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Un futuro diferente espera a niñas africanas de una ciudad del norte de Nigeria

Un proyecto desafiante dirigido al beneficio de niñas africanas

Una comunidad de niñas africanas que busca el desarrollo tecnológico

En Kano, una ciudad del norte de Nigeria en África, las niñas y adolescentes están recibiendo conocimientos sobre robótica, tecnología y otras materias STEM. Con el objetivo de buscar un futuro distinto al resto de las mujeres musulmanas de la ciudad.

Un proyecto desafiante dirigido al beneficio de niñas africanas

Se trata de un proyecto innovador desarrollado para ayudar a niñas africanas, el cual desafía la sociedad musulmana de Nigeria; donde siempre se ha pensado que las mujeres deben tener un comportamiento más conservador.

La ONG Kabara se propone brindarle la oportunidad de tener una vida distinta a un grupo de adolescentes de la ciudad de Kano. En esta localidad se acostumbra que las niñas contraigan matrimonio en edades tempranas, lo que le interrumpe su educación para siempre.

La organización les ofrece a las jovencitas una visión del mundo totalmente diferente, a través del conocimiento de oficios tecnológicos como la construcción de aparatos, el uso de programas de computación y el aprendizaje de ciencias y matemáticas.

Una comunidad de niñas africanas que busca el desarrollo tecnológico

Fátima Zakari, una niña de 12 años de edad; dice muy emocionada que vino a Kabara para conocer sobre robótica y que gracias a ello logró crear muchas cosas. Una de esas creaciones se trata de una pequeña máquina giratoria que se activa por medio de baterías; y que sirve para crear obras artísticas diferentes.

“Me siento muy feliz de poder compartir con mis compañeras y con toda la comunidad, y hacer cosas para lograr el crecimiento de nuestra sociedad”, terminó diciendo Fátima con mucho orgullo.

ONG Kabara, creada para desarrollar habilidades

Esta ONG fue fundada por el ingeniero Hadiza Garbati; quien pensó en crear una oportunidad para elevar las aspiraciones de las jóvenes de la ciudad de Kano. Y poder colaborar en el desarrollo de ciertas habilidades que les sirvieran a las niñas para que lograran comenzar sus propios pequeños emprendimientos. O para que pudieran acceder a la universidad.

Desde sus comienzos en el 2016, en la ciudad ubicada en el norte de Nigeria, la organización ha logrado capacitar a más de doscientas jovencitas. Además, Gabati se encuentra trabajando para poder llevar su propuesta a otras localidades del norte del país.

Es una extraordinaria experiencia educativa que se da en el norte de Nigeria. Allí han secuestrado de sus colegios a más de mil niñas, para luego solicitar rescates por parte de terroristas, desde el pasado diciembre.

Esto ha ocasionado el abandono de las escuelas por las niñas, debido al temor de ser víctimas de tales secuestros.

En ese sentido, Kabara representa una opción segura para las adolescentes en el centro de Kano, debido a que en sus espacios no ha llegado la delincuencia.

Kabara respeta las tradiciones islámicas

El creador de Kabara señaló, que se había topado con cierta resistencia por parte de algunos padres. Pero que lo pudieron superar al demostrar respeto a las costumbres islámicas. Las niñas llevan sus hiyabs a la ONG cuando van a recibir las lecciones.

Con la colaboración del Magajin Garin Kano, el señor Nasiru Wada, quien es consejero del Emir de Kano. Y quien posee autoridad moral dentro de la comunidad, se ha logrado con éxito llevar adelante el proyecto.

En ese sentido, Wada señaló que, “La principal razón por la que se hace todo esto, es para estimularlos. Es para que logren abrir sus mentes”.

“El Islam, no queremos señalar que las desalienta, pero no demuestra suficiente empeño en la educación de la mujer. Se impone la tradición, que, al llegar a una edad determinada, las jovencitas deben casarse”, continuó diciendo Wada.

Concluyó señalando que, no tiene nada de malo el animar a las chicas a que estudien; no solo en la rama de humanidades, sino que conozcan de ciencia. Porque se requieren trabajadoras en medicina, y docentes de ciencia. Y que, inclusive, las ya casadas deberían contar con habilidades para contribuir más con la sociedad.

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