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Los segundos intercalares dejarán de aplicarse a partir de mayo de 2027. La Conferencia de Pesas y Medidas, reunida en Versalles, aprobó este jueves que los relojes atómicos ya no añadan segundos para ajustar la hora oficial a la rotación de la Tierra. Con esta decisión, el fin de estos ajustes se adelanta ocho años. Hasta ahora, estaba previsto para 2035. La práctica estaba vigente desde 1972 y se convirtió en un quebradero de cabeza para los sistemas informáticos.
La resolución se adoptó durante la 28ª Conferencia General de Pesos y Medidas. Ese encuentro reúne en Versalles a representantes de los Estados miembros de la organización. Se trata del organismo encargado de coordinar los estándares internacionales de medición. El adelanto responde a dos motivos: los riesgos que estos ajustes implican para los sistemas de sincronización horaria y la rápida evolución tecnológica.
Por qué existen los segundos intercalares
El problema de fondo es que hay dos formas de medir el tiempo que no siempre coinciden. Por un lado, los relojes atómicos, los más precisos del mundo, miden el tiempo con una precisión extraordinaria. Por otro, la Tierra no gira siempre a la misma velocidad. En consecuencia, la hora basada en la rotación del planeta y la hora atómica tienden a separarse.
Para mantener ambas medidas coordinadas se recurrió a los segundos intercalares. Cada vez que hacía falta, se sumaba un segundo extra a la hora oficial. Desde 1972 se añadieron 27 segundos intercalares en total. El último se incorporó en diciembre de 2016.
De este modo, la hora que marcan los relojes atómicos seguía alineada con el movimiento del planeta. Sin embargo, ese mecanismo de corrección terminó por generar dificultades técnicas para los equipos informáticos.
Un ajuste que complica a los sistemas informáticos
Un segundo puede parecer insignificante. No obstante, introducirlo en la hora oficial puede provocar fallos en los equipos informáticos que no estén preparados para gestionar ese ajuste.
Por eso, los segundos intercalares pasaron a representar un riesgo para los sistemas de sincronización horaria. Ese riesgo figura entre las razones que llevaron a la conferencia a adelantar su eliminación. Además, la rápida evolución tecnológica también pesó en la decisión de no esperar hasta 2035.
En la práctica, cada nuevo segundo exigía que los sistemas supieran cómo procesarlo. Cuando no estaban preparados, aparecían los fallos que hoy motivan el cambio.
La posibilidad de retirar segundos intercalares
La preocupación de los expertos es aún mayor ante otro escenario. Se trata de tener que hacer lo contrario: retirar un segundo por primera vez. Esa operación podría causar problemas en los sistemas de sincronización.
El informe técnico que acompaña la propuesta hizo un cálculo al respecto. Según ese documento, existe alrededor de un 30 % de probabilidades de que sea necesario introducir un segundo intercalar negativo en los próximos diez años. Es decir, la hora oficial tendría que restar un segundo en lugar de sumarlo.
Por otra parte, los expertos advierten que preparar los equipos para esa situación podría ser tan complejo como el conocido problema informático del año 2000. Con el fin de los segundos intercalares, ya no será necesario ni añadirlos ni retirarlos.
Qué cambia con la resolución aprobada
La resolución permitirá mantener el Tiempo Universal Coordinado (UTC) como una escala continua. El UTC es la referencia horaria internacional y se basa en relojes atómicos. Desde mayo de 2027, ya no hará falta añadir ni retirar segundos para sostenerlo.
Para lograrlo, se ampliará hasta una hora la diferencia máxima permitida entre el UTC y el tiempo universal que determina la rotación terrestre. Ese margen permitirá mantener la continuidad de la hora oficial durante varios siglos.
En otras palabras, el sistema dejará de corregir los pequeños desfases con un segundo extra. En cambio, tolerará que la distancia entre ambas escalas crezca hasta ese nuevo límite.
La hora oficial sin segundos intercalares
El cambio no supondrá un salto repentino en la hora que marcan los relojes. Tampoco alterará la duración de los días.
Lo que sí ocurrirá es que la diferencia entre la hora oficial y la solar podrá aumentar de forma progresiva. Aun así, seguirá siendo posible conocer esa diferencia. Para eso estarán los sistemas de navegación por satélite y otros servicios especializados.
Así, la eliminación de los segundos intercalares desde mayo de 2027 pone fin a una práctica vigente desde 1972. La medida busca evitar los fallos que estos ajustes provocaban en los sistemas informáticos y de sincronización horaria.