|
Fuente : Federación Internacional de Fútbol (FIFA)
http://www.fifa.com/es/index.html
Una ráfaga argentina aniquiló a Bolivia
/noticias.info/ La selección argentina de fútbol pasó a comandar la noche del sábado las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Alemania-2006, al aniquilar a Bolivia 3-0 con una ráfaga de goles en apenas ocho minutos de fútbol de alto vuelo y a todo vapor.
Los albicelestes cosechan siete puntos, delante de Uruguay, Brasil y Paraguay, todos ellos con seis, pero su faena fue mediocre salvo esos minutos fatales para la vigorosa resistencia defensiva que le opuso la escuadra verde, en el estadio Monumental, ante unas 30,000 personas, bajo una intensa llovizna al menos durante la mitad del juego.
Los goles argentinos fueron marcados por Andrés D'Alessandro (56), Hernán Crespo (61) y Pablo Aimar (63).
Bolivia desplegó en la cancha un previsible diseño táctico conservador 4-4-2, con vigorosa persecución individual pero marcaciones en zona, sin perder el orden y la disciplina.
El sacrificio estuvo de parte de Leonel Reyes, Luis Gatty Ribeiro y Raúl Justiniano en la contención de los hombres más creativos y desequilibrantes de Argentina, como Andrés D'Alessandro y Pablo Aimar.
El capitán de la escuadra verde, Oscar Sánchez, se mantuvo como bastonero y último recurso detrás de una doble barrera defensiva que interfería el circuito de gestación y entregaba mansamente a los atacantes argentinos para que fuesen controlados por Juan Paz García, Ronaldo Raldes y Alvaro Ricaldi.
Más suelto y agazapado para capturar algún rebote y proyectarse se ubicó Roger Suárez, pero el equipo que conduce el chileno-uruguayo Nelson Acosta había renunciado a priori al ataque.
Era así improbable que pudiese entrar en acción la aislada sociedad de delanteros que formaron Miguel Mercado y Joaquín Botero, veloces y decididos, pero condenados de antemano a una labor subalterna, de pescadores solitarios. Aún así, una rapidísima combinación entre ambos casi deja helados a los argentinos, pero Mercado no pudo definir atinadamente frente a la cobertura del arquero Pablo Cavallero.
Bolivia sin Julio César Baldivieso, marginado por indisciplina, y Argentina sin su timonel Juan 'Brujita' Verón, ambos equipos carecieron de un conductor estratégico, aunque el volante albiceleste Aimar tuvo algunos chispazos de talento como cuando le cedió un magistral pase-gol a César Delgado.
Fue un raro momento del primer tiempo cuando la obediente defensa boliviana dejó un hueco, una luz, una grieta en su muralla, por la cual se filtró sólo el 'Chelito' Delgado, sin nadie alrededor, con todo el panorama para decidir a 15 metros del arco pero se demoró y el remate encontró la estupenda tapada del arquero Leo Fernández.
Tampoco podían encontrar la llave que abriera el cerrojo los carrileros Cristian 'Kily' González y Javier Zanetti.
Pero a los 56 minutos, los gauchos encontraron el modo de perforar la sólida barrera boliviana, cuando D'Alessandro, quien no había podido demostrar sus virtudes técnicas, colocó un tiro libre con zurda por arriba de la barrera.
Bolivia no tuvo tiempo de recuperarse del impacto, asimilarlo para reformular su táctica, cuando tenía no uno sino dos nuevos balones adentro de su arco, en un súbito vendaval de juego y poder de gol que desataron los argentinos.
Delgado despertó del letargo en que estaba sumido a los 61 minutos cuando mandó un centro como un estiletazo al corazón del área que dejó el balón a disposición del toque oportunista de Hernán Crespo, quien no había brillado, pero cumplió su misión de gol.
Desarmada la red de contención de los bolivianos y perdidas temporariamente las marcas, Javier Zanetti se metió a todo vapor en el área y le dejó servido a Aimar un pase que el centrocampista de Valencia de España convirtió en una hermosa pieza de orfebrería, al anotar de taquito, a los 63.
Acosta ensayó entonces una modificación de piezas en el tablero, forzado a quemar las naves, e hizo entrar a Limbert Méndez, José Castillo y el legendario veterano Marco 'Diablo' Etcheverry.
Pero era tarde, el arquero Cavallero seguía parado en su área como observador privilegiado de un partido que se desarrollaba lejos de su territorio, y bien custodiado por Roberto Ayala y Walter Samuel.
15/11/2003
notas_de_prensa_archivo
|