Lula y Flávio Bolsonaro cierran sin ganador claro el último debate antes de la segunda vuelta en Brasil

Lula y Bolsonaro cerraron el viernes el último debate antes de la segunda vuelta presidencial de Brasil sin que ninguno lograra una ventaja clara. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro se enfrentaron en los estudios de la TV Globo en Río de Janeiro. La votación será el domingo 25 de octubre. Además, ambos llegaron con el margen más estrecho de la campaña: el último sondeo de Datafolha, publicado el jueves, los ubica en un empate exacto del 50 % de los votos válidos.

Un debate sin vencedor entre Lula y Bolsonaro

El encuentro empezó con retraso para que terminara la emisión de una telenovela, algo habitual en Brasil. Duró algo más de dos horas y concluyó sin un ganador claro. Por eso, el cara a cara entre Lula y Bolsonaro se describió como un debate empatado a las puertas de unas elecciones también parejas.

El formato fue mucho más rígido que el del primer debate, que la cadena Band emitió el domingo anterior y que tuvo ataques e interrupciones. Esta vez se incluyó una «regla antiburla». La pidió la campaña de Lula después de que Bolsonaro gesticulara a sus espaldas mientras el presidente hablaba en el encuentro previo.

En tanto, el tono fue más calmado. Lula se mostró contundente pero más sereno. Bolsonaro, por su parte, intentó proyectar un perfil moderado. Sin embargo, la segunda parte incluyó acusaciones mutuas de mentir y de corrupción, con intercambios tensos.

Acusaciones cruzadas de corrupción

Lula abrió el tramo más duro con las denuncias del futbolista Richarlison, delantero del Tottenham. El jugador asegura que el candidato del Partido Liberal y un socio se apropiaron de una isla en Angra dos Reis. Según su versión, él ya había pagado 10 millones de reales por ella, unos 2 millones de dólares. Bolsonaro negó cualquier relación con el caso.

A continuación, el senador vinculó a Lula con el banquero Daniel Vorcaro. Vorcaro está encarcelado tras descubrirse un agujero de 10.000 millones de dólares en su Banco Master. Bolsonaro citó una conversación revelada el jueves en la que Vorcaro y un colaborador hablaban de regalar al presidente un whisky Macallan de 1945. La botella estaba valorada en 500.000 reales, unos 100.000 dólares.

No obstante, el tema se volvió contra Bolsonaro. Se le recordó la supuesta entrega de 134 millones de reales de Vorcaro para financiar una película biográfica sobre su padre. «Este tipo corrompió la República», dijo Lula sobre el caso. El candidato ultraderechista es investigado por lavado de dinero, evasión de divisas y corrupción. Además, Bolsonaro mencionó una condena de 2018 contra Lula, luego anulada por el Supremo Tribunal Federal. «Miente, miente, miente», respondió el presidente.

El desafío de transparencia que enfrenta a Lula y Bolsonaro

En la recta final, Lula volvió a invitar a su rival a divulgar el contenido de sus cuentas bancarias al día siguiente. «Tengo que probar quién es ladrón en este país», afirmó. También preguntó cómo un senador pudo comprar una mansión de diez millones de reales. «¿De dónde viene ese dinero?», planteó.

El reto había surgido en el primer debate. Allí, Lula propuso publicar extractos bancarios y llamadas telefónicas, incluidos los datos de sus cinco hijos y de la primera dama, Janja da Silva. El senador puso como condición que Lula abriera también los datos de uno de sus asesores más próximos.

Los equipos de Lula y Bolsonaro llegaron a un acuerdo y lo enviaron al Tribunal Superior Electoral. Sin embargo, los datos siguen sin conocerse. El juez André Mendonça dijo el viernes que al TSE «no le corresponde fiscalizar desafíos». Agregó que los candidatos pueden divulgar esa información libremente si lo desean.

Seguridad y economía, en el centro de las propuestas

Según Datafolha, la violencia y la seguridad pública son la principal preocupación de los brasileños. En ese terreno, Bolsonaro hizo su promesa más llamativa: «El ladrón de celular (móvil) va a estar ocho años preso y trabajar en prisión». También anunció que clasificará a las milicias y a las facciones del narcotráfico como organizaciones terroristas, entre ellas el PCC y el Comando Vermelho.

En el primer debate, el senador había prometido declarar la guerra al «narcoterrorismo» a partir de enero. Además, propuso penas de hasta ochenta años para los líderes criminales y que los menores que cometan delitos graves sean juzgados como adultos. Acusó al Gobierno de aplicar una «política de excarcelación».

Lula, en cambio, defendió la reforma constitucional de seguridad pública que envió al Congreso. Con ella, el Gobierno federal podría actuar junto a estados y municipios. Prometió crear un Ministerio de Seguridad Pública si el Senado la aprueba. En economía, Bolsonaro ofreció un «Banco de la Prosperidad», «crédito barato» y «autonomía a los pueblos indígenas». Antes, pidió disculpas por haber llamado «nueve dedos» a Lula y por votar contra extender la licencia de maternidad.

Ataques personales y cierres de campaña

Lula calificó varias veces de «mentiroso» a su rival y lo presentó como dependiente de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. «Las bobadas que este joven habla…», dijo el mandatario, que cumplirá 81 años el martes, sobre el senador de 45. «No conoce Brasil», agregó. Bolsonaro contestó: «Él no se acuerda de la última vez que fue al supermercado».

En su cierre, Lula apeló a su biografía. «Tengo una historia, comencé a trabajar a los 12 años, vendí mandioca, y eventualmente llegué a la Presidencia de la República», dijo. También acusó a su rival de querer «entregar el territorio» al presidente estadounidense, Donald Trump. Luego advirtió: «O mantenemos la democracia funcionando o tendremos un miliciano gobernando este país».

Por su parte, Bolsonaro respondió que nunca fue investigado por miliciano. Cerró con un homenaje a su padre y pidió un «voto de confianza». «Nunca prometeré lo que no puedo hacer», aseguró. Sin embargo, en una entrevista posterior evitó comprometerse a luchar contra la deforestación en la Amazonia.

Las encuestas anticipan un final ajustado entre Lula y Bolsonaro

Bolsonaro ganó la primera vuelta del 4 de octubre con el 47,03 % frente al 45,16 % de Lula. No hay antecedentes en la democracia brasileña, iniciada en 1985, de un candidato derrotado en primera vuelta que gane la segunda. Cuatro años atrás, Lula venció a Jair Bolsonaro por 50,9 a 49,1 %.

Los sondeos recientes sobre Lula y Bolsonaro muestran paridad. Real Time Big Data da al senador el 52 % frente al 48 % del presidente. PoderData también otorga el 52 % a Bolsonaro, y BTG/Nexus marca 50,3 % contra 49,7 %. En tanto, Quaest registra 45 % frente a 44 %, con un 9 % de votos blancos o nulos. Casi 159 millones de brasileños están convocados. Las urnas abrirán a las 8:00 y cerrarán a las 17:00, hora de Brasilia, las 22:00 en Madrid.

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