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Fuente : Federación Internacional de Fútbol (FIFA)
http://www.fifa.com/es/index.html
Arrivederci Baggio
/noticias.info/ - Lo sucedido el miércoles 28 de abril en Génova, en la despedida de Roberto Baggio de la Nazionale, no fue en absoluto el adiós de un jubilado. El delantero mostró sobradamente el nivel de los demás protagonistas del encuentro, haciendo así honor por última vez a la camiseta azul de Italia. FIFA.com acudió al estadio Luigi Ferraris para asistir a este homenaje a uno de los mayores apóstoles del deporte rey.
En las calles próximas al estadio Luigi Ferraris, los vendedores ambulantes se vieron desbordados. Eran las 18:00 –tres horas antes del saque inicial del Italia-España– y ya podían contar con unos buenos ingresos gracias a un solo producto: la camiseta de la Nazionale con el número 10 impreso, y exhibiendo el nombre de Baggio. Hacía ya cinco años que no se vendía ninguna, cinco años que no se veía al divino Divino Codino con la selección italiana (desde el 31/03/99, con motivo de un partido de la fase de clasificación para la Eurocopa 2000, contra Bielorrusia).
Un acontecimiento excepcional requirió una movilización excepcional. Y los 30,300 espectadores que se concentraron en las gradas únicamente tuvieron ojos para él. “Italia sin Baggio, es como las peras sin queso” (una receta típica italiana), “Maradona + Pelé = Baggio”, “El mundo te ha apreciado, Europa te ha admirado, Italia no te olvidará jamás, ¡feliz regreso, Roby Baggio!”… Todos estos mensajes de afecto habrán conmovido sin duda al jugador del Brescia cuando saltó al campo –de último, y por lo tanto entre una lluvia de aplausos– para realizar el calentamiento.
¿Adiós o hasta la vista?
Se esperaba que así fuese, pero los más nimios gestos y acciones de Baggio provocaron un enorme fervor durante la noche. Algunos minutos y varios toques de balón más tarde, volvió a ser un jugador de la Nazionale como cualquier otro. Hasta el minuto 18. “Roby” recibió en el área una dejada de cabeza de Vieri, se fue de tres defensas y cedió hacia atrás para Zambrotta. El futbolista de la Juve desbordó y centró. Baggio separó las piernas para dejar pasar el balón hasta Perrotta, cuyo disparo fue malogrado por un defensa español. En una jugada, el hombre de la noche demostró que cuando uno es un gran jugador, sigue siéndolo a los 37 años.
Dejadas, aperturas, amagos... Baggio se recreó con sus trucos demostrando que no tiene nada que envidiar a sus compañeros azzurri. Porque ése es precisamente el interrogante que surge con este regreso. Es cierto que el cuarto máximo goleador de la historia de la selección italiana ha decidido poner fin a su carrera cuando termine la temporada, pero también ha declarado que si “todavía pudiese echar una mano a Italia, lo haría gustoso”.
Los hinchas italianos, en cualquier caso, han elegido su bando: “Con Baggio en la Nazionale, podemos conquistar Europa”, “¡Baggio a Lisboa!”, “Sin Baggio, la Eurocopa no me emociona”. Pancartas como estas se vieron el miércoles en el estadio Luigi Ferraris. De cualquier modo, tan sólo Giovanni Trapattoni puede resolver este debate nacional. Tendremos la respuesta el próximo 17 de mayo, aunque “il mister” parece ya seguro de su decisión.
Baggio capitán
Pero la verdad es que, en la segunda parte, Roberto Baggio se encontró luciendo el brazalete de capitán, algo que no le había ocurrido más que una sola vez en sus 55 anteriores actuaciones con su país, tras la marcha de Fabio Cannavaro. ¿Una prueba de confianza, o un simple gesto de gratitud? Dejemos la pregunta en el aire.
En el minuto 67, el estadio Luigi Ferraris contuvo el aliento. Roberto Baggio se internó en el campo contrario, se deshizo de Casillas... pero no fue capaz de enderezar la trayectoria del balón. Fue el último destello de la estrella italiana, ya que el golpe franco que ejecutó en el minuto 85 encontró los brazos de Cañizares. Quedaban apenas tres minutos de juego y el estadio Ferraris se puso en pie. Baggio fue llamado al banquillo y dejó su puesto a Miccoli.
La hermosa historia de amor entre “il Codino” y la selección italiana terminó de ese modo: sin gol y sin triunfo, pero rebosante de recuerdos. El estadio tardó largos minutos en vaciarse, como si esta marcha no pudiese concluir así. ¡Pero lo hizo! Con total sencillez, un gran señor del fútbol acababa de abandonar la escena internacional.
Génova, estadio Luigi Ferraris
Italia-España: 1-1 (0-0). Goles: Vieri (52’) para Italia; Torres (50’) para España. Árbitro: M. Poll (Ing.). 30,300 espectadores. Amonestaciones: Materazzi (59’) por parte de Italia.
Italia: Buffon (Peruzzi, 46’); Panucci, Cannavaro (cap.) (Ferrari, 46’), Materazzi, Zambrotta; Perrotta (Ambrosini, 46’), Pirlo (Nervo, 72’); Fiore (Diana, 72’), R. Baggio (Miccoli, 87’), Di Vaio (Favalli, 63’); Vieri (Corradi, 72’). Entr.: G. Trapattoni.
España: Casillas (Cañizares, 75’); Salgado (Manuel Pablo, 46’), Helguera (César, 61’), Juanito, Raúl Bravo; Albelda (Baraja, 75’), Xabi Alonso (Xavi, 46’); Etxeberria, Vicente (Joaquín, 46’); Morientes (Torres, 46’) y Raúl (cap.) (Valerón, 46’). Entr.: I. Sáez.
Roberto Baggio, al término del encuentro
“¿Qué quieren que les diga? No puedo decir más que: ¡gracias! Esta noche ha sido magnífica para mí. Estoy un poco decepcionado por haber fallado mi última ocasión, porque me hubiera gustado ofrecerle un gol al público. El partido no ha sido fácil, frente a un equipo compuesto por jugadores de una calidad muy grande. Yo diría que hemos hecho un partido discreto. Por mi parte, estoy muy contento por haber podido jugar hasta casi el final del encuentro, esperaba irme antes. Hoy mi decisión está muy madurada y no me echaré atrás”.
04/05/2004 notas_de_prensa_archivo
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