León XIV pide a los uruguayos «ser puentes» en su primera misa del viaje a Sudamérica, en Paysandú

La primera misa de León XIV en Paysandú reunió este sábado a más de 40.000 fieles en el Parque París Londres. Fue la primera celebración de su viaje apostólico a América Latina y tuvo lugar en su segundo día en Uruguay. En la homilía, el pontífice pidió a los uruguayos «ser puentes, para que muchos se encuentren con Jesús». Además, los llamó a formar «una comunidad fraterna» y «de oración», y a transmitir la fe a las futuras generaciones «con valentía creativa».

La gira llevará al papa por Uruguay, Argentina y Perú hasta el 17 de noviembre. Se trata de su primera visita apostólica a América del Sur como pontífice. El viaje refuerza los vínculos de la Iglesia católica con América Latina. Por otra parte, marca su regreso a una región con la que mantiene una estrecha relación personal y pastoral.

Tres símbolos de la región en la homilía de León XIV en Paysandú

El mensaje de León XIV en Paysandú giró en torno a tres elementos propios de la zona: los puentes, los palmares y el mate. Según explicó, esos símbolos «pueden ayudar a reflexionar sobre el tesoro de la fe y la misión que hoy se confía». Por eso, cada uno sirvió como punto de partida para una enseñanza distinta.

En otro tramo de la homilía, el pontífice presentó esos elementos como parte de una identidad compartida. «Necesitamos reflexionar sobre estos símbolos que nos son comunes, que nos dan identidad y sentido de pertenencia, que nos hablan de nuestros orígenes y nos proyectan hacia el futuro», afirmó ante la multitud.

Constructores de puentes con cimientos sólidos

Sobre el primer símbolo, el papa subrayó «lo importante» de ser «constructor de puentes». A su juicio, se trata de una vocación a la que «todos estamos llamados: construir puentes, estrechar lazos, unir, comunicar, transmitir la alegría de la fe».

Sin embargo, advirtió que un puente necesita «buenos cimientos». Sin ellos, explicó, puede desplomarse «con la fuerza del viento y de las aguas». En ese sentido, vinculó la imagen con la importancia de «una sólida formación cristiana» para los creyentes.

Además, mencionó el puente internacional General Artigas como un símbolo de «apertura, comunicación e intercambio». Esa estructura atraviesa el río Uruguay y une la ciudad de Paysandú con Colón, en Argentina. Así, la referencia de León XIV en Paysandú conectó el mensaje religioso con la frontera entre ambos países.

Palmares y mate, imágenes de comunidad

Los palmares y el mate completaron la reflexión de León XIV en Paysandú. En cuanto a los primeros, el pontífice recordó que son árboles resistentes a los vientos gracias a sus «raíces profundas». Por eso, los definió como «una hermosa imagen del origen y el destino: arraigarse en Cristo, Alfa y Omega».

Además, señaló que esas palmeras «no crecen aisladas». De la misma manera, sostuvo, la Iglesia «es una comunidad de hermanos que hunde sus raíces y bebe de un manantial común: la Palabra de Dios, los Sacramentos, la oración y la acción caritativa».

El tercer símbolo fue el mate, la bebida típica de Uruguay. «El mate es signo de familiaridad, de amistad y de encuentro. Nos enseña a compartir y a estar juntos, a estrechar los lazos que nos unen y hermanan», expresó. También lo describió como un «signo de acogida, de integración y de valores comunes».

En la misma línea, agregó que tomar mate es «un ritual lleno de simbolismos, donde se dialoga sin palabras y cada detalle posee un significado propio». Por otra parte, recordó que el mate también se toma en soledad. Según dijo, eso ocurre en momentos de silencio y oración, en los que se confían a Dios las preocupaciones y los anhelos.

El recuerdo de Jacinto Vera en la misa de León XIV en Paysandú

La celebración de León XIV en Paysandú estaba dedicada al beato Jacinto Vera, obispo de Montevideo. Durante la homilía, el papa lo recordó como «un testigo coherente de la fe que anunciaba, generoso en la caridad y entregado totalmente a la misión apostólica».

Además, evocó que el llamado «obispo gaucho» atendía a los enfermos a caballo «a pesar de las grandes distancias, de los peligros del camino y de las inclemencias del clima». También destacó que recorrió tres veces el territorio uruguayo. A partir de ese ejemplo, pidió «seguir formando en la fe a los niños y jóvenes, acompañando a las familias, sosteniendo a los ancianos y practicando las obras de caridad».

Al cierre de la homilía, el pontífice encomendó a los uruguayos a la Virgen de los Treinta y Tres. En concreto, le pidió que «los proteja en el camino de la vida y los guíe siempre al encuentro con su Hijo Jesús».

Tras la visita de León XIV en Paysandú, rumbo a Montevideo

Después de la misa, el papa se trasladó hacia el centro de la ciudad. Durante el recorrido saludó a los fieles que se habían congregado a su paso. Además, se detuvo en la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo.

Luego partió hacia el aeropuerto local para tomar el vuelo a la capital. El avión despegó del Aeropuerto Internacional General de Brigada Aviador Tydeo Larre Borges alrededor de las 12.40, hora local. Su llegada a Montevideo estaba prevista para las 13.40. De esta forma concluyó la etapa de León XIV en Paysandú.

En la capital uruguaya, la agenda incluía un encuentro con la realidad social de Casavalle en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, a las 17.00. Una hora después, estaba prevista una reunión con el mundo de la educación en la Universidad Católica de Uruguay. Por último, el programa contemplaba una vigilia de oración a las 19.00 en el Estadio del Centenario.

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