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Medio centenar de empresas de cruceros rechaza la subida de la tasa a los cruceristas de escala en Barcelona

cruceros en barcelona: vista aérea del puerto con grandes barcos de crucero atracados junto a la ciudad al atardecer

Imagen generada con IA

Medio centenar de empresas vinculadas a la actividad de los cruceros en Barcelona presentaron el jueves un manifiesto contra el aumento de la tasa que pagan los cruceristas de escala. El acto se celebró en el Port Vell. Los firmantes reclaman más diálogo con el Ayuntamiento y rechazan una fiscalidad que consideran desproporcionada.

Un manifiesto contra la fiscalidad de los cruceros en Barcelona

El documento se titula Manifiesto a favor de una Barcelona abierta al mar y al mundo. Cuatro representantes del sector le dieron voz durante la presentación. Su conclusión rechaza «utilizar la fiscalidad para reducir progresivamente la actividad de los cruceros en Barcelona».

Además, el texto sostiene que esta fiscalidad «discrimina a una modalidad concreta de turismo frente al resto». Los promotores piden que las decisiones municipales se basen en datos objetivos y en evaluaciones transparentes. También reclaman una visión integral del turismo y que los cruceros dejen de estar en la diana del gobierno municipal.

Los impulsores presentan el acto como el punto de partida de una alianza. En ella participan consignatarias, empresas de servicios portuarios, transporte, limpieza, guías turísticos y agentes marítimos. Los impulsores esperan que en las próximas semanas se sumen más entidades a sus peticiones.

Cuánto pagarán los cruceristas de escala

La subida de la tasa fue el detonante de la protesta. La pagan los pasajeros de buques que permanecen atracados menos de 12 horas, aunque no bajen del barco. En cambio, quedan fuera los viajeros de los cruceros en Barcelona que tienen la ciudad como puerto base.

Las cifras difieren según cómo se cuente el tributo. Una versión indica que el cargo pasa de 5 a 12 euros y llegará a 24 euros en 2030. Otra sitúa el importe actual en 11 euros, que suma la tasa turística de la Generalitat y el recargo municipal. Según esa versión, alcanzará los 30 euros en 2030, y la tasa turística a la corta estancia irá subiendo hasta triplicarse en ese año.

La subida será progresiva y comenzará en abril. El aumento lo acordaron a finales de septiembre el PSC, ERC y Junts. En Comú votó en contra porque consideró insuficiente el alza. Por su parte, PP y Vox también se opusieron, aunque por motivos opuestos.

Empleo y peso económico de los cruceros en Barcelona

Las empresas reivindican el peso económico de los cruceros en Barcelona. Laia Servent, de Noatum Maritime Cruise Services, afirmó que los firmantes forman parte de una cadena de valor local «que genera más de 9.000 puestos de trabajo vinculados a la actividad crucerista». La ciudad es, además, el destino líder del sector en el Mediterráneo occidental.

«El debate sobre el turismo en Barcelona se ha intensificado y genera preocupación entre las empresas», señaló Raquel López, de Intercruise Shoreside & Port Servies. En tanto, Irina Solomatina, directora de operaciones de BC Cruise Servies, explicó la postura del grupo.

«No queremos instalarnos en la denuncia y la protesta, sino posicionarnos como parte activa de la gestión del turismo aportar soluciones y que no seamos los únicos perjudicados».

Las empresas lamentaron que el Ayuntamiento ni siquiera las escuche. «Somos una parte legítima del turismo en la ciudad; somos profesionales con muchos años de experiencia y queremos aportar», expresó Solomatina.

Seguridad jurídica y cooperación entre administraciones

Los firmantes piden más seguridad jurídica y previsión. Explican que la actividad de cruceros en Barcelona se planifica a años vista. Reconocen que, por ahora, las políticas municipales no han repercutido en la programación ni en la competitividad de la ciudad. Sin embargo, advierten que su actividad futura «sí que puede verse comprometida».

El manifiesto reclama además más cooperación entre las administraciones públicas, la Autoridad Portuaria de Barcelona, las empresas, los empleados y la sociedad civil. Los promotores quieren que se cuente con su experiencia en lugar de demonizarla.

Entre los firmantes figuran la patronal de agencias de viaje Acave y la Asociación Profesional de Informadores Turísticos de Barcelona (Apit). También suscriben el texto empresas de la comunidad portuaria, como Amarres de Barcelona y el operador logístico Bergé.

El Ayuntamiento quiere menos escalas de cruceros en Barcelona

La respuesta municipal llegó el mismo día. José Antonio Donaire, comisionado para la Gestión del Turismo Sostenible, negó que falte diálogo. «Nosotros tenemos conversaciones con el sector y con los sectores implicados continuamente, pero queremos ser muy claros en el mensaje: Barcelona opta por un modelo crucerístico basado en el puerto base, no en el puerto de escala», afirmó.

Donaire insistió en que el consistorio está abierto a conversar. No obstante, aclaró que «nuestra política es manifiesta y compartida por otros grupos políticos y la ciudad ha tomado la decisión de buscar mecanismos para intentar reducir al máximo el número de cruceristas de escala y mantener los de puerto base».

El gobierno del alcalde Jaume Collboni (PSC) no esconde que busca desincentivar las escalas de los cruceros en Barcelona. En su opinión, las externalidades negativas no compensan los ingresos que generan. Además, el ejecutivo municipal impulsó una reducción del número de terminales.

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