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Fuente: © FIFA World Cup (español)
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MUNDIAL 2006: Ucrania no depende de una única estrella
/noticias.info/ Estar entre los mejores jugadores del mundo no siempre basta para poder participar en la Copa Mundial de la FIFA. Son muchos los grandes futbolistas que no han pisado jamás los céspedes de la competición más prestigiosa. Por caprichos del destino, nacieron en el lugar y en el momento equivocados. George Weah con Liberia, Abedi Pelé con Ghana, Jari Litmanen con Finlandia, Ryan Giggs con Gales, Eric Cantona con Francia… Todos ellos son, sólo por mencionar algunos, grandes jugadores que nunca han participado en el máximo torneo del fútbol mundial.
Hace apenas dos años, pudiera pensarse que Andriy Shevchenko iba a estar en esa lista. El delantero del Milan AC, mascarón de proa de una selección ucraniana sin gran pasado deportivo ni figuras, parecía estar solo para guiar a los suyos camino de Alemania. Pero doce partidos más tarde, Ucrania sorprendió a Europa convirtiéndose en el primer clasificado del Viejo Continente, al margen de Alemania, que tiene una plaza reservada en calidad de país organizador. Tras las desilusiones que supusieron las competiciones preliminares para Francia 1998 y Corea/Japón 2002, en las que cayó en sendas repesca, a manos de Croacia y Alemania respectivamente, Ucrania ha obtenido por fin el pase a su primera fase final.
Bien es cierto que Shevchenko no es ajeno a esta excelente trayectoria, pero sería demasiado simple atribuir la campaña de los eslavos únicamente al desempeño del ariete. Para adjudicarse un grupo en el que figuraban Grecia, vigente campeona de Europa, Turquía, tercera de la última Copa Mundial de la FIFA, y Dinamarca, un habitual de las competiciones internacionales, el talento de Sheva, por grande que sea, no hubiera sido suficiente por sí solo.
Para interpretar esta hermosa sinfonía, Ucrania contaba, afortunadamente, con otros buenos músicos. Y aun así, hacía falta un buen director de orquesta que llevase la batuta. Después del fracaso de Leonid Buryak en la fase previa de la Eurocopa 2004, llegó el turno de Oleg Blokhin. El ex internacional soviético aportó su experiencia y ambición. “Estaremos presentes en Alemania porque es el sueño de todo un grupo. Al fin ha llegado nuestra hora”, declaró tras la victoria sobre Dinamarca, cuando todavía faltaban cinco encuentros por disputar.
Blokhin, Balón de Oro europeo en 1975, 29 años antes que su delantero estrella, se hizo enseguida con la plantilla, infundiéndole una nueva mentalidad al grupo. Las desilusiones de las repescas para las Copas Mundiales de la FIFA 1998 y 2002 quedaron olvidadas, y el equipo puso rumbo a Alemania 2006. “Nuestro juego todavía puede perfeccionarse mucho. Actualmente estamos construyendo un nuevo equipo, pero tenemos la voluntad de vencer y un formidable espíritu de grupo. También tenemos una gran solidez psicológica”, revelaba el ex futbolista del Dinamo de Kiev a FIFAworldcup.com el pasado mes de marzo.
Shovkovski el invencible
Una de las claves del éxito radica en la portería, en donde Aleksandr Shovkovski ha realizado auténticas proezas durante la competición preliminar. Aunque el guardameta del Dinamo de Kiev haya recibido nueve goles en doce encuentros, fue capaz de mantenerse imbatido durante seis partidos, que se saldaron con otros tantos triunfos del equipo. Gracias a esta impresionante serie, Ucrania consiguió desmarcarse y hacerse con la cabeza del grupo, que ya no cedería. 636 minutos con la puerta a cero permitieron a los ucranianos imponerse a todos sus rivales directos. Destacan, en este aspecto, el rotundo 3-0 infligido a Turquía en Estambul y el 1-0 cosechado en tierras griegas.
