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Fuente : Federación Internacional de Fútbol (FIFA)
http://www.fifa.com/es/index.html
Prisca Steinegger: "Me acordaré toda mi vida con orgullo y alegría"
/noticias.info/ Prisca Steinegger, Jugadora del año 2003 en Suiza y colaboradora de la División Comunicaciones de la FIFA, fue integrante de la selección estelar femenina de la FIFA en el partido del Centenario FIFA, disputado el pasado jueves en el Estadio de Francia de St. Denis, en las inmediaciones de la capital francesa. Ha relatado en exclusiva a FIFA.com sus experiencias durante los tres días en torno al encuentro con las mejores jugadoras del mundo.
Por Prisca Steinegger
En principio, un día de lo más normal. En principio.
Me levanté, me duché y desayuné un yogur. Con mi bolsa de deportes y los utensilios más necesarios (lo más importante: mis botas de fútbol) me subo al tren para dirigirme al aeropuerto.
Uno de los importantes diarios suizos se hace eco hoy de los partidos del Centenario FIFA que se disputarán en París. Incluso mencionan mi nombre, "…para el que también fue convocada Prisca Steinegger, del SV Seebach…". Resulta un tanto extraño leer tu nombre en un periódico, pero en realidad no está nada mal.
Y es que mi presencia se debe a que el Presidente de la FIFA, Joseph. S. Blatter, quiso integrar a las siete naciones fundadoras en las celebraciones y desde el punto de vista deportivo, probablemente porque en estos momentos soy internacional por Suiza y jugadora del año 2003.
9:00 am. Aeropuerto de Zúrich
Una vez en el aeropuerto, me dirijo a la zona de embarque. El vuelo dura algo más de una hora. Viajo en el mismo avión que la árbitro de nuestro partido, Nicole Petignat. Aterrizamos en París a las 11:40. Sube la tensión y me preguntó qué sucederá entre hoy y mañana. En la salida un chófer me espera con un cartel en el que leo mi nombre. De camino al hotel pasamos por delante del Estadio de Francia. Dos grandes banderas anuncian las festividades del Centenario FIFA, y poco a poco me voy dando cuenta de que será todo menos un día normal.
1:00 pm. Hotel Evergreen. París, Francia
En el hotel me encuentro con las primeras jugadoras, caras conocidas. Recientemente, el 24 de abril, disputamos un partido de clasificación para el Campeonato Femenino de la UEFA contra Suecia y mañana jugaré con algunas de ellas en el mismo equipo. Cada vez soy más consciente de que se está haciendo realidad un sueño que nunca hubiese ni imaginado. ¡Estaré al lado de las mejores jugadoras del mundo!
A las 16:00 tenemos la primera cita oficial, entrega del equipaje. Todas las jugadoras se saludan. Conozco la mayoría de las caras y me siento muy honrada de poder estar aquí. También se produce el saludo oficial por parte de la FIFA y se nos informa acerca del desarrollo del partido. Nuestras dos entrenadoras nos comunican la próxima cita: a las 17:00 está previsto el entrenamiento. Nos dirigimos en bus a un estadio más pequeño cerca del hotel. Allí nos reciben muchos niños y un grupo de periodistas. Tengo curiosidad por saber cómo será el entrenamiento, qué nivel habrá y cómo nos entenderemos sobre el campo.
5:30 pm. Entrenamiento
Personalidades y culturas distintas trazan un panorama alentador y suponen un reto emocionante para nuestras entrenadoras. Nos atamos las botas y saltamos al campo. La alegría y el júbilo de los niños me llevan en volandas a recorrer una banda, esa sensación se mezcla con el orgullo de estar aquí y también algo de miedo. El entrenamiento es divertido.
El nivel se corresponde con el combinado mundial de jugadoras que están ejercitándose sobre el césped. Comparando este entreno con el de mi club o el de la selección, pronto detecto diferencias. Se nota una mayor intensidad y un ritmo más elevado. Tras haberme aclimatado y olvidadas mis inseguridades, disfruto de cada momento que comparto con estas jugadoras sobre el campo, mientras trabajo a las órdenes de dos de las mejores entrenadoras de Europa.
En los estiramientos posteriores al entrenamiento hablo con Charmaine Hooper, a la que conocí hace dos años, durante el Campeonato Mundial del Fútbol Femenino Sub-19 de la FIFA en Canadá. Conversamos acerca del fútbol en Estados Unidos y en el resto del mundo, así como del honor que supone estar aquí. Subo al bus con buenas sensaciones.
