Japón lanza la sonda MMX para traer a la Tierra las primeras muestras de Fobos, la mayor luna de Marte

Japón lanzó el martes 20 de octubre la misión a Fobos, una sonda no tripulada llamada MMX que intentará traer a la Tierra las primeras muestras de una luna de Marte. El cohete H3 despegó del Centro Espacial de Tanegashima a las 04H41 locales, es decir, a las 19H41 GMT del lunes y a las 21.41 hora peninsular española. Si el plan se cumple, la nave volverá en 2031 con al menos 10 gramos de polvo, suelo y roca. Además, obtendrá mediciones de la atmósfera de Marte y de su otra luna, Deimos.

Un despegue antes del amanecer en Tanegashima

La nave, cuyo nombre completo es Martian Moons eXploration, viajó en el décimo vuelo del vehículo de lanzamiento H3. Tiene el tamaño de un autobús pequeño y pesa unas cinco toneladas. El despegue se produjo antes del amanecer desde el principal puerto espacial japonés, en el extremo sur del archipiélago.

Aproximadamente una hora después, la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) confirmó que la sonda se había separado de la etapa superior del cohete. Los controladores de vuelo recibieron la noticia con aplausos. “Se ha confirmado la separación de MMX”, anunció la agencia durante la transmisión en directo. Luego agregó: “MMX se ha desprendido del cohete H3 y está comenzando su viaje hacia el sistema marciano”.

La investigadora de JAXA Mari Aida expresó su emoción. “He soñado con este día, estoy increíblemente feliz”, dijo. Por su parte, el astrofísico de la NASA Tom Statler, que participa en el proyecto, resumió: “Hay mucha adrenalina, mucha emoción y mucho ‘guau’”. Con la separación completada, la misión a Fobos empezó un viaje de cinco años.

El calendario de la misión a Fobos hasta 2031

La sonda tardará alrededor de un año en llegar a destino. Está previsto que entre en órbita de Marte en agosto de 2027 y que orbite Fobos desde septiembre de ese año. Desde la distancia, observará Fobos y Deimos e identificará posibles lugares de aterrizaje.

La nave descenderá dos veces hacia Fobos. En la primera, prevista para finales de 2028 o principios de 2029, liberará al pequeño rover Idefix. En la segunda, la propia MMX se posará sobre la luna con un módulo estacionario de cuatro patas. Ese descenso está fijado para 2030, aunque otras estimaciones lo ubican entre finales de 2028 y 2029.

En la superficie, la nave permanecerá entre dos y menos de tres horas. Durante ese tiempo usará un brazo robótico y dos recolectores, y perforará el suelo y aspirará material. Después despegará, sobrevolará Deimos y dejará las inmediaciones de Marte en 2030. En 2031 soltará una cápsula con las muestras sobre el desierto de Woomera, en el sur de Australia.

La misión a Fobos cuenta con un presupuesto de 578 millones de dólares; otras cifras la describen como un proyecto de más de 300 millones de euros. Participan las agencias espaciales de Estados Unidos (NASA), Francia (CNES), Alemania (DLR), Europa (ESA) y Australia (ASA).

Idefix, un rover que pesará apenas gramos

Idefix es un vehículo de cuatro ruedas impulsado por paneles solares. Lo desarrollaron las agencias espaciales de Francia y Alemania, con aportes de Japón y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial de España (INTA). Su nombre recuerda al perro de los cómics de Astérix. En la Tierra pesa 25 kilos. Sin embargo, en Fobos, con poca gravedad, pesará entre 14 y 15 gramos. La gravedad de esa luna es aproximadamente una milésima parte de la terrestre.

El descenso de Idefix es uno de los principales desafíos de la misión a Fobos. La MMX lo soltará desde 40 metros de altura. El rover golpeará el suelo a 3 kilómetros por hora y rebotará unos 15 minutos antes de detenerse. Si queda boca abajo tras el aterrizaje, puede enderezarse solo. No obstante, Julien Baroukh, de la Agencia Espacial Francesa, advirtió que podría atascarse entre rocas o hundirse en suelo blando. Además, una vez que despliegue sus paneles solares, ya no podrá recuperar su posición si queda volcado. Por ese motivo, el equipo prevé que avance a apenas un milímetro por segundo.

