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La mayoría de las comisiones de la acampada de Sol deja la plaza para trasladar la protesta a los barrios

acampada de sol: tiendas con lonas azules a medio desmontar en una plaza al atardecer mientras figuras lejanas se alejan

Imagen generada con IA

La mayoría de las comisiones que sostenían la acampada de Sol por el derecho a la vivienda se disolvió, y sus integrantes decidieron abandonar la Puerta del Sol después de 35 días de protesta. El grupo saliente busca convertirse en un movimiento social llamado «Movimiento 26S», llevar su actividad a los barrios y concentrarse en apoyar la huelga general del 11 de noviembre. La retirada llega después de dos comunicaciones de la Delegación del Gobierno, que advirtió a los concentrados de que habían perdido la protección del derecho de reunión.

Las advertencias de la Delegación a la acampada de Sol

Un portavoz de la Delegación del Gobierno confirmó el envío de dos comunicaciones, una el lunes y otra el jueves. La primera sostenía que «podría resultar legítimo ponerle fin» a la concentración. Según ese texto, «su finalidad reivindicativa» ya se había «desarrollado correctamente». Además, la protesta estaba «mutando» de temporal a «permanente».

La segunda comunicación fue más allá y pasó del análisis a la advertencia. «Se les insta a que adopten las medidas necesarias para proceder, a la mayor brevedad, al desmontaje de las instalaciones», indicaba. Desde que se conocieron estos avisos, unas 600 personas se marcharon de la acampada de Sol, según Zahira Pagán, portavoz de quienes se fueron.

Pagán explicó que el conflicto estalló el jueves, durante una asamblea general con los voluntarios. «El problema gordo vino el jueves», afirmó. Según su relato, allí se supo que había llegado un segundo correo que los instaba a irse «por nuestra propia seguridad». «¿Cómo ocultas esa información, cuando estaba en peligro nuestra integridad física?», se preguntó. También aseguró que hubo «un flujo de desalojo constante entre el viernes y el sábado» y que el campamento estaba «en proceso de desacampada».

Una salida con tiendas que siguen en pie

La retirada no deja la plaza vacía. En el asentamiento siguen funcionando dos de las diez comisiones originales, según Pagán. Por un lado, permanece la comisión de Comunicación. Por otro, se quedan algunas personas de Cuidados, Pulmón y Cultura.

También continúa la recién creada «Asociación de personas sin hogar». Las comisiones salientes se desmarcan formalmente de ese colectivo. En su comunicado advierten que cualquier iniciativa suya «responderá a su propia organización, voluntad y responsabilidad, de manera autónoma e independiente de Acampada 26S».

Una fuente que conoce el interior del asentamiento, y que pidió el anonimato, describió la postura de quienes se quedan. «El plan de la mayoría de personas acampadas que se quedan es permanecer allí siendo plenamente conscientes del posible desalojo violento», dijo. Añadió que, según les comunicó la Delegación, están «en situación de ilegalidad porque el derecho de reunión ha decaído».

Del campamento al Movimiento 26S

Los acampados llevaban varias semanas debatiendo la posibilidad de desacampar de forma conjunta. Una mayoría apoyaba esa opción. Consideraban que seguir en Sol no iba a aportar nuevos objetivos políticos y solo desgastaría a los militantes. Sin embargo, nunca se alcanzó el consenso necesario para una decisión de ese tipo.

En su documento, las comisiones anuncian «la llamada ‘mudanza’ a los barrios para transmutar en un movimiento social y de clase trabajadora». Por eso dan por terminada su actividad en la Puerta del Sol. Su meta es preparar la huelga general y seguir reclamando derechos, «salga quien salga y esté quien esté en el Congreso de los Diputados después de las elecciones del 29N«.

El texto también reconoce dificultades en la retirada. «No nos ha sido posible llevarlo a cabo como habríamos deseado», admiten sobre el desmontaje físico, pese a haber diseñado un protocolo por etapas. Aun así, cierran con un llamamiento: «Nos vemos en la Huelga General del 11 de noviembre junto a todas vuestras lonas azules».

Cómo se organizó la acampada de Sol

Según el comunicado, las comisiones nacieron «ante la primera amenaza de ofensiva ultraderechista». En ese momento se convocó una asamblea de urgencia para organizar la defensa, la asistencia y los suministros. Así surgieron Mediación, Cuidados, Comunicación y Pulmón.

Después, el sol y la lluvia obligaron a levantar lonas. De esa necesidad salieron Ferretería, Obras Públicas, Urbanismo y Limpieza. Además, para ordenar los debates se creó Dinamización, la cobertura ante posibles abusos dio origen a Legal y la creatividad derivó en Cultura. Los organizadores subrayan que ninguna área fue impuesta por una autoridad central.

Sin embargo, sostener la acampada de Sol en plena vía pública agotó a los militantes. El documento admite que fue difícil mantener el espacio «sometida a todo tipo de presiones y sin la posibilidad de garantizar el control de los accesos». «Funcionamos a pleno rendimiento, y vino el desgaste», resumen. A esa fatiga se sumó el crecimiento de las asambleas de distrito.

El origen y el balance de la acampada de Sol

La protesta surgió a raíz del desahucio de Maricarmen Abascal, una vecina de Retiro que dejó su casa a los 87 años. Murió tres semanas después en el hospital. El comunicado menciona también el desahucio de Olga como otro de los detonantes. Ante esos casos, el Sindicato de Inquilinas colocó las primeras tiendas el 26 de septiembre.

Los organizadores definen su enfoque como «pacifismo estratégico». Además, afirman que actuaron sin buscar la tutela de instituciones ni partidos. «Y no pedimos permiso. Percibimos una oportunidad, y decidimos correr el riesgo», escriben. También aclaran que el campamento nunca debía ser un fin en sí mismo: «no había que enamorarse de una tienda de campaña».

En su balance, las comisiones se atribuyen haber cambiado «el marco del relato» sobre la vivienda. Asimismo, mencionan «la aprobación de dos reales decretos en materia de vivienda» y haber «provocado una convocatoria de elecciones anticipadas«. En tanto, otra versión señala que la acampada de Sol forzó en el Congreso la votación de los decretos Maricarmen, que no fueron aprobados. Primero se marchó el Sindicato de Inquilinas y ahora lo hace buena parte del núcleo organizador, mientras un grupo cada vez menor permanece en la plaza.

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