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Fuente: © Real Federación Española de Fútbol (RFEF)
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FÚTBOL: España ya cuenta más entre los favoritos.
El equipo ha demostrado que puede ganar tocando o contragolpeando, sistemas que la selección maneja con gran criterio.
/noticias.info/ No sería prudente confiarse ante Suecia, que tiene al 90% de su selección reforzando a clubes extranjeros y a Ibrahimovic, en forma.
El 7 de octubre de 2006, España fue abatida en el estadio Rasunda por Suecia. Dos cero. La derrota, inmediatamente después de la sufrida en Belfast (3-2) ante Irlanda del Norte, creó un estado de histeria entre quienes empezaban a alertar sobre los males insondables del futuro cercano. El 17 de noviembre de 2007, esa decir, casi un año más tarde, la selección de Luis Aragonés se tomó el desquite sobre los nórdicos, a los que doblegó con extrema facilidad (3-0) en el Santiago Bernabéu. La clasificación final del grupo dejó las cosas como se habían previsto: 28 puntos para el campeón del grupo, España; 26, para Suecia y lejos, más lejos, Irlanda del Norte y Dinamarca.
Desde entonces y hasta ahora no han ocurrido demasiadas cosas. Suecia participa por tercera vez en una fase final de Eurocopa (1992 como organizador, 2000 y 2004) en un Torneo que no le ha deparado demasiados momentos felices. Nada que importe a la enorme masa de seguidores que acompañan al equipo donde vaya. Tampoco les van mejor sus enfrentamientos históricos con España, a la que sólo ha ganado tres de los 12 partidos que ha jugado, empatando cinco y perdiendo cuatro. Nada que llame demasiado la atención si se tiene en cuenta que en Suecia hay sólo 312.101 jugadores federados, pertenecientes a 3.266 clubes.
Ésos son números y los números no tienen más validez que ésa, porque lo cierto es que en los dos últimos cruces las diferencias apenas existieron (un gol más para España, tres puntos para cada equipo) y que si bien España goleó a Rusia en el debut de esta Eurro 2008, Suecia se desembarazó sin demasiados problemas de Grecia, quizás rival más incómodo que los rusos, pero vigente campeón europeo todavía y, por lo visto hasta ahora, con pocos visos de renovar el título. El triunfo cómodo de los nórdicos debe servir de aviso, porque Grecia, mejor o peor, nunca es rival agradable. La pérdida de Wilhelmsson, lesionado, significa un lastre para los suecos, pero eso en una formación que tiene clara vocación de equipo tampoco tiene por qué causar demasiada mella. Al menos, no se la provoca a ellos.
Una selección que tiene a un 90% de sus jugadores reforzando equipos no suecos (el excelente portero Isaksson (Manchester City); el muy buen central Mellberg (Aston Villa); los volantes Kallstrom (Lyon) Linderoth (Galatasaray) y Ljunberg (Aston Villa) y cinco atacantes como Allback (Copenhague), Elmander (Toulouse), Ibrahimovic (Inter), Larsson (Helsinborg) y Rosenberg (Werder Bremen) ni debe ni puede considerarse como un rival cómodo. Suecia no tiene nada de adversario de poco rango, sino todo lo contrario. Ya lo sabe Grecia y de ello se enteró España en Estocolmo hace año y medio.
Pero la España que ha empezado el Europeo también es un rival de gran poderío como demuestra, además del 4-1 a Rusia, su cualificación por los rivales, que consideran al equipo de Luis Aragonés entre la media docena de los que pueden aspirar al título. Ésas son las cosas que tiene empezar goleando, y jugando excelentemente en el segundo período, y las consecuencias derivadas de cuatro dianas que pudieron ser unas cuantas más si el equipo, con buen criterio, no hubiese levantado un pelín, creo yo, el pie del acelerador, pensando que con el 3-0 estaba todo resuelto y que convenía guardar fuerzas para lo que viniera. Si fue así fue una medida previsora que debe, además de entenderse, algo no tan fácil cuando las miradas se dirigen más hacia cualquier anécdota (el disgusto lógico de Torres al ser cambiado) que hacia lo mucho y bueno que tuvo el partido.
Que España ha iniciado el Campeonato de Europa mejor de lo que se esperaba es una evidencia; que el grupo está absolutamente unido, una necesidad, amén de una suerte; que el 4-1 sitúa a la nacional en una posición aventajada, también. En definitiva, estamos en el punto óptimo en el que habríamos firmado antes de salir de España y eso debe redundar no sólo en un estado necesario de tranquilidad, sino en lo que venga. Lo inmediato es Suecia, pero la selección va a afrontar el partido con el suficiente juego, moral y confianza como para pensar que entre los dos va a decidirse quien será el primero del grupo. A lo peor eso lleva a un enfrentamiento más difícil que ser segundo, en el cruce más peligroso de las series: Holanda, Francia, Italia o Rumanía..
A España la sitúan los analistas hoy, en el comienzo de los segundos sets del Torneo, al nivel de Portugal, sensación de momento de la Eurocopa, Alemania y Holanda, o sea entre los cuatro mejores. No sé, realmente, si eso es bueno o no, porque si ya antes del encuentro ante Rusia los posibles adversarios desconfiaban de la seguridad de Casillas, del mando de Xavi y del dúo Villa-Torres, ésa alerta se ha disparado ahora hasta situarse en el nivel rojo. A Luis Aragonés no parece disgustarle semejante situación, que, en teoría, obligaría a sus rivales a concentrarse en defensa para dejar el balón a pies de los mediocampistas de España, pero ante Rusia ya se vio que el equipo nacional tiene, también, un contragolpe mortífero. Para resumir, podemos jugar a tocar o a contragolpear, sistemas diametralmente opuestos que la selección maneja con gran criterio.
El mal tiempo se ha adueñado de Innsbruck. Después de días lluviosos, pero de temperatura agradable hemos pasado a la lluvia pertinaz y el ambiente francamente desapacible. Todo lo contrario de lo que España ve en el horizonte, que, al día de hoy, es claro, luminoso. No hay nada como empezar con un 4-1. notas_de_prensa_archivo
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