Durante unos 100 días, Idefix estudiará la superficie y ayudará a elegir zonas aptas para el aterrizaje de la nave principal. La profesora Sara Russell, del Museo de Historia Natural de Londres, señaló que nadie aterrizó antes un explorador en una luna tan pequeña. A su juicio, la gravedad del planeta cercano “hace que sea mucho más difícil hacer llegar un módulo explorador a la superficie”.

La participación española en la misión a Fobos

España aporta tecnología a bordo de Idefix. Un equipo de Sistemas Espaciales del INTA y del CAB-CSIC-INTA desarrolló la unidad de láser del instrumento RAX. Se trata de un espectrómetro Raman del tamaño de una caja de cerillas. El aparato identifica minerales y compuestos químicos directamente sobre la superficie. Además, el INTA desarrolló el blanco de verificación de la misión a Fobos.

Olga Prieto-Ballesteros, investigadora del CAB y colíder de la ciencia del instrumento, explicó el objetivo. “Lo que esperamos descubrir es la firma mineralógica definitiva que revele el origen de Fobos”, afirmó. A su vez, sostuvo que aclarar ese origen “supondría un avance fundamental en nuestro conocimiento sobre la formación del sistema solar y la historia temprana de Marte”.

El INTA también desarrolló un instrumento similar para el Rosalind Franklin, el primer vehículo europeo de exploración marciana, que despegará en 2028.

Qué busca resolver la misión a Fobos

Fobos, la mayor de las dos lunas y la más cercana a Marte, mide 27 kilómetros en su parte más ancha; otras mediciones le asignan entre 20 y 22 kilómetros. Tiene forma irregular, parecida a una papa, y orbita a unos 6.000 kilómetros de la superficie marciana. Deimos mide entre 10 y algo más de 14,5 kilómetros. En griego, sus nombres significan “miedo” y “terror”.

La pregunta principal es cómo se formaron. Una hipótesis sostiene que son asteroides capturados por la gravedad de Marte. Otra plantea que surgieron de los restos de un gran impacto contra el planeta. “Cuando recibamos la muestra, podremos analizar en detalle su composición química y mineral, y las dos hipótesis arrojarán resultados muy distintos”, dijo Russell. En tanto, JAXA indicó que la respuesta ayudará a revelar “cómo habría surgido un entorno habitable en los planetas terrestres”.

Los científicos esperan, además, hallar granos de Marte incrustados en Fobos tras impactos en el planeta. Eso, según Russell, “podría brindarnos información muy directa sobre la composición y la historia de ese planeta”. El director del proyecto, Yasuhiro Kawakatsu, definió a Fobos como “el cuerpo celeste inexplorado más importante del sistema solar”.

Las muestras de la misión a Fobos serán escasas. “En realidad, es una cantidad muy pequeña”, reconoció la Dra. Chrysa Avdellidou, de la Universidad de Leicester. “No es necesario obtener kilos de una superficie para hacer ciencia. Así que cada gramo cuenta”, agregó.

Antecedentes y carrera por las muestras de Marte

Hasta ahora, ninguna misión trajo muestras de Marte o de sus lunas. La NASA aterrizó nueve naves en Marte en los últimos 50 años y China posó su vehículo Zhurong en 2021. Sin embargo, ninguna nave llegó a la superficie de Fobos o Deimos. Rusia, por su parte, fracasó en sus tres intentos de llegar a Fobos.

Japón tiene experiencia en este tipo de tareas. Sus misiones Hayabusa y Hayabusa2 obtuvieron material de los asteroides Itokawa y Ryugu. En Marte, en cambio, la sonda Nozomi, lanzada en 1998, no logró entrar en órbita. El cohete H3, además, falló en su primer vuelo en 2023. Ese fallo llevó a JAXA a postergar la misión a Fobos, prevista para 2024, hasta la ventana de 2026.

Otros programas avanzan en paralelo. El rover Perseverance de la NASA recogió más de 30 tubos de muestras. Sin embargo, la misión Mars Sample Return, conjunta con la ESA, quedó cancelada de facto tras la suspensión de su financiación por el Congreso de los Estados Unidos. China, en tanto, prevé lanzar Tianwen-3 alrededor de 2028 y traer en 2031 al menos 500 gramos de suelo marciano.

Para Lindsay Hays, directora interina de ciencia planetaria de la NASA, los resultados de la misión a Fobos también podrían ayudar a diseñar futuras misiones con astronautas. “Es una oportunidad única en la vida. Formamos parte de la primera misión de retorno de muestras del sistema marciano”, afirmó Markus Grebenstein, jefe del rover de la Agencia Espacial Alemana.

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