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15 de Julio de 2004 | Tiempo de lectura: 9 minutos ORIENTAFILIUM NEWS. Boletín digital de Filium y de la eepp escuela española de psicoterapia y psicoanálisis¿QUÉ ES EL PSICOANÁLISIS?Nº 8 - Director: Juan Pundik - filium@arrakis.es - 15 de julio de 2004/noticias.info/ El psicoanálisis no es una terapéutica en si misma. Es un método de investigación de nuestro inconsciente, del origen de nuestros síntomas, malestares, sufrimientos y manifestaciones pulsionales mediante la reconstrucción de nuestra historia, de la rememoración de nuestros recuerdos olvidados, de nuestras manifestaciones pulsionales, que nos van conduciendo a sus desencadenantes y orígenes predisposicionales, que pueden permitirnos un conocimiento profundo de nosotros mismos que produce efectos de cura. Estos efectos de cura se explican por la causa de esos malestares y sufrimientos que la propia teoría psicoanalítica descubre y cuya divulgación constituye el objetivo de este libro. EL CONTROL POLICIAL En momentos en que los ciudadanos de Europa nos enfrentamos a un avance totalitario de las instituciones gubernamentales que intentan un control policial sobre nuestras mentes, nuestros pensamientos, nuestras libertades individuales y nuestro derecho diferencial a gozar sin causar perjuicios a terceros es importante reivindicar el carácter fundamentalmente epistémico y no psicoterapéutico del psicoanálisis para impedir que mediante legislaciones arbitrarias el poder médico y farmacológico intenten limitar y controlar el ejercicio de la actividad profesional que desempeñamos los psicoanalistas. ESTRICTA FORMACIÓN PSICOANALÍTICA Los psicoanalistas no cumplimos nuestra formación en la universidad, aunque mayoritariamente seamos licenciados universitarios. Nos formamos en las escuelas psicoanalíticas, eligiendo libremente a nuestros psicoanalistas con los que nos analizamos durante muchos años, eligiendo nuestros grupos de formación, de estudios y de lectura de textos y a los psicoanalistas experimentados que supervisan nuestro trabajo. La formación de un psicoanalista es una disciplina más exigente que la universitaria. Dedicamos a ella toda nuestra vida. Sólo nuestros analizantes pueden evaluar las consecuencias, en ellos mismos, de la común tarea que constituye un psicoanálisis. EL INCONSCIENTE El trascendental descubrimiento de Sigmund Freud fue que nuestros actos, nuestras elecciones, nuestros sentimientos, nuestros discursos están determinados por los acontecimientos de nuestra historia infantil que está reprimida, olvidada y constituye nuestro inconsciente. Lo inconsciente es el objeto de un análisis. El inconsciente no enferma ni cura. Nuestro viaje por la vida corre entonces el riesgo de realizarse en un barco sin nadie al timón a merced de los vientos, de las corrientes y de los escollos. Un psicoanálisis es una invitación a intentar hacerse con el timón de la embarcación e intentar conducirnos a los puertos que hayamos elegido con el mínimo de riesgos, de averías y deterioros posibles. No elimina ni los vientos, ni las corrientes ni los escollos, pero las posibilidades de llevar la embarcación a puertos escogidos aumenta notoriamente. EL ANTIPSICOANÁLISIS El psicoanálisis es exactamente lo opuesto a lo que nos propone la psiquiatría, las neurobiociencias, las terapias conductistas y neocognitivistas, con sus ejercicios, consejos y medicamentos. El psicoanalista no tiene objetivos, ni ideales, ni proyectos para su consultante. Le ayuda a descubrir los que están dentro suyo y sus potencialidades, a descubrir la naturaleza de los obstáculos que lo tienen paralizado, frustrado, minusvalidado, imposibilitado, impotente, sufriente, incapacitado y a encontrar los caminos para superarlos y para transformarse en artífice de su propio destino, liberado de angustias, depresiones, sentimientos de culpabilidad, manifestaciones pulsionales y sintomáticas patológicas. Mientras que la psiquiatría, las neurociencias, la farmacología y las terapias conductistas y neocognitivistas someten al individuo a la condición de objeto, el psicoanálisis recupera para él la condición de sujeto de sus decisiones, de sus elecciones y de su libertad. Y es el propio psicoanalista el que se coloca en el lugar de objeto de ese proceso. ¿ANALIZARSE? ¿Por qué y para qué analizarse? Para conocerse a uno mismo. Uno es el instrumento, el soporte con el cual va a tener que enfrentar el curso de su vida. Debería ser obvio que el conocimiento, lo más profundo y detallado que sea posible, de uno mismo constituye la mayor posibilidad de enfrentar esa vida y la imprevisible variedad de sus acontecimientos en mejores condiciones. Con menos sufrimiento y malestar. Con mayor capacidad para disfrutar y obtener placer, sobre todo de los momentos más simples de lo cotidiano. ¿UNA TERAPÉUTICA? Freud escribe y Lacan insiste en que el psicoanálisis es "una terapéutica que no es como las otras". Esta es una característica diferencial que podría atribuirse cada uno de los abordajes terapéuticos existentes. ¿Qué es entonces lo que caracteriza al psicoanálisis como una terapéutica diferente a todas las demás? En medicina cura el médico, cura la medicación o el tratamiento por él indicado. En las psicoterapias cura el psicoterapeuta. En psicoanálisis es el propio sujeto el que se cura. Se cura por añadidura, escribió Freud. Se cura en la medida que cambia de posición subjetiva. EL PSICOANALISTA: UN INTÉRPRETE El psicoanalista es un intérprete, un descifrador, un decodificador, un traductor del contenido latente, inconsciente que se oculta detrás del discurso manifiesto, consciente del consultante. La