Muchos proyectos de gobierno electrónico con los que los gobiernos ofrecen servicios a ciudadanos y empresas fracasan en todo el mundo. Así lo advirtió el viernes Robert Schware, especialista principal en tecnologías de la información del Banco Mundial. Habló durante un seminario sobre gobernanza electrónica en Bangalore, el polo tecnológico del sur de la India. Según explicó, las causas principales son la mala planificación, la interferencia política y la torpeza burocrática.
Las cifras de los proyectos de gobierno electrónico que fallan
Schware aportó datos concretos sobre los países en desarrollo. Allí, alrededor del 85 % de los proyectos de gobierno electrónico fracasaron en algún aspecto. Dentro de ese grupo, el 35 % fracasó por completo. Solo el 15 % puede considerarse un éxito pleno.
Además, el especialista señaló que las estadísticas de Estados Unidos y Europa son igual de negativas. Por otra parte, describió una práctica que se repite en algunos países. Allí, los políticos aceleran estas iniciativas justo antes de las elecciones para ganar votos. Sin embargo, según dijo, esa prisa termina perjudicando a los propios proyectos.
Ejemplos en Uganda, el Reino Unido y la India
Para ilustrar el problema, Schware citó varios casos. Uganda gastó 22 millones de dólares en tecnología de voto electrónico. Ese sistema no funcionó bien en las elecciones de 2001. En el Reino Unido, en tanto, un proyecto de universidad en línea costó 23.5 millones de dólares. No obstante, solo atrajo a 900 estudiantes.
La India también figuró entre los ejemplos. El país tiene unos 200 proyectos piloto de servicios en línea. Sin embargo, casi la mitad se diseñó de un modo que solo sirve a un puñado de personas. Ese puñado forma parte de los más de mil millones de habitantes del país.
El Banco Mundial estudia las estrategias de 40 países
El Banco Mundial financia muchos proyectos de gobierno electrónico en distintos países. Entre ellos hay sistemas electrónicos de facilitación del comercio y pilotos de contratación pública en línea. También apoya portales gubernamentales de ventanilla única.
Además, la institución está terminando un estudio sobre estrategias electrónicas nacionales. Abarca un grupo de 40 países representativos de distintas regiones. El objetivo es identificar las áreas de política y las intervenciones comunes entre ellos. Según Schware, en las estrategias hay consenso en un punto. Reconocen que el gobierno electrónico puede dar beneficios realistas e inmediatos en productividad, eficacia y ahorro de costes.
Por qué la tecnología sola no basta
Schware sostuvo que el examen de las iniciativas fallidas desmonta un mito extendido: el determinismo tecnológico. Esa idea supone que la tecnología, por sí sola, garantiza el éxito. Para el especialista, en cambio, la tecnología es solo una herramienta para mejorar la prestación de los procesos.
Sin embargo, muchos gobiernos siguen centrados en automatizar procesos y servicios ya existentes. Según Schware, varios proyectos de gobierno electrónico no pasan de ser una fachada nueva para trámites viejos y a menudo ineficientes. Schware los comparó con versiones electrónicas de los folletos que se acumulan en las oficinas públicas. Por esa razón, dijo, muchas iniciativas promocionadas con entusiasmo están condenadas al fracaso.
El especialista también enumeró otras causas. Los departamentos trabajan aislados entre sí. Además, los plazos se fijan según el ciclo electoral. Tampoco existe un enfoque claro, de arriba hacia abajo, que defina la política y la estrategia. Esas carencias, sumadas a la falta de voluntad política, suelen disparar los costes. Un caso frecuente, según Schware, es el derroche de recursos para acortar los plazos.
Evaluación y seguimiento de los proyectos de gobierno electrónico
Schware planteó qué deben hacer los gobiernos al ampliar una iniciativa. A su juicio, tienen que crear formas de evaluar los fracasos y de gestionar los riesgos. Además, deben comparar con regularidad sus avances con los de otros países.
Por otra parte, el Banco Mundial promueve un sistema estructurado de seguimiento y evaluación. Ese sistema pone el foco en los resultados y en indicadores de éxito. Según Schware, ese elemento falta con claridad. Así lo muestran los resultados provisionales del estudio sobre las estrategias de los 40 países.
Lo que se puede rescatar de los proyectos de gobierno electrónico fallidos
Aun así, Schware afirmó que los gobiernos deben aprender a rescatar algo de los fracasos. Uno de esos beneficios es la experiencia acumulada. Otro es la infraestructura de hardware instalada para el proyecto. Según explicó, esos equipos pueden reutilizarse en una versión mejorada o en proyectos futuros.
Por último, el especialista sostuvo que el futuro de los proyectos de gobierno electrónico no es tan sombrío. En su opinión, nuevas plataformas de comunicación como la banda ancha abrirán posibilidades de multimedia interactiva. Esas herramientas, dijo, pueden incorporar los ingredientes adecuados para el éxito.

