Cómo invertir en empresas que no cotizan: las claves para entender el Private Equity antes de dar el paso

Invertir en empresas que no cotizan en bolsa puede parecer algo reservado a grandes patrimonios, pero cada vez existen más vías para acceder a este tipo de activos. El Private Equity permite participar en compañías privadas a través de fondos especializados que buscan generar valor durante varios años antes de vender su participación.

La diferencia frente a comprar acciones cotizadas es importante: el horizonte suele ser más largo, la liquidez es menor y la selección del gestor tiene mucho más peso.

¿Qué significa invertir en una empresa privada?

Una empresa privada es aquella cuyas acciones no cotizan en bolsa. Puede tratarse de una compañía en expansión, una empresa familiar consolidada o un negocio que necesita capital para internacionalizarse, adquirir competidores o mejorar su estructura.

En lugar de comprar acciones directamente en mercado, el inversor suele acceder mediante fondos que agrupan capital de distintos participantes y lo destinan a una cartera de compañías.

¿Cómo funciona el Private Equity?

El proceso suele empezar con un compromiso de capital. A partir de ahí, el fondo realiza inversiones progresivamente y mantiene las compañías durante varios años.

Durante ese periodo, la gestora puede trabajar sobre crecimiento, eficiencia operativa, digitalización, expansión internacional o adquisiciones. Cuando considera que se ha creado suficiente valor, busca una salida mediante una venta a otra empresa, a otro fondo o, en algunos casos, una salida a bolsa.

Por eso, invertir en Private Equity implica pensar a largo plazo. No es un producto pensado para entrar y salir con rapidez.

¿Qué ventajas puede aportar?

Una de las principales es el acceso a compañías que no están disponibles en mercados públicos. Esto puede ampliar la diversificación de una cartera y permitir participar en fases de crecimiento empresarial que ocurren antes de una eventual salida a bolsa.

También ofrece exposición a estrategias donde el gestor tiene un papel activo en la transformación de las compañías, algo muy distinto a limitarse a comprar una acción y esperar su evolución en mercado.

¿Qué riesgos hay que tener en cuenta?

El principal es la iliquidez. El capital puede permanecer comprometido durante muchos años, por lo que no debería utilizarse dinero que pueda necesitarse a corto plazo.

También existe una fuerte dependencia del gestor. La experiencia del equipo, su capacidad para seleccionar compañías y su disciplina a la hora de invertir y vender pueden marcar una diferencia importante.

Además, las valoraciones no se actualizan diariamente como en bolsa, por lo que el seguimiento de la inversión funciona de otra manera.

No todos los fondos de Private Equity son iguales

Dentro del sector existen estrategias diferentes.

Los fondos de buyout suelen invertir en compañías consolidadas. Growth se centra en empresas que ya han demostrado su modelo y necesitan capital para acelerar su expansión. Los secundarios permiten comprar participaciones en fondos o activos privados ya existentes.

Cada estrategia tiene un perfil distinto de riesgo, duración y creación de valor.

Por eso, antes de invertir conviene entender qué estrategia utiliza el fondo y qué papel puede tener dentro de la cartera.

¿Qué debería revisar un inversor antes de entrar?

Antes de tomar una decisión, tiene sentido analizar al menos cinco puntos: horizonte temporal, necesidad de liquidez, experiencia del gestor, estrategia del fondo y estructura de costes.

También es importante comprobar que el resto de la situación financiera está bien resuelta. Private Equity puede complementar una cartera, pero no debería sustituir al fondo de emergencia ni concentrar una proporción excesiva del patrimonio.

Invertir en Private Equity exige entender primero el plazo

El atractivo de las empresas privadas no debería hacer olvidar su principal característica: son inversiones pensadas para varios años.

Para quien dispone de un horizonte largo, entiende los riesgos y busca diversificar más allá de bolsa y renta fija, el Private Equity puede ampliar considerablemente el universo de inversión.

Pero el primer paso no debería ser buscar el fondo con mayor rentabilidad histórica. Debería ser comprobar que el plazo, la liquidez y la estrategia encajan realmente con los objetivos del inversor.

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