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Las rocas lunares simuladas y las pistolas balísticas de aire están sirviendo para buscar el mejor tejido para la ropa espacial en la NASA

Ropa espacial para la tripulación de las misiones de Artemisa

El Centro de Investigación Glenn ayuda en la selección de materiales para la ropa espacial

La Luna tiene una superficie con un entorno hostil sin gravedad, aire, con polvo y con pequeñas partículas o rocas metálicas (micrometeoritos) que son capaces de volar a más de 22.000 millas por hora. Todas estas condiciones representan un peligro potencial para la tripulación que visite el satélite; por eso la NASA se encuentra haciendo pruebas para dar con el mejor tejido para la ropa espacial de sus astronautas.

Las condiciones hostiles de la Luna representan un peligro latente para los astronautas, las naves espaciales y para sus viviendas.

El Centro de Investigación Glenn ayuda en la selección de materiales para la ropa espacial

En este sentido, los ingenieros especialistas del Laboratorio de Impacto Balístico perteneciente al Centro de Investigación Glenn de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio; se encuentran haciendo pruebas para ayudar a la agencia a encontrar los mejores tejidos para la ropa espacial de su tripulación.

También están trabajando para la selección de materiales para las próximas misiones de Artemisa; y predecir cómo van a funcionar dichos materiales cuando la tripulación se encuentre en la superficie de la Luna.

En el laboratorio de avanzada, se cuenta con una pistola de balística de 40 pies de longitud, la cual puede disparar a una velocidad de 3.000 pies/segundo. El laboratorio Glenn, se convirtió en un sitio de referencia para la agencia; debido a que allí se examinan diferentes situaciones, desde los efectos de choques de aves contra aviones hasta impactos de balas en naves espaciales.

Ropa espacial para la tripulación de las misiones de Artemisa

Ahora mismo, el equipo de ingeniero fue llamado para que pruebe varios tipos de textiles que puedan servir para la ropa espacial; que garantice la protección de los humanos que participarán en las misiones de Artemisa que llegarán a la Luna y más allá.

Al respecto, el principal técnico del Laboratorio de Impacto Balístico, Mike Pereira; afirmó que si el objeto se encuentra presurizado, una sola fuga pudiera provocar una catástrofe. Todo va a depender del tamaño y de la velocidad de la fuga.

Pereira agregó que la ejecución de este tipo de ensayo de impacto balístico es fundamental para las diferentes misiones de aeronáutica y exploración espacial de la NASA; para asegurar la confiablidad de los materiales y de los equipos.

Por esta razón, durante las primeras pruebas los ingenieros evaluaron los materiales que la agencia considera para los humanos; los cuales deben ser diseñados para ser bastante flexibles y blandos, pero suficientemente rígidos si fueran golpeados.

Telas que detengan la penetración de los micrometeoritos

En la evaluación de los tejidos potenciales y la medición de la cantidad de capas que serán requeridas para que puedan detener la penetración de los micrometeoritos; el equipo usó la pistola de aire del laboratorio en el disparo de rodamientos de bolas de acero en diferentes telas.

Seguidamente, los ingenieros conectaron la pistola balística a una cámara de vacío que eliminó la resistencia del aire; y de esa manera la pistola pudo hacer los disparos con mayor velocidad. Al tiempo que un grupo de cámaras y sensores de altas velocidades iban midiendo cómo cada material iba desviando o absorbiendo energía.

Cada impacto resultante llevó a los diferentes tejidos al fracaso; lo que hizo comprender mejor las limitaciones fundamentales de durabilidad y aseguró que cada uno pudiera manejar el castigador y rudo ambiente de la exploración lunar.

En este sentido, Pereira dijo que; otros tejidos que fueron probados incluían a ropas espaciales que se usarían en actividades extravehiculares en la Luna y en órbita. Y que entender cómo reaccionan los tejidos a los impactos es de suma importancia para la protección de los astronautas.

Los tejidos compuestos resultaron de la combinación de diferentes sustancias que incluían a resinas de unión y a fibras de resistencia, que permitieran la transferencia de energía y tensión. En la evaluación de dichos materiales, el equipo utilizó el probador de caídas de impactos verticales del Glenn; con lo que se arrojaron imitación de rocas lunares fabricadas de basalto contra posibles tejidos de trajes espaciales.

El Centro Espacial Johnson también está haciendo su aporte

Por su parte, el equipo de ingenieros del Centro Espacial Johnson de la agencia, se encuentran haciendo los análisis de los datos resultantes de los ensayos balísticos; para poder determinar cuáles tejidos serán los más recomendados para resistir la variedad de elementos presentes en la superficie lunar.

El próximo reto para los ingenieros del laboratorio Glenn, será probar materiales capaces de capturar desechos del espacio. Los innovadores aerogeles, que son más fuertes y más ligeros pudieran ser la respuesta para el desarrollo y despliegue de dispositivos en el espacio; debido a la masa disminuida para el lanzamiento y a la facilidad de uso.

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