Contenidos
La princesa Ana de Orleans inauguró en Madrid la exposición Memorias, flores y paisajes, una selección de sus acuarelas personales. A la cita acudieron familiares y amigos, entre ellos la infanta Elena, la escritora Laurence Debray y Rafael Spottorno. La pintora, tía de don Felipe, tiene 87 años y sigue creando. Además, la muestra permite conocer su faceta artística y su lado más personal.
Una muestra sobre recuerdos, flores y paisajes
La exposición reúne acuarelas que recorren memorias, flores y paisajes de la vida de la autora. Entre todas las piezas destaca la obra titulada Una vida. Por otra parte, los trabajos muestran lugares y sensaciones que la inspiraron a lo largo de los años. Ana de Orleans los plasma con pincel sobre papel, como si fueran el retrato de un instante.
La muestra se presenta como su tercera exposición como acuarelista. Llega dos años después de Acuarelas con alma, que se exhibió en 2024. Sin embargo, su trayectoria suma más de 20 exposiciones individuales y colectivas. Sus obras están en distintos museos e instituciones. Además, en la mayoría de sus muestras colabora con alguna causa solidaria. «El mundo del arte debe colaborar a que tengamos un mundo mejor», ha dicho.
Los invitados que acompañaron a Ana de Orleans
La princesa estuvo arropada por sus hijos Pedro, duque de Calabria, Cristina e Inés de Borbón-Dos Sicilias. También asistió la infanta Elena, gran amiga de la familia. En tanto, entre los presentes figuraron la escritora franco-venezolana Laurence Debray, autora de las memorias del rey Juan Carlos, y Rafael Spottorno, antiguo jefe de la Casa del Rey.
Al salir de la inauguración, Ana de Orleans agradeció el apoyo recibido. «Gracias, es una satisfacción tener tantos amigos que han venido a verme», declaró. La duquesa viuda de Calabria y de Caserta suele llevar una vida discreta. Por eso, sus apariciones públicas son poco frecuentes.
Una vocación que nació en el Museo del Prado
La relación de Ana de Orleans con la pintura empezó en la infancia. Tenía unos cinco años cuando su padre, el príncipe Enrique de Orleans, conde de París, la llevó al Museo del Prado. Allí quedó deslumbrada por los cuadros de grandes artistas como Francisco de Goya. Sin embargo, empezó a pintar años después, de manera autodidacta.
A los 9 años descubrió una idea que la acompaña desde entonces: «se puede pintar lo que se ve y lo que no se ve». Además, creció en una familia vinculada al arte. «Desde mi abuela a mis tíos todos pintaban», explicó en 2023. También señaló que sus antepasados apoyaron como mecenas el mundo del arte y la cultura.
Sus referentes son Eugène Lami y su discípulo, el príncipe de Joinville. «Sus acuarelas me han impresionado desde niña», afirmó. Por otra parte, la princesa tiene redes sociales para mostrar su obra. En su página web explica que decidió compartir con el mundo lo que más le gusta hacer: pintar.
Infancia entre Bélgica, Brasil y Marruecos
Ana de Orleans nació en Bélgica en 1938. Por linaje pertenece a la Casa Real de Francia. Su padre, el príncipe Enrique de Orleans, era pretendiente orleanista a la corona francesa y descendiente directo de Luis Felipe I, último rey de Francia. A su vez, era hijo del príncipe Juan de Orleans, duque de Guisa, y de la princesa francesa Isabel de Orleans.
Su madre fue la princesa brasileña Isabel de Orleans-Braganza Dobržensky. Era hija de Pedro de Alcántara de Orleans-Braganza, príncipe de Gran Pará, y de la condesa checa Isabel Dobrzensky de Dobrzenicz. La familia vivió en Bélgica porque su padre tuvo prohibida la entrada a Francia hasta 1950.
Además, la princesa pasó largas temporadas en Petrópolis, Brasil. De allí recuerda vivir rodeada de naturaleza, la misma que hoy aparece en sus acuarelas. En tanto, los veranos los pasaba en Larache, Marruecos, junto a su abuela, la duquesa de Guisa.
La amistad de Ana de Orleans con doña Sofía
La familia regresó a Francia cuando Ana tenía 11 años. Su adolescencia transcurrió en un entorno aristocrático. Eso le permitió conocer a distintos miembros de la realeza europea. En esos años trabó amistad con doña Sofía, entonces princesa de Grecia.
El 14 de mayo de 1962, Ana de Orleans fue dama de honor en la boda de doña Sofía y don Juan Carlos en Atenas. Compartió ese papel con Irene de Grecia, la infanta Pilar de Borbón, Tatiana Radziwill, Alejandra de Kent, Ana María de Dinamarca, Benedicta de Dinamarca e Irene de Holanda.
En esa boda conoció al infante Carlos de Borbón-Dos Sicilias, primo hermano y amigo cercano de don Juan Carlos. La amistad con doña Sofía se mantiene hoy. Además, la princesa es uno de los grandes apoyos de la emérita tras la muerte de su hermana Irene a principios de este año.
Matrimonio, familia y presente de Ana de Orleans
El infante Carlos era hijo del infante Alfonso de Borbón-Dos Sicilias y Borbón y de la princesa Alicia de Borbón-Parma. La pareja se casó en mayo de 1965 en Francia. Primero lo hizo en el ayuntamiento de Louveciennes y, un día después, en la capilla real de San Luis, en Dreux. Luego se instaló en Madrid.
Tuvieron cinco hijos: Cristina, María Paloma, Pedro, Inés y Victoria. Pedro es duque de Calabria desde la muerte de su padre en octubre de 2015. Está casado con Sofía Landaluce y Melgarejo y tiene siete hijos. Por su parte, Cristina se casó con Pedro López-Quesada, y María Paloma con el archiduque Simeón de Austria.
Ana de Orleans perdió a su marido tras cinco décadas de matrimonio. Sin embargo, la acuarela siguió presente. «Cada etapa de la vida tiene su momento, pero en todas ellas la acuarela ha estado presente», contó en 2024. Hoy prefiere pintar al aire libre. «Pintar en directo es extraordinario: lo ves, lo sientes, lo vives», explicó.