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Fuente : Federación Internacional de Fútbol (FIFA)
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Brasil se impone a una valerosa España, Argentina acaba tercera
/noticias.info/ La última jornada de fútbol de Finlandia 2003 nos dejó un triunfo de Brasil por 1-0 sobre una España que nunca se rindió en el estadio Töölö de Helsinki. Al proclamarse de nuevo campeona del mundo, la Auriverde se convirtió en el primer equipo en ganar tres veces la máxima competición mundial juvenil, lo que recuerda la victoria sin precedentes de sus mayores de hace 33 años, en la Copa Mundial de la FIFA México 1970. Argentina salvó el honor en la eliminatoria por el tercer puesto, al deshacerse de otro gran equipo, su vecina Colombia, en la tanda de penales (5-4), después de que el partido terminase con empate a un tanto.
Aunque la memorable final nos deparó el gol que igualó el récord anotador de todos los tiempos del Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA (117 tantos, en Egipto 97), el marcador no fue tan prolífico como se había visto en otros partidos en Finlandia a lo largo de tres semanas.
Sólo hubo un gol en la final, el único enfrentamiento entre Brasil y España en la historia del Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA, y se produjo cuando únicamente iban transcurridos siete minutos, a pesar de que eran los europeos quienes dominaban al principio. Un lanzamiento de falta con efecto de Joao golpeó en el poste y cayó ante los pies de Leonardo, que machacó con contundencia, batiendo a un desesperado Mandaluniz en la meta española.
Los españoles, orgullosos y desafiantes hasta el final, se pasaron el resto del partido luchando y peleando por salir del precipicio y mantener viva su espectacular racha de remontadas. Sin embargo, a pesar de dominar completamente a lo largo del segundo período de un choque muy reñido, el momento mágico no llegó nunca para los bulliciosos ibéricos.
Cesc, el héroe de España con su gol de oro en semifinales, tuvo la ocasión de repetir su gesta y dar el empate a su equipo en los últimos compases, pero su fogonazo desde 15 metros se marchó sin peligro a los brazos del guardameta brasileño, Bruno, una de las figuras del encuentro, y el sueño de los europeos de alcanzar la gloria por primera vez se desvaneció en la fría noche de Helsinki. Aunque el centrocampista del Barcelona recibió la Bota de Oro y el Balón de Oro de adidas después del choque (concedidos al máximo goleador y al mejor jugador respectivamente), tuvo que contentarse con alzar estos galardones y mirar de reojo su auténtico objeto de deseo: el trofeo del Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA.
El seleccionador español, Juan Santisteban, es plenamente consciente del enorme potencial de este muchacho de 16 años: “En Cesc hemos descubierto a un gran talento para España”, declaró en una emotiva conferencia de prensa posterior al partido.
Cuando sonó el pitido final, el banquillo brasileño estalló de alegría, con sus miembros saltando como posesos en un momento de puro éxtasis futbolístico. Los jugadores españoles cayeron de rodillas cuando la inevitable tragedia y la euforia de este hermoso juego sobrevinieron una vez más en el campo. Lágrimas de júbilo se mezclaron con la angustia del perdedor mientras Finlandia decía adiós a su frenético mes de fabuloso fútbol.
Después de las enfervorizadas celebraciones, los jugadores, técnicos y directivos brasileños se arrodillaron en círculo, unieron sus manos y rezaron al cielo. Los españoles no podían más que consolarse entre sí, silenciosos, tranquilos y fuertes, preguntándose dónde había estado el fallo.
"Hoy el resultado era más importante que el espectáculo", afirmó el seleccionador brasileño, Paquetá, después del partido. "En la fase de clasificación sudamericana fuimos el mejor equipo, pero acabamos segundos. Hoy el resultado era lo más importante".
Mientras los brasileños bailaban sobre la tarima, con el inconfundible vigor que dan la juventud y el triunfo, Santisteban pidió a sus pupilos, celosos con las medallas de plata en el cuello, que mantuviesen la cabeza alta. "Merecimos más del partido... Dominamos durante amplios períodos", dijo Santisteban sacudiendo la cabeza. "No es la primera vez que pierdo una final, y no se lo deseo a nadie... Los jugadores están llorando a lágrima viva en el vestuario". Más que un simple consuelo
Colombia y Argentina, hermanos de sangre, dieron comienzo a la última jornada de Finlandia 2003 de modo amistoso. Antes del encuentro, los seleccionadores colombiano y argentino, Eduardo Lara y Hugo Tocalli, intercambiaron besos, abrazos y un poco de cháchara sobre el campo, en un distendido contraste con la tensión de la final.
Pero todos los pensamientos de generosa amistad y amor fraternal se desvanecieron cuando empezó a rodar el balón. Ambos equipos lucharon con uñas y dientes en un festival de fútbol sin ataduras. Pero, tal y como ocurre a veces en este hermoso juego, los dos contendientes no pudieron distanciarse. Los argentinos encarrilaron pronto el choque con un tempranero gol de Diego Lagos en el minuto cuatro, pero Colombia, que tuvo una de sus mejores actuaciones en el torneo, acabó superando la defensa rival y empató con un penal de Carlos Hidalgo. Fue su quinto tanto del torneo, con lo que alcanzó a Cesc.
A pesar de las numerosas oportunidades habidas, el partido tuvo que dirimirse en la versión futbolística de la ruleta rusa, la tanda de penales.
Ezequiel Garay y Lautaro Formica transformaron con tranquilidad sus lanzamientos. Hidalgo y José Otalvaro respondieron con eficacia. Pero cuando Faurlin se dirigió al punto penal, casi envía el balón fuera el estadio. Dos paradas de Ustari enmendaron su error y permitieron igualar a Argentina su mejor clasificación histórica en el Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA.
Después del partido, Tocalli se mostró contrito, preguntándose qué le había ocurrido a su fantástico equipo. "Estoy seguro de que algunos de estos jugadores llegarán a hacer grandes cosas", comentó. "Pero este equipo podría haber logrado llegar más lejos aquí en Finlandia... y eso es lo que más le duele a un entrenador".
Incluso con la derrota, Colombia consiguió su mejor puesto en un torneo de la FIFA. "Estoy muy orgulloso de mi equipo", declaró Lara. "Toda Colombia está orgullosa".
Y mientras los tambores brasileños sonaron a través de la noche fuera del estadio de Töölö, toda Finlandia pudo enorgullecerse también de haber albergado este gran espectáculo futbolístico.
30/08/2003
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