7:30 pm. Sesión de fotos
De vuelta en el hotel tenemos una cita con el fotógrafo que hará las instantáneas para la pantalla gigante del estadio. Nos ponemos las camisetas y solicitamos las respectivas tallas. En la cena me siento en la 'mesa estadounidense' con Shannon Boxx, Abby Wambach y Charmaine Hooper. Mantenemos una conversación interesante. La selección alemana también ha llegado. Se escucha algún que otro "Hallo". En el vestíbulo algunas de ellas están viendo la final de la Copa de la UEFA entre el Valencia y el Olympique de Marsella. A las 23:30 subo a mi habitación y me pregunto si me dormiré pronto o si, por el contrario, el nerviosismo no me dejará conciliar el sueño. Recapitulo todo lo que sucedió durante el día y me siento orgullosa y satisfecha. Mi primera noche como jugadora del combinado mundial de la FIFA de fútbol femenino.
Jueves, 20 de mayo de 2004
8:30. Tiempo libre
He dormido bien y bajo a desayunar a las 8:30. Nuestra próxima cita será a las 11:30 para el almuerzo. Tras el desayuno decido salir del hotel para dar un paseo. Me voy en metro hasta "La Défense" para distraerme un poco. El "Grand Arche", ese gran edificio, brilla en el sol y parece inamovible. Esa imagen me queda marcada y vuelvo al hotel. Todas las jugadoras han pasado la mañana a su manera. Acaba el almuerzo y me retiro a mi habitación. Estoy algo nerviosa. Leo las noticias que me mandan mis amigos de Suiza y me acuesto. Escucho algo de música y la idea de jugar ese partido me ilusiona sobremanera.
2:30 pm. Reunión con el equipo
A las 14:30 tenemos la reunión previa al partido para ultimar detalles. El dúo sueco-francés de entrenadoras nos comunica el once inicial y nos da algunas indicaciones tácticas. Vemos a nuestras rivales en un breve video. El ambiente sigue siendo bueno y todas las que estamos en esa habitación sentimos la ilusión y el orgullo por poder disputar ese partido. Shannon Boxx es designada como capitana. Yo llevaré el dorsal con el número 16 y no saldré de inicio. Nos sirven café y pastas y aún queda algo de tiempo antes de dirigirnos al estadio. Recojo la bolsa y me llevo mi reproductor mp3 y la cámara de fotos. Subo al bus y, como suelo hacer siempre, voy escuchando música mientras nos desplazamos al Estadio de Francia.
Nada nuevo, pues, salvo por el hecho de que me acompañan las mejores jugadoras del mundo. Conozco el Estadio de Francia de los partidos de la Copa FIFA Confederaciones del año pasado. Aún recuerdo cuando me encontraba en el estadio en los momentos previos a un partido de grupo y sonó el himno de la FIFA. Se me puso la piel de gallina. Nunca hubiese pensado volver algún día aquí como jugadora. Ahora acudo como integrante del combinado mundial de la FIFA y jugaré contra Alemania, actual campeona del mundo.
A pesar de que ya jugué 23 partidos con la selección suiza, es la primera vez que me enfrento a nuestras vecinas alemanas. ¿Cuál será mi balance personal tras el partido?
5:00 pm. En el césped del Estadio de Francia
Los primeros espectadores van llegando al estadio. Piso el césped: qué sensación. El nerviosismo cede ante el orgullo y la alegría. Disfruto de todos y cada uno de los instantes e impresiones. Es algo indescriptible: un recuerdo que no olvidaré nunca. Me encuentro ante la aparición más relevante como jugadora hasta la fecha, ante el partido de los partidos. Saco unas cuantas fotos. Algunos de mis compañeros de trabajo en la FIFA me saludan y me alegro de sus felicitaciones. El hecho de vivir un acto de la FIFA de estas características desde el otro lado no deja de ser emocionante, es decir, cambiar por un día el traje de la FIFA por el equipaje del combinado mundial de la FIFA.
Vuelvo a los vestuarios con la alegría de haber visto este gran estadio, el césped en perfectas condiciones y el ambiente que se comienza a percibir. Como suele ser habitual en el fútbol profesional, los dorsales están colocados en sus respectivos lugares y me dirijo al mío, el número 16, para cambiarme. Se nota algo de tensión, pero la ilusión ante el partido parece estar dibujada en las caras de las jugadoras.