psicología y las psicoterapias en general operan sobre la consciencia. El descubrimiento de Freud fue que los síntomas y el malestar incontrolables para el individuo provienen de lo no consciente, es decir del inconsciente. Es a partir del descubrimiento de Freud que podemos descubrir que nuestros actos, pensamientos, decisiones y discursos están motivados por lo inconsciente, por historias infantiles reprimidas en el sentido de olvidadas. EL PSICOANALISTA: UN INSTRUMENTO Aunque el consultante no lo sepa viene al analista a ponerle un límite a su goce y a saber de su deseo. Todos estos procesos los va a tener que producir el analizante utilizando al analista como a un objeto, un instrumento de ese proceso. Un instrumento que por el vínculo transferencial se constituye en parte del analizante. El analista es un producto resultado de su propio análisis, de su deseo de saber, y se ofrece al analizante como instrumento para impulsar su propio saber en el seno de una cultura cuyos individuos se caracterizan por no querer saber, por no querer pensar en lo que conduce a saber de uno mismo. No es el saber tecnológico o científico. Para huir de si mismos los seres humanos se alejan cada vez más internándose en su aventura cósmica. El no querer saber del inconsciente, de lo reprimido, de lo olvidado, tiene un alto coste en malestar y síntomas patológicos e invalidantes. ADICCIONES Y TOXICOMANÍAS Las adicciones y toxicomanías generalizadas en nuestra cultura están destinadas a intentar obturar ese malestar y esos síntomas mediante el no pensar y el no querer saber, intentando generar la ilusión de que el consumo de sustancias y objetos son los que van a poder producir ese bienestar anhelado. En el análisis el analizante se interroga sobre su existencia intentando darle un sentido al sin sentido de la vida. Es en ese proceso, que se cumple en la relación transferencial con el analista, que el analizante puede producir su rectificación subjetiva dejando de someterse a sus significantes amos y a su neurosis de destino, descubriendo su deseo, domesticando la pulsión, poniendo límites a su goce displacentero, curándose de sus síntomas haciéndose con el resto incurable de los mismos. El analizante se constituye así, en la relación transferencial con el analista, en su propio terapeuta, de un proceso terapéutico que sólo él puede evaluar. EL AUTOANÁLISIS El autoanálisis no es posible porque el inconsciente no es accesible para uno mismo. El psicoanálisis se produce en un diálogo con un otro en cuyo sitio está el psicoanalista. Esta relación se denomina transferencia. No hay análisis sin transferencia. Esta imposibilidad del autoanálisis podríamos ejemplificarla metafóricamente como si nuestro inconsciente estuviera escrito sobre nuestra espalda y en caracteres jeroglíficos que son los que aprende a descifrar el psicoanalista en su formación. Los mismos psicoanalistas debemos pasar por un análisis con otro analistas para poder descubrir las motivaciones inconscientes que nos determinan. DEPRESIÓN NORMAL La depresión no es una patología. Hay una depresión normal que puede derivar en patológica. El establecimiento de una relación importante del sujeto con el objeto requiere que éste sea investido libidinalmente. Estudiar, trabajar, practicar un deporte, relacionarse afectiva o amorosamente con alguien requieren ese investimento libidinal. En ese vínculo se establece algo del deseo. Cuanto más libidinalmente investido este el objeto mayor magnitud va a tener el proceso depresivo que desencadena su pérdida. El proceso depresivo consiste en un proceso de desinvestimento libidinal del objeto. La pérdida de un ser querido, de la pareja, del trabajo, de dinero, de cualquier objeto apreciado requieren un proceso de desinvestimento libidinal al que Freud denominó duelo, uno de cuyos momentos es la depresión. Esta depresión es normal, está destinada a deslibidinizar el objeto perdido, a retirar el investimento libidinal, la energía afectiva depositada en el objeto perdido para liberarla y dejarla en condiciones de ser utilizada para investir nuevos objetos. Los antidepresivos no curan la depresión. EL AMOR ES INCONSCIENTE Escribimos para que nos quieran más (Bryce Echenique). Cantamos para que nos quieran más (Víctor Manuel). Hablamos para que nos quieran más (Jacques Lacan). Vivimos para que nos quieran más. Amar es querer ser amado. Si difícil es amar, más difícil aún es conseguir ser amado. Y más difícil todavía es conseguir sentirse amado. Porque todos estos procesos son inconscientes. Lo que dirige nuestros actos, nuestros sentimientos, nuestros estados de ánimo, nuestros discursos es el inconsciente. Ese fue el gran descubrimiento de Sigmund Freud. Nuestro inconsciente está estructurado como un lenguaje simbólico. El inconsciente y el lenguaje simbólico se constituyen en un proceso pulsional, es decir energético, que se desarrolla durante los dos primeros años de vida y que va a permitir su consolidación en los momentos iniciales posteriores de la historia infantil que van a ser determinantes para toda la vida adulta posterior. (Párrafos extraídos del libro de Juan Pundik ¿QUÉ ES EL PSICOANÁLISIS? Guía para profanos, principiantes y estudiantes. Editorial Filium. En preparación). Difundido el: Fecha desconocida Publicado el: 15 de Julio de 2004 19:59 Actualizado el: 26 de Agosto de 2011 16:26 Ubicación: Madrid, Provincia de Madrid, Comunidad de Madrid (España) Fuente: Filium Página web: Dirección web anterior: Marca: Boletín digital de Filium y eeppsicoanálisis Tipo: Noticia Palabras clave: ¡Integra esta noticia en tu web!
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