El acuerdo de Donald Trump para importar diésel ruso generó críticas de legisladores republicanos y demócratas, de Ucrania y de varios aliados internacionales. El presidente de Estados Unidos anunció el viernes 9 de octubre que Vladimir Putin aceptó liberar de inmediato 300.000 toneladas de ese combustible. Según Trump, el envío irá «al mercado estadounidense y mundial» y será seguido por otros cargamentos. El anuncio llega mientras la guerra contra Irán sigue presionando los precios mundiales de la energía.
Los volúmenes del acuerdo por el diésel ruso
Trump detalló que Rusia enviará después 500.000 toneladas en noviembre y luego un millón más. A eso se sumarían otros tres millones de toneladas, que llegarían «en un corto plazo». Sin embargo, ese plazo depende del estado de las refinerías rusas, atacadas por Ucrania durante la guerra entre ambos países.
Por su parte, el viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, confirmó esas cifras. Además, afirmó que las exportaciones de diésel ruso podrían alcanzar en el futuro los tres millones de toneladas mensuales.
Como parte del pacto, se entiende que el Tesoro estadounidense suspenderá hasta el 7 de abril las sanciones a las exportaciones rusas de diésel. En tanto, otros activos, como los depositados en bancos estadounidenses, siguen congelados. «Mi mayor prioridad es bajar los precios para los estadounidenses, especialmente para nuestros grandes agricultores, ganaderos y camioneros», escribió Trump en Truth Social.
Senadores de ambos partidos cuestionan la legalidad
El anuncio contrasta con una medida reciente del propio Trump. El 18 de septiembre firmó la llamada Ley Lindsey Graham, que impone aranceles y sanciones a los países que compren productos energéticos rusos. La norma lleva el nombre del senador republicano que la impulsó, fallecido de forma repentina antes de su aprobación.
El domingo, siete senadores, cuatro republicanos y tres demócratas, sostuvieron que el acuerdo viola las leyes estadounidenses. Por eso instaron a Trump a «dar marcha atrás». «Estados Unidos no debería proporcionarle a Putin un salvavidas financiero mientras Rusia continúa matando a civiles ucranianos», afirmaron. También recordaron que el Congreso había «prohibido explícitamente las importaciones de energía rusa en 2022».
Firmaron la declaración los republicanos Susan Collins, Lisa Murkowski, Thom Tillis y John Curtis. Además, la suscribieron los demócratas Jeanne Shaheen, Richard Blumenthal y Ron Wyden. Tillis declaró que el presidente probablemente esté infringiendo la ley de 2022.
No todos se oponen. El republicano Thomas Massie, que tuvo varios enfrentamientos con Trump, propuso levantar las sanciones sobre todos los derivados del petróleo. En tanto, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que el acuerdo usará canales legales existentes. Según él, quien diga lo contrario en el Congreso está equivocado.
Rechazo en Ucrania y entre los aliados
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, calificó el pacto como un regalo para Putin que equivale a «una inversión en una guerra que debe terminar». El anuncio coincidió con reuniones en Miami entre representantes ucranianos, estadounidenses y europeos. «Creo que a nuestro equipo lo están utilizando simplemente como tapadera. En verdad, esto no es justo», dijo Zelensky ante periodistas.
Para Kiev no es la primera crisis con la administración Trump. En febrero de 2025, el mandatario reprochó a Zelensky en el Despacho Oval que «no tenía cartas que jugar». Después se suspendieron el suministro de armas y el intercambio de inteligencia.
Por otra parte, el primer ministro canadiense, Mark Carney, también criticó el acuerdo. Lo mismo hizo Wes Streeting, presentado como secretario de Defensa británico, quien pidió aumentar la presión sobre Rusia para que termine la guerra. Además, los petroleros deberían atravesar aguas de Alemania, Dinamarca, Reino Unido y Francia para llegar a Estados Unidos. Esos socios ya manifestaron que no lo permitirán.
Precios del combustible y elecciones de mitad de mandato
El galón de diésel cuesta en promedio 6,28 dólares en Estados Unidos, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA). En California puede superar los 8 dólares. El máximo histórico fue de 6,53 dólares, a fines de septiembre. Hace un año, en cambio, el promedio era de 3,70 dólares, y en febrero era de 3,76.
Los precios se dispararon desde que comenzó la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, a fines de febrero. Además, el estrecho de Ormuz está lejos de su navegación normal y los hutíes amenazan el de Bab el-Mandeb. A eso se suman las hostilidades contra el acueducto Este-Oeste de Arabia Saudita.
El tema pesa antes de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre. En ellas se define si el Partido Republicano conserva el control del Congreso. Las encuestas muestran que la mayoría desaprueba la gestión de Trump en la economía y en la guerra con Irán. Los estados agrícolas, que dependen del diésel para maquinaria y transporte, sienten con más intensidad el impacto.
Dudas sobre el alcance del diésel ruso
Los analistas cuestionan si Rusia puede entregar esos volúmenes y cuánto bajarían los precios. Estados Unidos consume unos 3,6 millones de barriles de diésel por día, equivalentes a 482.400 toneladas métricas. Por eso, el primer envío de diésel ruso cubre algo más de medio día de consumo.
«Es una aspirina para curar un cáncer», sostuvo Nelson Bandeon, consultor en geopolítica energética. Según explicó, las 300.000 toneladas iniciales equivalen a 2,2 millones de barriles. Incluso los tres millones de toneladas previstos serían solo 22 millones de barriles.
Bandeon cree que la decisión responde sobre todo a las elecciones, aunque también busca dar a Moscú un incentivo para negociar la paz con Kiev. Asimismo, advirtió que Rusia debe demostrar que puede cumplir. «El diésel es político», señaló, porque Moscú también debe abastecer su mercado interno.
Qué aconsejan los analistas ucranianos sobre el diésel ruso
Varios expertos ucranianos vinculan las presiones de Trump con los comicios. Ivan Us, del Instituto Nacional de Estudios Estratégicos de Kiev, afirmó que Trump «necesita un chivo expiatorio, y ha decidido que sea Ucrania». Además, sugirió trabajar con republicanos y con el movimiento MAGA, donde se sospecha que Rusia podría usar los ingresos del diésel ruso para apoyar a Irán.
Mijaílo Gonchar, del centro Strategy XXI, opinó que el asunto «parece una petición encubierta de Putin a Trump para que ejerza influencia sobre Ucrania». Sin embargo, consideró «poco probable que Trump vaya más allá».
En tanto, Oleksandr Kraiev, de Ukrainian Prism, pidió mantener el contacto con Washington. Los expertos coinciden en que Kiev debería esperar al resultado electoral antes de responder al pacto por el diésel ruso.