El once inicial se está ejercitando sobre el césped, mientras que las suplentes tocamos balón. Marika Domanski-Lyfors nos llama para participar en los sprints y así animar a las demás. En la cabina se escuchan palabras de ánimo. Las suplentes abandonamos el vestuario y nos dirigimos hacia el campo. Suena el himno de la FIFA y los dos equipos saltan al césped, un momento inolvidable. De repente, Elisabeth Loisel se da cuenta de que Shannon Boxx ha salido de los vestuarios sin el banderín. Vuelvo corriendo al vestuario y se lo doy a Shannon. Parece que incluso para toda una veterana como la jugadora estadounidense el partido será un evento emocionante…
6:30 pm. En el banquillo
Vivo intensamente la primera parte desde el banquillo. Es un partido con un nivel muy alto. Nuestro equipo no evidencia que sólo se ha entrenado una vez, pero al descanso perdemos por 1-2. Tras la reanudación empezamos a calentar detrás de la meta rival. Me siento ligeramente nerviosa y tensa, pero ello, más que perjudicarme, me da una buena sensación y hago los ejercicios con suma concentración, aunque, eso sí, siempre con un ojo sobre el césped. El partido sigue siendo atractivo.
Hemos dado la vuelta al marcador y ahora ganamos 3-2. Sigue pasando el tiempo, y a veinte minutos del final me llaman al banquillo. Ahora llega el momento, mi momento. El estadio ya está casi lleno. Me pongo las espinilleras y me coloco al lado del cuarto árbitro para esperar por el cambio. Vuelvo a mirar hacia las gradas y disfruto de los miles de espectadores, el ambiente y el instante en sí mismo.
Llegó el momento. Oigo cómo llaman a Marta y veo cómo en la pizarra electrónica aparece primero el 10 y posteriormente el 16. Voy a entrar por esta fantástica brasileña. Ahora todo va rápido. El ritmo de partido es alto y los minutos pasan volando. Tengo varias intervenciones en el partido de las que me siento satisfecha. Ya hay alrededor de 80,000 espectadores viéndonos y estoy viviendo el sueño de muchas jugadoras. Es sencillamente maravilloso.
Al final ganamos 3-2 y todas nos alegramos de poder haber vencido a las actuales campeonas del mundo. Seguimos celebrándolo un rato y disfrutando del júbilo de los espectadores.
9:00 pm. Cena y fiesta
En una sala adyacente se ha organizado una comida para las jugadoras. Posteriormente nos dirigimos al palco. Ya ha comenzado el partido entre Francia y Brasil, pero todavía no ha habido ningún gol. En el descanso voy a la zona VIP y me alegro de poder ver caras conocidas y de recibir numerosas felicitaciones.
Una vez finalizado el partido sin goles, disfrutamos del broche de oro del acto en el estadio. Los fuegos artificiales ponen punto y final a este evento inolvidable. De vuelta en el hotel, la FIFA se despide oficialmente de nosotras. Nuestras entrenadoras nos vuelven a agradecer nuestra entrega y nos felicitan por la victoria.
Todas estamos muy satisfechas y disfrutamos del éxito. No queremos perdernos ningún momento. La mayoría de nosotras y algunas de las jugadoras alemanas nos reunimos en el bar del hotel para hablar acerca de la experiencia. Estamos orgullosas. Fue, sin duda, una experiencia inolvidable y una extraordinaria ocasión de conocer gente y disputar un partido con las mejores jugadoras del mundo.
Viernes, 21 de mayo de 2004
Reflexiones
Los días más emocionantes de mi vida en términos futbolísticos han llegado a su fin. Conservo impresiones preciosas e inolvidables, recuerdos y emociones. Vuelvo al aeropuerto. Me hubiese gustado volar directamente a Palermo. Nuestra selección se enfrentará allí a Italia el sábado en un partido correspondiente a la fase clasificatoria para el Campeonato Femenino de la UEFA, pero no recibí la autorización, dado que llegaría un día después que el resto de mis compañeras de la selección. Es una pena, porque me hubiese llevado todo este ímpetu y la experiencia vivida. Así las cosas, vuelvo a la vida normal de la pequeña Suiza futbolística como desconocida jugadora de su selección femenina. Eso sí, mucho más rica en recuerdos y experiencias, que nadie me podrá arrebatar. Me acordaré toda mi vida con orgullo y alegría.
25/05/2004
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