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Fuente: © FIFA (Español)
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FFIA: Rio, ciudad de puros finalistas
/noticias.info/ El ambiente previo a una final de Copa Libertadores ya es algo alucinante de por sí. Siempre. Y la atmósfera toma proporciones aún más especiales cuando el encuentro envuelve a dos equipos que buscan el trofeo continental por primera vez, como lo son Fluminense y Liga Deportiva Universitaria de Quito, y en el mismísimo Maracaná, un templo de un país tan futbolero como Brasil.
Pero el hecho de que la gran final se dispute específicamente en Rio de Janeiro, una ciudad de 6 millones de habitantes que acoge nada menos que cuatro clubes gigantes del fútbol brasileño -Fluminense, Flamengo, Botafogo y Vasco da Gama-, trae un morbo muy peculiar al ambiente de la definición.
Lo natural en la mayoría de las ciudades que ostentan un club en la decisión de la Libertadores sería verlas forradas de banderas de dicho finalista. Que no queden dudas: en Rio de Janeiro hay banderines y pancartas del Flu por todas partes. Pero la LDU heredó de los rivales regionales del Fluminense un séquito inimaginable de aficionados para esta final fuera de casa.
Según la más reciente encuesta del Instituto Datafolha, realizada en Enero, el 43% de los cariocas hinchan por Flamengo, ante unos 11% del Fluminense. Está ahí la explicación para lo que cuenta a FIFA.com Gabriel Silva, uno de los tantos que vienen pasando los últimos días vendiendo banderas a los conductores que paran en los semáforos: "Traigo muchas del Fluminense, unas cuantas del Flamengo y algunas de la LDU, que son un éxito tremendo entre los flamenguistas", confiesa entre risas. "Resulta que si a los clientes no les doy opciones, se me dificulta el negocio".
La misma plantilla de la Liga tuvo una muestra muy clara de la simpatía que el club despierta en parte de los cariocas cuando saltó a la cancha para su primer entrenamiento en tierras brasileñas, el lunes, en el estadio de la Gávea, sede del Flamengo. Docenas de flamenguistas recibieron a los ecuatorianos a los gritos y portando pancartas que bromeaban: "LDU: Liga Deportiva Urubú", una referencia al ave que es el símbolo del Flamengo. A la salida de la sesión, el más ovacionado era Joffre Guerrón, sea por su primor futbolístico o por su supuesta semejanza a uno de los ídolos de la hinchada rubro-negra, Obina. Al delantero ecuatoriano le dieron una camiseta del Flamengo, la cual vistió con ánimo y usó mientras concedía entrevistas y le sacaban fotos. El episodio generó algo de fastidio en el Fluminense.
Once hombres y un gigante
Las repercusiones de la ida, la semana pasada en Quito, tuvieron algo de surrealismo: la LDU le ganó al Fluminense por 4-2, pero dio la impresión de que ni los ecuatorianos dejaban el Estadio Casa Blanca totalmente satisfechos, ni los brasileños parecían asustados ante el desafío de lograr una diferencia de dos goles. Y todo porque ambos sabían que la decisión se daría en el Maracaná, que en esta edición de la Copa Libertadores, más que nunca, se tornó la casa de los tricolores. El Fluminense ganó sus 6 encuentros en el mítico estadio, donde logró clasificaciones épicas ante dos de los favoritos al título: el São Paulo en los cuartos de final y el Boca Juniors en las semis.
No es de sorprender, por lo tanto, que las 69.000 entradas volaran de las taquillas en sólo algunas horas. Mucha gente durmió toda la noche en la cola, esperando el exacto momento en que se iniciara la venta.
"El hincha tricolor que no esté en el Maracaná este miércoles se arrepentirá para siempre. Es la gran oportunidad de meternos en la élite mundial. Y si São Paulo y Boca no pudieron con nosotros, no será la Liga quien lo haga", asegura Marcelo Souza, un estudiante de 19 años que estará entre los aficionados que llenarán el estadio. "¡Y no podemos olvidarnos que mañana nos igualaremos al Flamengo!", reitera extasiado con la posibilidad de alcanzar el triunfo que los rubro-negros lograron en el 1981.
Hasta los entrenamientos en la sede de Laranjeiras pasaron a ser una gran atracción para la hinchada tricolor. En la primera sesión después de la derrota por 4-2 en Quito, miles de hinchas comparecieron para apoyar al Fluminense. Este martes, poco más de 24 horas antes de la decisión, fue lo mismo: banderas, pancartas y mucha gente, como si de un partido se tratara. Todos parecen transbordar la confianza demostrada por Renato Gaúcho. "El gol de Thiago Neves (el segundo en Quito) y una pelota que Fernando Henrique atajó y evitó el quinto gol de la LDU me dieron la certeza: seremos campeones. La hinchada del Flu es inteligente y lo sabe. Por eso, nunca dejó de apoyarnos."
Ecuatorianos por un día
El hotel que hospeda la delegación de la Liga Deportiva Universitaria no esconde su condición de sede oficial de los ecuatorianos durante su estadía en Rio de Janeiro. No sólo por la enorme bandera en la fachada, pero por el movimiento en la entrada. Muchos de los casi 1.000 hinchas que viajaron desde Quito se hospedaron junto a la plantilla del equipo, lo que transforma la recepción del hotel en una enorme comunidad: aficionados, directivos, jugadores y los periodistas enviados desde Ecuador para hacer la cobertura dividen el espacio tranquilamente, hasta con algo de intimidad.
"Somos de un grupo que sigue a la Liga en todos los partidos por Ecuador, y en una ocasión como esta no podríamos dejar de estar presentes", dice Miguel Arauz. "Por la situación ya sería algo especial. Pero cuando te das cuenta del ambiente futbolero de Rio de Janeiro, ves que esto será realmente algo de otro mundo".
Poco antes de la salida del ómnibus que lleva los jugadores de la LDU al Maracaná para el último entrenamiento antes de la final, es evidente que no todos los que aplauden a sus héroes son ecuatorianos. Mateus y Pablo, dos chicos que jugaban en las inferiores del Flamengo, camisetas en mano, se acercan a Damián Manso para pedirle un autógrafo como si fueran hinchas de "La U" desde la cuna. "Buscamos entradas para unirnos a la hinchada de la Liga, pero no conseguimos una", se divierte Pablo. A su lado, el funcionario del hotel Rodrigo Lara, hincha de Fluminense, lamenta con una sonrisa: "Mira que mezquino. Para que celebren algo, hace falta hinchar por otro."
El ambiente está puesto: es de rivalidad, como de un clásico. No importa qué pase, algo es cierto: el jueves 3 de julio será un día muy intenso para los hinchas de Fluminense en Rio de Janeiro. O por las celebraciones de un triunfo histórico, o bien por las bromas de los flamenguistas. notas_de_prensa_archivo
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