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Fuente: © Ministerio de Sanidad y Consumo ·
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Elena Salgado recuerda la importancia de potenciar la salud sexual y reproductiva en África para luchar contra la mortalidad materno-infantil y la expansión del sida
/noticias.info/ Esta mañana, en Maputo (Mozambique)
El continente africano registra la mitad de las muertes que se producen anualmente en el mundo durante el embarazo y la niñez; además, entre el 20 y el 30% de las mujeres embarazadas están infectadas por VIH
Salgado está participando en las sesiones conjuntas de la Red Mundial de Ministras de Salud (de la que es co-presidenta desde 2004), el Consejo Mundial de Mujeres Líderes, la OMS y el Fondo de Naciones Unidas para la Población (UNFPA), que se celebran en el marco de la Conferencia Extraordinaria de Ministras de Salud de África sobre salud sexual y reproductiva
La Ministra ha pedido nuevos esfuerzos para luchar contra las desigualdades que siguen padeciendo las mujeres en el mundo, especialmente en el ámbito de la salud y de la educación, y para conseguir que tengan mayor participación en la toma de decisiones
19 de septiembre de 2006. La Ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, ha recordado la importancia de seguir trabajando en todo el mundo, especialmente en los países más pobres, para combatir las desigualdades que siguen existiendo entre hombres y mujeres, unas desigualdades que tienen importantes repercusiones en el ámbito de la salud.
Salgado está participando desde ayer en Maputo (Mozambique) en las sesiones conjuntas de la Red Mundial de Ministras de Salud (de la que es co-presidenta desde 2004), el Consejo Mundial de Mujeres Líderes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Población (UNFPA); unas sesiones que se celebran en el marco de la Conferencia Extraordinaria de Ministras de Salud de África sobre salud sexual y reproductiva.
Como ha subrayado la Ministra en su intervención esta mañana, las políticas de prevención y promoción en el ámbito de la salud sexual y reproductiva tienen una gran importancia en África, un continente en el que la mortalidad materno-infantil es una “emergencia silenciosa” desde hace décadas. Con 850 millones de habitantes (lo que representa el 13,5% de la población mundial) y con el 23,5% de todos los nacimientos que se producen anualmente en el mundo, África registra al mismo tiempo la mitad de las muertes durante el embarazo y la niñez. Además, por cada fallecimiento de una madre, al menos otras 30 sufren complicaciones de salud graves o discapacidad a corto o largo plazo.
Esta alta mortalidad se combina con un bajo índice en el uso de medidas contraceptivas (13%) y con una alta tasa de fertilidad (4,9 niños por mujer). Por otro lado, en diversas regiones, como el centro de África, entre el 20 y el 30% de las mujeres embarazas están infectadas por VIH y la tasa de transmisión de esta infección entre madres e hijos está entre el 25 y el 40%.
En definitiva -ha afirmado la Ministra- las mujeres africanas sufren de primera mano las consecuencias de la pobreza, son víctimas de la discriminación en todas las áreas de la vida, ponen en riesgo su vida al quedarse embarazadas y son cada vez más susceptibles al sida y a otras enfermedades de transmisión sexual.
MEJORAR LA SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA EN ÁFRICA
Estos datos evidencian, tal como ha sido subrayado por la Organización Mundial de la Salud, que garantizar a las mujeres africanas el derecho a la salud reproductiva y sexual puede contribuir de forma determinante a mejorar su salud durante el embarazo y el parto, a reducir la mortalidad infantil y a combatir el sida, la malaria y otras enfermedades. “Y para seguir avanzando en este terreno -ha expuesto la Ministra- necesitamos menos y más al mismo tiempo. Necesitamos menos ignorancia, menos pobreza, menos violencia, menos guerra y menos armas. Y necesitamos más datos, más investigación, más sistemas de información con sensibilidad hacia la perspectiva de género, más compromiso político, más recursos, más herramientas de gestión, más personal sanitario y un liderazgo más efectivo”.
