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Maduro y Cilia Flores se declaran no culpables de los nuevos cargos de tortura en Nueva York

maduro y cilia flores: pila de documentos judiciales sujetos con una pinza de metal bajo luz matinal

Imagen generada con IA

Nicolás Maduro y Cilia Flores, su esposa, se declararon no culpables este jueves ante un tribunal federal de Nueva York. Respondieron así a los nuevos cargos de conspiración para cometer torturas que la Fiscalía de Estados Unidos les imputó la semana pasada. La audiencia, ante el juez Alvin Hellerstein, fue la lectura formal de esa acusación ampliada. Además, el magistrado ajustó el calendario del proceso y mantuvo como fecha tentativa del juicio el 14 de junio de 2027.

Lo que dijeron Maduro y Cilia Flores en la sala

La comparecencia se realizó en el Tribunal Federal Daniel Patrick Moynihan, en Manhattan, ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York. La orden judicial la había fijado para las 11 de la mañana (15:00 GMT). Al inicio, Hellerstein informó a ambos que serían procesados bajo la quinta acusación formal ampliada del caso.

Maduro dijo que había recibido el documento el día anterior. También afirmó que lo leyó en español y que lo discutió con su abogado. Cuando el juez le preguntó cómo se declaraba, describió el texto como una recopilación de «acusaciones falsas y testimonios falsos». «Rechazo este documento por completo», sostuvo en español. Sin embargo, Hellerstein lo interrumpió y ordenó registrar una declaración formal de no culpabilidad.

Flores confirmó a su vez que había leído la acusación en español y que la había revisado con su defensa. «Soy completamente inocente. No soy culpable», dijo ante el tribunal. De este modo, Maduro y Cilia Flores rechazaron los nuevos cargos.

Ambos vestían uniformes carcelarios de color beige y parecían haber perdido peso durante su detención. Maduro se mostró serio, saludó a sus abogados e hizo un gesto hacia el público. Luego tomó notas en una libreta y se colocó audífonos para seguir la traducción. Flores, en tanto, sonrió a personas conocidas sentadas en las primeras filas.

Las acusaciones de tortura contra la pareja

La acusación ampliada sostiene que Maduro y Cilia Flores dirigieron un sistema de represión estatal en Venezuela. Según los fiscales, tras asumir la presidencia en 2013, Maduro «autorizó el uso de la tortura contra personas específicas y supervisó un sistema diseñado para emplear la tortura, la detención arbitraria y la violencia como medios de represión contra la oposición política». El documento afirma también que su gobierno presuntamente siguió una estrategia de «represión y torturas» para mantenerse en el poder.

Entre los métodos descritos figuran «descargas eléctricas, asfixia, violación, desnudez forzada, aislamiento prolongado, privación de alimentos, reclusión en celdas de castigo y tortura psicológica». Las víctimas, de acuerdo con la Fiscalía, fueron opositores, militares y otras personas detenidas. Entre ellas habría ciudadanos estadounidenses presos en Venezuela; las versiones sobre su número van de tres a más de una decena.

Uno de los episodios citados ocurrió en 2014. La Fiscalía sostiene que Maduro ordenó secuestrar a militares para obtener información sobre posibles opositores. Cuando algunos se negaron a colaborar, habría pedido a los funcionarios que «los presionaran más». Flores, según la acusación, respaldó el plan en una reunión y descartó una alternativa basada en infiltrar las filas de los sospechosos.

Por otra parte, ninguno de los dos está acusado de haber ejecutado torturas en persona. Los cargos se refieren a una supuesta conspiración para cometerlas. El objetivo, según los fiscales, era obtener información sobre disidentes y neutralizar amenazas a su permanencia en el poder.

Narcoterrorismo y cargos previos contra Maduro y Cilia Flores

La nueva acusación también extendió a Flores el cargo de conspiración para cometer narcoterrorismo, que antes pesaba solo sobre Maduro. Estados Unidos alega que la pareja conspiró para distribuir y poseer «cinco kilogramos o más de mezclas y sustancias que contuvieran una cantidad detectable de cocaína». La intención, según la imputación, era proporcionar «valor económico» a personas u organizaciones vinculadas con «actividades terroristas».

Además, Maduro y Cilia Flores siguen acusados de conspiración para importar cocaína a Estados Unidos. También enfrentan cargos de posesión y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos. Los fiscales ya habían acusado a Maduro, a su esposa, a su hijo y a sus cómplices de colaborar con cárteles designados como grupos terroristas. De esos cargos previos, ambos ya se habían declarado no culpables.

Si fueran condenados por todos los cargos, enfrentarían una pena mínima obligatoria de 50 años de prisión, según la información presentada en el proceso.

Un nuevo calendario judicial

Durante la audiencia contra Maduro y Cilia Flores, fiscales y defensores informaron que acordaron modificar parte del calendario por la inclusión de los nuevos cargos. La Fiscalía explicó que harán falta documentos adicionales sobre la inmunidad soberana y sobre los pedidos para desestimar la acusación. Antes de la audiencia, estaba prevista para el 17 de noviembre una sesión dedicada a ese pedido.

La defensa calificó de exigente el nuevo calendario. Argumentó que las acusaciones de tortura aparecen por primera vez seis años después de la acusación original. Aun así, dijo que espera cumplir los plazos.

Finalmente, el juez fijó una audiencia de argumentos orales para el 17 de diciembre a las 11 de la mañana. También programó la conferencia final previa al juicio para el 8 de junio de 2027. El juicio, con fecha tentativa el 14 de junio de 2027, quedó aplazado unas dos semanas. Asimismo, la pareja aceptó renunciar a los derechos de la Ley de Juicio Rápido (Speedy Trial Act) mientras sigan los litigios previos.

La captura y el contexto del caso de Maduro y Cilia Flores

Maduro y Cilia Flores fueron capturados el 3 de enero por fuerzas estadounidenses en Caracas, durante una incursión militar que incluyó un bombardeo. Luego fueron trasladados a Nueva York. Desde entonces permanecen detenidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.

La defensa sostiene que Maduro, como líder de un país soberano, goza de inmunidad frente a cualquier proceso judicial. Además, considera ilegal que Estados Unidos se lo llevara por la fuerza. La Fiscalía se opuso al pedido de desestimar los cargos por esa vía. Flores, por su parte, pidió sin éxito hace unas semanas quedar en libertad bajo fianza hasta el juicio. Alegó problemas cardíacos y otros problemas de salud.

Tras la captura, Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, asumió el liderazgo de Venezuela y aumentó la cooperación con Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, presentó la operación y el restablecimiento de relaciones con Caracas como logros de su política exterior.

Durante años, la relación bilateral estuvo marcada por sanciones de Washington contra altos funcionarios y empresas estatales venezolanas. Estados Unidos las justificó por denuncias de violaciones de derechos humanos, corrupción y fraude electoral. Maduro, en cambio, calificó los cargos como una herramienta de planes «imperialistas» para acceder a las reservas de petróleo de Venezuela. Así, el proceso contra Maduro y Cilia Flores reúne ahora las imputaciones por narcotráfico, narcoterrorismo y conspiración para torturar.

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