La fragata Álvaro de Bazán (F-101) atracó el 20 de octubre, a las 18.00 horas, en el Arsenal Militar de Ferrol. Lo hizo tras 161 días de operativo en aguas del océano Pacífico y con la misión cumplida. El buque había partido el 12 de mayo desde la base naval de A Graña, en la misma ría. Allí, hace más de cinco meses, las familias despidieron a la tripulación entre lágrimas de tristeza. Esta vez, en cambio, las lágrimas fueron de alegría.
Una misión de la fragata Álvaro de Bazán en el Caribe y el Pacífico
El despliegue llevó al buque por distintos escenarios. La tripulación navegó por el Caribe y el Pacífico Oriental. Además, la fragata recaló en Hawái y en las islas Galápagos. También tomó parte en dos ejercicios: Rimpac y Pac Dragon-26.
El comandante del buque, Álvaro Zaragoza Ruiz, hizo un balance positivo de la travesía. Según explicó, la misión fue «una experiencia extraordinaria, de esas que te acordarás toda tu vida».
«No todos los días se tiene la oportunidad de navegar por el Caribe o el Pacífico Oriental, recalar en Hawái o las islas Galápagos, y participar en ejercicios tan relevantes como Rimpac o el Pac Dragon-26», señaló Zaragoza Ruiz.
En el muelle, varios testimonios coincidieron en lo larga que se hizo la espera. Una de las familiares presentes recordó que normalmente las salidas son de uno o dos meses. La vuelta de la fragata Álvaro de Bazán se vivió en el muelle con emoción.
Reencuentros en el muelle 3 del Arsenal de Ferrol
La emoción recorrió de punta a punta el muelle número 3 del Arsenal Militar. Hubo ojos empañados, sonrisas y gritos de alegría. Algunas familias llevaron pancartas con lemas como «bienvenido a casa, amor». Otras incluso exhibieron fotografías de los marineros de más de un metro de largo.
Entre los que esperaban estaba la abuela Conchi. Ya en mayo había visto a su nieto, Diego Varela, partir hacia Hawái. Al ver llegar la fragata Álvaro de Bazán, exclamó: «¡Ya lo estoy viendo! Está haciendo las maniobras». Después de abrazarlo, resumió la espera: «Estamos con todo el ansia, tantos meses… Aunque él estaba en el pensamiento de todos».
La madre de Diego, que también se llama Conchi, contó que el propio joven transmitía calma. «Hablábamos mucho con él y, como estaba bien, nos tranquilizaba», explicó. Por su parte, su novia, Ainoha, destacó la diferencia entre la pantalla y el contacto real. «Es muy emocionante porque aunque hoy en día estamos en contacto por videollamada, no es lo mismo», dijo.
Lo que cambia en cinco meses lejos de casa
A Diego lo recibió una delegación familiar más grande que la que lo despidió. Estaban sus padres, Diego y Conchi, y sus padrinos, Cris y Lulo. También acudieron su hermana Sara, su abuela Conchi y su pareja. Mientras tanto, su padre no podía hablar de la emoción.
El joven ferrolano reconoció el peso de la travesía. «Fue larga, larga… muy larga», admitió. Además, reflexionó sobre lo que ocurre en tierra durante la ausencia: «Si estás aquí no te das cuenta, pero cambiaron un montón de cosas. Por ejemplo, mi hermana abrió una cafetería, fueron muchas cosas. Y al final te das cuenta estando fuera».
Otra abuela orgullosa era la eumesa Maricarmen. Esperaba a su nieto, Nacho Fernández, de 19 años. Para él fue su primer viaje largo. «Es maravilloso, tiene 19 años y es su primer viaje largo. No mucha gente de su edad se embarcaría más de cinco meses…», comentó.
Maricarmen explicó que conoce bien estas despedidas. «Esto es precioso, yo ya lo viví muchas veces porque en mi familia siempre hubo militares», dijo. Por eso, añadió, no quería que su nieto entrara en la Armada, aunque él siempre quiso. Recordó, además, una anécdota: cuando juró bandera, Nacho le dijo que iba igual que en la comunión.
La espera más larga para los pequeños de la fragata Álvaro de Bazán
Si el tiempo pasó lento para los mayores, más aún para los niños. Lucía Vila, una joven de Pontedeume, esperaba a su padre, José María. Llevaba a hombros a su hermana Sofía. «Normalmente se van uno o dos meses», explicó Lucía.
Sofía, en tanto, fue directa: «¡Fue una eternidad!». La niña había soltado alguna lágrima, pero luego se mostró emocionada. Su padre, pletórico, le respondió: «¡Eres la más guapa!».
Un cambio de horario que dejó menos reencuentros
Pese a la emoción, en el muelle hubo menos reencuentros de los esperados. La llegada de la fragata Álvaro de Bazán estaba prevista para primera hora del miércoles. Sin embargo, el buque atracó a las 18.00 horas del 20 de octubre.
Muchas familias, sobre todo las que se tienen que desplazar desde Andalucía, llegaban a Ferrol el martes por la noche. De ahí que hubiera menos reencuentros de los esperados en el momento del atraque. Aun así, el regreso de la fragata Álvaro de Bazán cerró un despliegue de más de cinco meses que comenzó en la base naval de A Graña.