La Ministra ha recordado los importantes pasos que se han ido dando en esta dirección en los últimos años. En 1994, la Conferencia Regional de Ministras de Salud de África celebrada en Dakar lanzó un plan de acción en el que se identificó la pobreza, la falta de derechos y de independencia económica por parte de las mujeres, el inadecuado acceso a la educación, los problemas de seguridad alimentaria y la ausencia de medidas de mejora en el ámbito de la salud reproductiva y sexual como los mayores retos para mejorar la salud de las mujeres y de los niños en el continente. Posteriormente, en su segunda sesión ordinaria, celebrada en Maputo en 2003, los gobiernos africanos adoptaron un protocolo en el que se animaba a promover los derechos de la mujer a la vida, la dignidad, la integridad y la seguridad. Y se incluía un artículo especial sobre derechos a la salud y a la reproducción, con una mención expresa a la eliminación de la mutilación genital, una práctica presente en más de 25 países africanos y que afecta a más de 100 millones de mujeres en todo el mundo cada año.
IMPORTANCIA DE LUCHAR CONTRA LA POBREZA Y DE FOMENTAR LA EDUCACIÓN DE LAS MUJERES
Pero, como ha recordado Elena Salgado, los pasos dados hasta el momento no son suficientes y se debe seguir trabajando en este ámbito, sobre todo en dos apartados fundamentales: la lucha contra la pobreza y el fomento de la educación de las niñas.
La pobreza que afecta a muchos países de África hace que no siempre se destinen recursos a frenar estos problemas de salud. “La pobreza -ha recordado la Ministra- es un gran obstáculo que impide a muchos Estados contar con los medios adecuados para atender la salud de sus poblaciones y que limita, al mismo tiempo, el acceso de la mujer a los servicios de salud requeridos durante el embarazo y los primeros años de vida de sus hijos”.
Con respecto a la mejora de la educación, Elena Salgado ha insistido en que este objetivo es fundamental para luchar contra las desigualdades y para mejorar el estado de salud de las mujeres en el continente africano. “Conseguir que cada vez más niñas accedan a la escuela –ha dicho- reporta beneficios no sólo a nivel individual. El beneficio para las familias y para la sociedad en su conjunto es enorme, y el impacto que tiene sobre la reducción de la pobreza y la mejora del estado de salud de las poblaciones es inmediato y directo”.
Como ha recordado la Ministra, diversas investigaciones han probado que las mujeres que han recibido educación tienen mejores perspectivas económicas y mayor grado de independencia y que sus hijos gozan en general de mejor estado de salud. Además, la educación de la mujer es un factor que puede contribuir a aumentar el PIB de los países y a reducir los índices de malnutrición y elevar las tasas de inmunización de los niños. En el África sub-sahariana, por ejemplo, el porcentaje de inmunización es del 70% entre madres con educación secundaria o superior, pero menos del 40% entre las que no han ido a la escuela.
LUCHA CONTRA LA DESIGUALDAD A NIVEL MUNDIAL
La lucha contra la desigualdad que sigue sufriendo la mujer en todos los continentes, el reforzamiento del papel de las mujeres en las instituciones y su mayor presencia en la toma de decisiones, la mejora de sus condiciones de vida y el respeto de sus derechos son algunos de los principales retos del Consejo Mundial de Mujeres Líderes y de la Red Mundial de Ministras de Salud, unos retos que están en clara sintonía con los Objetivos para el Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas.
Como ha recordado Salgado, en ningún lugar del mundo las mujeres son iguales a los hombres en derechos legales, sociales o económicos. La brecha en aspectos como control de los recursos, oportunidades económicas o laborales, acceso a los servicios sociales, a la educación o a puestos de responsabilidad, tanto en el terreno empresarial como político, está muy extendida en todo el mundo. Y esta brecha alcanza también a la atención sanitaria.
Por eso, la Ministra ha insistido en la necesidad de que los ministros de salud de todo el mundo –hombres y mujeres- trabajen para asegurar que la perspectiva de género ocupa un lugar preferente en sus agendas y para contribuir a que las mujeres estén directamente implicadas en la toma de decisiones, especialmente en la reforma de los servicios públicos (incluidos los servicios de salud), para que las necesidades y los problemas que afectan a las mujeres sean tenidos más en cuenta.
La Ministra ha incidido en que se debe trabajar en tres direcciones básicas. En primer lugar, la lucha contra las desigualdades en salud desde una perspectiva de género. En segundo lugar, el desarrollo de medidas específicas para promocionar la salud de la mujer y su acceso a los servicios de salud en condiciones de igualdad. Y, en tercer lugar, trabajar conjuntamente con otras instituciones, tanto públicas como privadas, para incluir la salud como una prioridad dentro de sus estrategias, particularmente en aquellas relacionadas con la promoción de la equidad de género. Y todo ello porque -como ha concluido- “incrementar los derechos de las mujeres nos reportará beneficios a todos”. notas_de_prensa_archivo
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