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Fuente : UNHCR (UN High Commissioner for Refugees)
http://www.unhcr.ch/
De regreso a casa en Croacia, 10 años después de la “Operación Tormenta”
/noticias.info/ GORNJI CUNTIC, Croacia, 5 de agosto (ACNUR) – El 5 de agosto de 1995, las fuerzas armadas de Croacia lanzaron una ofensiva masiva, llamada “Operación Tormenta”, que puso fin a los cuatro años de sublevación de elementos armados de la minoría serbia del país que afectaron a un tercio de su territorio.
Constituyendo el 12 por ciento de la población de Croacia en los años 90, muchos serbocroatas se habían opuesto a la independencia de una joven nación, en momentos en que la Yugoslavia multiétnica de Josip Broz Tito se encontraba en proceso de disolución. Apoyados por el ejército federal yugoslavo y las fuerzas paramilitares –ambas dominadas por los serbios- en 1991 los serbios de Croacia tomaron amplias porciones de tierra de esta antigua república yugoslava pobladas por serbios, poniéndola bajo su control durante una guerra de seis meses.
Para finales de 1991, aproximadamente 500.000 croatas y otros no serbios fueron expulsados de zonas de Croacia, tomadas por las fuerzas serbias.
La “Operación Tormenta” de 1995, dirigida por los militares croatas, no solo cambió la suerte en el campo de batalla, sino que también aceleró otra oleada de desplazamiento –esta vez en la dirección contraria. Unos 250.000 serbocroatas huyeron del país y encontraron protección en la República Federal de Yugoslavia (lo que actualmente es Serbia y Montenegro) y en la zona controlada por serbios de Bosnia y Herzegovina.
Entre ellos se encontraba Gordana, quien para entonces contaba con 12 años y que junto a sus padres, dejó el poblado de Gornji Cuntic, cerca del pueblo de Petrinja, en el centro de Croacia.
Diez años después, Gordana está de regreso en Gornji Cuntic. Después de haber pasado una década en el exilio en Serbia –tiempo en el que se casó con Zorán Dragas, también refugiado de Gornji Cuntic, y dio a luz a Nikola, quien ahora tiene tres años de edad –ella y su esposo decidieron regresar a Croacia. Al recordar la decisión, dice, “un día, Zorán dijo: nací en Croacia, quiero regresar a casa”.
Y así lo hicieron. El 15 de junio de este año, la familia Dragas y otras nueve familias se embarcaron en el convoy de retorno número 400 desde que el ACNUR inició su operación de repatriación voluntaria a Croacia en 1996.
En coordinación con las autoridades Croatas, la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados ha asistido el retorno de más de 18.000 refugiados desde Serbia y Montenegro y más de 7.500 desde Bosnia y Herzegovina en los últimos 10 años. El gobierno croata estima que otros 107.000 refugiados regresaron a Croacia por cuenta propia. El resto de las aproximadamente 250.000 personas que huyeron a Croacia en 1995 o se han integrado localmente en los países vecinos o todavía están considerando la repatriación a su tierra natal.
Adicionalmente, 240.000 desplazados internos, la mayoría de origen croata, han regresado a sus lugares de origen desde 1995.
Por ahora, la familia Dragas –incluyendo a una bebé recién nacida –están viviendo con cuatro ancianos de la familia en una pequeña choza de la abuela en Gordana, mientras esperan una respuesta positiva de parte del gobierno croata con respecto a asistencia para construir su propia casa. La Cruz Roja Croata, el principal socio implementador del ACNUR en el campo de la asistencia humanitaria a los refugiados, ha suministrado dos camas. “Es todo lo que pudieron darnos”, dice.
Entre los obstáculos para regresar, el alto desempleo en Croacia, especialmente en las zonas afectadas por la guerra, pareciera ser el mayor problema. Por el momento, los Dragas no tienen ningún ingreso. Gordana, quien ha sido capacitada en procesamiento diario, recuerda su vida inestable en el exilio: “aquí y allá trabajamos por salarios, pero nunca tuvimos trabajos reales. Esa fue una de las principales razones por las que regresamos”.
Sin embargo, la situación en su zona de retorno no es mejor. “Mi esposo, que es mecánico de vehículos, está ayudando, haciendo un poco de trabajo agrícola. Es muy duro. No sé cómo haremos”. Pero ella es optimista: “sabemos que todo comienzo es difícil. Esperamos por la asistencia del gobierno para construir nuestra casa y poco a poco lo lograremos”.
Pese a que ellos estaban al tanto de que Croacia no era la tierra de la leche y la miel y que no podrían esperar a que sus condiciones de vida mejoraran inmediatamente, ella y su esposo no se arrepienten de la decisión. “El deseo de regresar a casa simplemente fue más fuerte. Aquí estamos en lo que es nuestro”.
Los retornados también enfrentan problemas con sus derechos a la propiedad. De acuerdo a las estadísticas del gobierno croata, 385 viviendas, la mayoría ocupadas por antiguos refugiados croatas de Bosnia y Herzegovina, todavía tienen que ser regresadas a sus verdaderos dueños. Además, muchos serbocroatas, especialmente aquellos que solían vivir en zonas urbanas, no pueden regresar porque han perdido sus derechos de arrendamiento de apartamentos administrados socialmente.
En 2004 el gobierno introdujo un ambicioso plan para suministrar casas de atención a este específico grupo de refugiados, pero ni una sola decisión positiva ha sido tomada a favor de los potenciales beneficiarios hasta ahora. El ACNUR ha cambiado su papel de suministrar asistencia humanitaria a los refugiados del país y a los desplazados durante el conflicto armado a inicios de los 90. Ahora focaliza sus actividades en el aseguramiento, por medio de sus socios implementadores y las organizaciones no gubernamentales locales, de ayuda legal gratuita a los retornados para ayudarlos a tener acceso a sus derechos.
Toda la situación de seguridad en las zonas de retorno es satisfactoria y los incidentes interétnicos y ataques contra los retornados serbios siguen siendo casos aislados. El ACNUR condenó recientemente un incidente de esta naturaleza cuando dos ancianos retornados fueron asaltados en el poblado de Ostrovice, en la ciudad costera de Zadar.
Para Gordana, la seguridad no es un problema. “Todos nuestros amigos croatas con los que fuimos a la escuela, incluso después de 10 años –no dejan pasar ni un solo día sin pasar por nuestras casas para ver cómo estamos”. La familia tampoco tuvo problemas para obtener documentos croatas, agrega.
Casi una década después del fin de las hostilidades en el sudeste de Europa, los gobiernos de Croacia, Bosnia y Herzegovina y Serbia y Montenegro se comprometieron en la llamada “Declaración de Sarajevo” del 31 de enero del 2005 a resolver todos los problemas relacionados con el desplazamiento en la región a finales del 2006. En numerosas oportunidades, las figuras políticas clave de Croacia, incluyendo a su presidente Stjepan Mesic y el Primer Ministro Ivo Sanador, han invitado a los refugiados de los países vecinos a regresar a su tierra croata. Para la familia Gordana y Zorán Dragas, la travesía de una década del exilio a su tierra natal ha afortunadamente terminado.
Por Neven Crvenkovic
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