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Fuente: © Real Federación Española de Vela
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VELA crucero: “TODO VA BIEN EN EL PAKEA” Unai Basurko pasa por una zona anticiclónica inusual que le permite mejorar su navegación
/noticias.info/ Esta mañana, desde el PAKEA, Unai Basurko, que se encuentra a 3.500 millas de Australia, relataba que navega con buen viento, manteniéndose en la latitud 38º para no forzar demasiado el barco con los vientos más fuertes que encontraría más al Sur. El navegante vasco está animado.
“Todo va bien dentro de lo que cabe; desde que subí al norte navego en latitudes más cómodas, con buen viento sin forzar el barco. La verdad que no tengo pensado parar porque tengo suficiente gasoil y el generador de viento funciona desde hace días”. Junto con el generador eólico, Basurko lleva también unas placas solares en el PAKEA que le aseguran autonomía suficiente para no parar hasta la meta, en Fremantle.
“Ahora mismo navego con 20-25 nudos de intensidad a una velocidad media de 10 -12 nudos, estoy en una zona de viento anticiclónico y térmico. Esto haciendo latitud Este y mi idea es no bajar más al Sur”.
“Respecto a mi llegada, ojalá llegue antes del 31 aunque estoy muy bien en el mar, ahora mismo lo importante es terminar. Allí en Fremantle estará mi equipo de tierra, el diseñador, los constructores… y espero no tener allí nada negativo en el barco que nos impida tomar la salida el día 14”. El Open 60 de Unai Basurko fue construido en los astilleros australianos del constructor Kanga Birtles, Yarkan Yacht Builders y diseñado por la compañía Murray, Burns y Dovell, del mismo país.
Un poco más descansado y optimista como siempre, Basurko tiene un poco de tiempo para revisar bien el barco y disfrutar de unas condiciones meteorológicas más favorables de las que se esperaba en medio del Indico.
“Ayer me dio tiempo a limpiar un poco la bañera del barco, ordenar….También me ha dado tiempo a leer, y a ver y fotografiar los albatros, que me visitan todas las tardes, incluso he llegado a ver una tortuga que andaba un poco despistada”.
Sir Robin navega sin lectores de viento
800 millas más adelante, Sir Robin Knox-Johnston, respiraba frustración mientras se va haciendo a la idea de que probablemente pasará la navidad solo en el mar. Este sociable británico comienza a echar de menos un poco de compañía y la normalidad de la vida en tierra y trata de acelerar el barco para rebajar lo más rápido posible las 2600 millas que le quedan hasta Fremantle.
Sir Robin va con los lectores de viento rotos, por lo que desconoce la intensidad y la dirección, lo que le va a producir un mayor retraso. Según cuenta, la pieza electrónica que está en la punta del mástil y que sirve para medir el viento se ha soltado y se ha quedado colgando, golpeando contra el palo y haciéndose pedazos, así que el marino británico se ha quedado sin información que le proporcionaba. El problema es que los Open 60 son tan potentes que si entra una racha fuerte, aceleran tanto que hay que controlar el barco, y la única manera de hacerlo es a través de la electrónica.
El tercer navegante en regata, Graham Dalton, se acerca a las remotas islas coloniales francesas, las Kerguelen, para repostar gasoil y arreglar la vela de proa. Aunque el francés de Dalton no es muy fluido, espera encontrar gente que le ayude para volver a la regata lo antes posible. notas_de_prensa_archivo
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