La sorpresa más agradable de la competición preliminar fue la aparición del joven Andriy Rusol . El defensa de 22 años del Dniepr Dniepropetrovsk, que se enteró de su primera convocatoria por casualidad, mientras leía el periódico, hace casi dos años, no tardó en consolidarse como una pieza esencial de la retaguardia ucraniana. Intratable en defensa, ha sido capaz de convertirse en titular en el eje de una zaga integrada también por tres defensores del Dinamo de Kiev, Sergiy Fedorov, Oleh Husyev y Andriy Nesmachny. Rusol, que marcó su primer tanto con la selección contra Albania, rebosa ambición, y sueña con un futuro radiante en Alemania. “Será un gran honor participar en este torneo. Ahora estamos ansiosos por enfrentarnos a otras selecciones y demostrar de lo que somos capaces”, confesó tras la clasificación conseguida en Georgia.
La explicación del éxito ucraniano también reside quizás en el reducido número de clubes que abastecen de jugadores al combinado nacional. Al estar acostumbrados a jugar juntos todo el año, no tardan en encontrar sus rutinas y automatismos con la selección. De este modo, el Shajtar Donetsk, el Dniepr Dniepropetrovsk y el Dinamo de Kiev aportan regularmente una veintena de sus futbolistas. “Con el Dinamo y el Shajtar, el fútbol ucraniano tiene a dos equipos de alto nivel. Estos dos clubes empujan a todo el mundo hacia arriba”, reconocía el seleccionador ucraniano, antes de añadir que “el Dniepr Dniepropetrovsk tiene suficientes cualidades como para meterse en la lucha por el título. Los mejores jugadores de la selección nacional han pasado por él”.
Un Andriy puede esconder a otros dos
En ataque, la eficacia de Shevchenko está fuera de toda duda. El ariete milanista, máximo goleador del equipo y uno de los más prolíficos de la Zona Europea, con seis realizaciones durante la competición preliminar, justifica su categoría en todo momento. Un tanto frente a Grecia que abrió su cuenta particular, un doblete en Estambul que noqueó a los turcos, y Ucrania tuvo el camino expedito hacia el torneo.
Con la simple lectura de su nombre en la hoja del partido, los defensas ya saben que lo tendrán difícil. Y de ello se beneficia toda la línea de ataque ucraniana. En la selección actúa ligeramente más atrás que en su club, siendo el director de juego. El Rossonero dirige las ofensivas ucranianas, focaliza la atención de los defensas y permite a sus compañeros brillar en ataque. Cuando no es él quien finaliza, otros Andriy se ocupan de hacerlo.
“Como todas las grandes estrellas, Andriy Shevchenko desempeña una función esencial. Pero hoy ya lo hemos visto, el equipo es lo suficientemente fuerte como para arreglárselas sin él”, confirmó Blokhin tras ganarle 1-0 a Dinamarca. Ese día, fue Andriy Voronin quien asumió el papel de salvador. Autor de 15 goles en 32 partidos con el Bayer Leverkusen en la temporada 2004-2005, inscribió el gol de la victoria y se hizo con un puesto en el once de Blokhin.
El tercer Andriy es el habilidoso centrocampista de Samara Andriy Gusin. A sus 33 años, el ex futbolista del Dinamo de Kiev no ha perdido un ápice de su talento ni de su olfato goleador. Con tres dianas, fue uno de los grandes artífices del éxito ucraniano en la competición preliminar.
Ucrania ha tenido una trayectoria casi perfecta en la liguilla. La única derrota registrada (0-1 frente a Turquía en Kiev) se produjo cuando el equipo ya estaba clasificado y ciertamente relajado. Los ucranianos no fueron dominados en ningún momento, y aunque tampoco se mostraron nunca irresistibles —no llegaron a marcar más de dos goles contra Georgia, Armenia o Kazajistán, los rivales más débiles del grupo—, supieron gestionar su recorrido con eficacia, sin hacer ruido. Puede que esta sea una razón más para desconfiar de ellos…
Al revés que sus gloriosos antecesores, Shevchenko disputará una Copa Mundial de la FIFA. Y una cosa es segura, estará bien rodeado. notas_de_prensa_archivo
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