. La voz de la sociedad civil del mundo entero, que se ha expresado en las calles y en los foros, reclama esa operatividad. Sin embargo, para estar en condiciones de orientar las relaciones internacionales en este sentido positivo y cooperativo, necesitamos a Europa. Una Europa para la que debemos recuperar, urgentemente, la voluntad política más firme, ambiciosa y constructiva para que el proyecto europeo, que es un proyecto de construcción de la paz, de resolución pacífica de las controversias y de ejercicio de la solidaridad, sea también el mejor instrumento en la construcción de la seguridad internacional, de un orden mundial basado en la justicia y la primacía del derecho. SEXTO. REQUERIR, finalmente, a la población de Barcelona, y a los ciudadanos y las ciudadanas del mundo, que insista a pedir la paz, a exigir el cese de la violencia y a construir entre todos un mundo más sensato. Pedimos también que la paz esté presente en las manifestaciones ciudadanas a través de la conducta cívica de los participantes. Barcelona, 21 de marzo de 2003 Difundido el: Fecha desconocida Publicado el: 22 de Marzo de 2003 16:16 Actualizado el: 26 de Agosto de 2011 16:25 Ubicación: Barcelona, Província de Barcelona, Catalunya (España) Fuente: Ajuntament de Barcelona Página web: Marca: Ajuntament de Barcelona Vía: vía noticias.info A través de: A través de (antiguo nombre): Noticias.info Tipo: Noticia Palabras clave: ¡Integra esta noticia en tu web!
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