Un experimento genético con catalasa en ratones logró alargar hasta un 20% la vida media de estos animales, según un estudio de la Universidad de Washington en Seattle. El trabajo, dirigido por el investigador Peter S. Rabinovitch, se publicó en la revista Science. Los ratones modificados vivieron alrededor de cinco meses más. Además, el resultado aporta nuevos datos sobre la relación entre los radicales libres y el envejecimiento.
Cómo funciona el experimento de catalasa en ratones
Rabinovitch y sus colegas alteraron genéticamente a los animales para que produjeran más catalasa. Esta enzima antioxidante es capaz de neutralizar los radicales libres, unas moléculas responsables del deterioro celular. En condiciones normales, las células envían la catalasa al interior de los peroxisomas.
Los peroxisomas son orgánulos pequeños y esféricos, rodeados por membranas. Contienen enzimas como las catalasas y las oxidasas, que contrarrestan la acción de los radicales libres. Sin embargo, el equipo modificó a algunos ratones para que la enzima se dirigiera a las mitocondrias.
Las mitocondrias aportan la mayor parte de la energía que necesita la célula. Al mismo tiempo, son el principal centro de producción de radicales libres. Esa producción es un efecto secundario del proceso de convertir la comida en energía. Por eso, el ensayo con catalasa en ratones apuntó directamente a ese foco.
Radicales libres y deterioro celular
Los radicales libres son moléculas inestables. Para recuperar su estabilidad electroquímica, necesitan unirse a una molécula estable que complete sus electrones libres. Los antioxidantes tienen la propiedad de neutralizar esa acción oxidante.
Millones de radicales libres atacan cada día las células del organismo. Cuando hay un exceso que el cuerpo no puede eliminar, dañan las membranas celulares. Esos daños se asocian con enfermedades cardiovasculares, con el cáncer y con el desgaste físico propio de la edad.
En los últimos años se publicó mucha literatura científica sobre este vínculo y sobre el papel de los antioxidantes. No obstante, la función de los radicales libres en el envejecimiento seguía muy discutida. De confirmarse, el estudio con catalasa en ratones sería la primera demostración de su importancia en ese proceso.
Cinco meses más de vida y menos signos de la edad
Los investigadores comprobaron que la catalasa adicional situada en la mitocondria aumentaba de forma significativa la vida de los animales. La ganancia fue de unos cinco meses. En comparación, los ratones viven una media de tres años y medio.
Además, las autopsias posteriores mostraron otro efecto. Las señales típicas del envejecimiento, como las cataratas o los infartos, aparecieron a una edad más tardía en los ejemplares modificados. Así, neutralizar los radicales libres no solo alargaría la vida, sino que también mejoraría la calidad de la salud.
Si el experimento funcionara en humanos, la expectativa media de vida podría pasar de los 75 años actuales a más de 100 años en un futuro próximo. Esa posibilidad depende de que el resultado sea aplicable a las personas.
Qué puede aportar la catalasa en ratones a la medicina antiaging
Según Rabinovitch, el experimento podría dar lugar a medicamentos con un efecto similar al de la manipulación genética. Una opción sería desarrollar una sustancia que haga que las propias mitocondrias produzcan catalasa. El hallazgo con catalasa en ratones contribuiría así a fármacos contra el deterioro orgánico y contra enfermedades ligadas al desgaste celular.
Por otra parte, el Instituto Biológico de la Salud del Dr. Domingo Pérez León, en Madrid, explica que los radicales libres se relacionan con la isquemia, las enfermedades pulmonares y los procesos neurodegenerativos. También afectan al sistema inmune, a las funciones hormonales y al cáncer, mediante la oxidación del ADN mitocondrial y citoplasmático.
Todos esos procesos convergen en el deterioro general de las funciones fisiológicas, es decir, en el envejecimiento. Para retrasarlo, el instituto plantea dietas y hábitos que reduzcan la producción de radicales libres. Además, recomienda una alimentación rica en antioxidantes y, en su caso, suplementos.
En ese marco surge la llamada medicina antiaging, que busca terapias personalizadas para retrasar el envejecimiento biológico o corregir desequilibrios. La genética, con trabajos como el de la catalasa en ratones, busca elementos que restablezcan el equilibrio corporal. Esta disciplina también podría reducir el coste social y asistencial de una población cada vez más envejecida.

