Antonio Vázquez, apoderado taurino y hermano del maestro Curro Vázquez, murió a los 74 años en el accidente ferroviario de Urda (Toledo). Su cuerpo apareció tras una búsqueda de 24 horas en el lugar del choque. En esa búsqueda participaron su hermano Curro y su hijo Fran. Al momento de su muerte, dirigía la carrera del torero Pablo Aguado.
Antonio Vázquez viajaba en el vagón 8 del AVE
El apoderado iba en el vagón número 8 del AVE de Renfe que embistió a un tren de Iryo parado en la vía. Su hijo Fran describió ese coche como «uno de los más jodidos». Lo dijo cuando todavía se aferraba a la idea de encontrar a su padre con vida.
Durante las últimas 24 horas, Curro y Fran recorrieron el terreno del siniestro en busca de Antonio Vázquez. Lo hicieron con angustia y con la esperanza cada vez más débil. Finalmente, lo hallaron muerto en una mañana soleada en los montes de Toledo.
Su hermano y su hijo eran, además, sus compañeros en el oficio del apoderamiento.
Un viaje a Sevilla para ver toros de Pablo Aguado
Antonio Vázquez se dirigía a Sevilla. El motivo del viaje era revisar toros, es decir, la materia prima a la que debe enfrentarse su poderdante, Pablo Aguado. Esa tarea la cumplía con el mismo cuidado de siempre.
Además, su último verano fue feliz. En la temporada que acaba de terminar, vivió con emoción los triunfos de Aguado. Esos éxitos llegaron después de un tropiezo del torero en Madrid.
En tanto, la campaña de Aguado culminó hace apenas un mes. El diestro salió entonces por la Puerta del Príncipe. Para Antonio Vázquez, ese triunfo fue uno de los momentos de alegría de su último año.
Antonio Vázquez y Curro, conocidos como «los Vázquez»
Antonio fue la sombra de su hermano Curro y también su desvelo. A su lado se formó como un taurino de corte clásico. Fue un apoderado independiente, con un estilo ligado a otra época. El cuidado en el trato, en el fondo y en las formas marcó su carrera al otro lado de la barrera.
Juntos formaron pareja en el apoderamiento. En el ambiente taurino se los conocía como «los Vázquez». Más tarde, cuando Fran llegó a la edad adulta, se sumó al equipo familiar.
Por otra parte, los hermanos apoderaron, juntos o por separado, a Morante y a Alejandro Talavante. Sin embargo, en los últimos años sus caminos se habían dividido. Aun así, no puede afirmarse que esa separación fuera definitiva.
Curro, maestro de Linares, está casado con Paty Dominguín, hija de Dominguito. Él quedó a cargo de la carrera de Cayetano Rivera Ordóñez, su sobrino, hasta la sorpresiva retirada de este. Mientras tanto, Antonio y Fran siguieron con Pablo Aguado. Mantuvieron la misma forma de trabajar que habían compartido con Curro: elegancia en el trato y gusto por el toro.
Una última etapa marcada por Madrid
Antonio disfrutó especialmente la actuación de su hermano en el festival dedicado a Antonio Chenel «Antoñete». Ese festejo lo organizó Morante de la Puebla en Las Ventas. Para los dos hermanos, Madrid lo había significado todo en su carrera.
Además, ambos conocían el peso de esa plaza, el miedo que impone y el valor del nombre de Antoñete. El 12 de octubre de 2025, Curro salió por la Puerta Grande junto a César Rincón. Ese día, la nostalgia volvió a los ojos de Antonio Vázquez.
Tiempo después, volvió a emocionarse en el Senado, durante la entrega del Premio Nacional de Tauromaquia. Antonio llevaba siempre la sensibilidad a flor de piel, la palabra gracias en la boca y el silencio cuando correspondía.
Antonio Vázquez, el novillero que soñó con ser torero
Antonio Vázquez Ruano nació en Linares en 1951. Antes de ser apoderado, también soñó con ser torero. Vistió de luces como novillero, aunque la suerte no lo acompañó.
Su primera actuación fue en el pueblo de Pareja, en 1968. Poco después, una vaca lo hirió de gravedad en un tentadero. Esa herida le obligó a una convalecencia de dos años. Luego, el 25 de julio de 1970, se presentó en la plaza de Vista Alegre, en Carabanchel (Madrid). Fue en los festejos nocturnos de La Oportunidad.
Aquella noche no tuvo lucimiento. El Cossío recoge que «muy pronto dejó de sonar su nombre».
En esa misma plaza de Carabanchel, su hermano Curro había tomado la alternativa un año antes, el 12 de octubre de 1969. Ese día, un toro de la ganadería de Barcial lo hirió gravemente. La corrida fue descrita como fuerte y desproporcionada en trapío y edad. En una semblanza publicada tras su muerte, su autor plantea como reflexión personal que el duro camino de Curro, castigado por los toros, marcó luego la manera de trabajar de ambos hermanos, con su esmero, a veces hasta el límite, en el cuidado del toro para sus toreros. Así fue la trayectoria de Antonio Vázquez hasta el accidente de Urda.

