La Bolsa de São Paulo cae cerca de un 14% y el real se hunde tras la reelección de Lula

La Bolsa de São Paulo cerró este lunes con un desplome de entre el 13,4% y el 13,9%, después de la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en las presidenciales brasileñas del domingo. El índice Bovespa terminó en 176.608 puntos, unas 28.000 unidades por debajo del viernes. Además, el real sufrió su mayor caída frente al dólar desde 1999. Los inversores habían apostado por una victoria del senador ultraderechista Flávio Bolsonaro y por su agenda de recortes del gasto público.

La Bolsa de São Paulo suspendió la negociación durante 30 minutos

La jornada empezó con retraso por una avalancha de órdenes de venta. Cuando el Bovespa cayó un 10% respecto del cierre anterior, se activó el mecanismo de seguridad conocido como circuit breaker y la negociación se detuvo durante 30 minutos. Fue la primera suspensión de este tipo desde el estallido de la pandemia de COVID-19 en 2020. Antes, el operador bursátil B3 había ampliado los límites diarios de cotización para los futuros del índice, del dólar y de las tasas de interés.

Durante la mañana, la caída superó el 16% y llegó al 17%. En su mínimo, el índice tocó los 169.516,43 puntos. Por momentos, las pérdidas en la Bolsa de São Paulo superaron las de la pandemia (-14,78%) y las de la crisis de los mercados emergentes de 1998 (-15,8%), provocada por la suspensión de pagos de Rusia. Para hallar una caída mayor hay que volver a 1992. Entonces el mercado se hundió un 32,6% en medio de la crisis política que terminó con la destitución del presidente Fernando Collor de Mello.

Bancos y empresas, entre los más castigados

Algunas compañías perdieron más de la mitad de su valor, como la plataforma de comercio Magazine Luiza y la empresa de equipamientos Vamos Locacao. Las acciones sensibles a las tasas de interés también cayeron con fuerza: C&A se desplomó un 47,52%. Por su parte, Bradesco, BTG Pactual y Banco do Brasil retrocedieron entre el 22% y el 28%. En tanto, el índice de pequeñas empresas se hundió un 26%, la mayor caída de su historia.

En Wall Street, Petrobras perdió un 14%, mientras sus acciones preferentes cedían un 10,8% en la Bolsa de São Paulo a media sesión. Además, la minera Vale bajó un 3,2%, Banco Itaú un 20,4% y Nu Holding un 16,9%. El grupo financiero XP, que cotiza en el Nasdaq, se desplomó un 48%. El impacto alcanzó también a empresas españolas expuestas a Brasil: Telefónica cayó un 6,4%, Santander un 3% y Mapfre un 1,8%.

El real y la deuda brasileña, bajo presión

Los inversores también vendieron divisas brasileñas en masa. Al comienzo de la jornada, el real llegó a depreciarse alrededor de un 12% frente al dólar y tocó los 5,60 reales por unidad. Más tarde, la caída se moderó. La divisa quedó en torno a 5,4 reales por dólar, con una pérdida de entre el 7,8% y el 9%. Es el nivel más alto del dólar desde enero de 2026. En paralelo con el derrumbe de la Bolsa de São Paulo, los futuros de las tasas de interés subieron con fuerza.

La deuda soberana tampoco escapó a las ventas. El rendimiento de los bonos en dólares subió 19 puntos básicos, hasta el 6,46%. Asimismo, los títulos brasileños bajaron hasta un 2,5% en los mercados internacionales. El riesgo país de JP Morgan para Brasil aumentó 23 puntos básicos, hasta 184. Ante ese escenario, el Tesoro canceló las subastas de bonos ligados a la inflación y de tasa fija previstas para el 27 y el 29 de octubre. En un comunicado, el organismo aseguró:

“Seguiremos supervisando las condiciones financieras y actuaremos cuando sea necesario para garantizar el funcionamiento ordenado de la deuda pública y de otros activos relacionados”.

Un giro frente a la euforia de la primera vuelta en la Bolsa de São Paulo

El derrumbe contrasta con lo ocurrido el 5 de octubre. Ese día, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quedó primero en la primera vuelta. Los inversores anticiparon entonces un giro económico favorable al mercado y más disciplina fiscal, y el Bovespa subió un 7,7%. El viernes, el índice cerró casi un 7% por encima de su nivel anterior a la primera ronda. A su vez, el real se había fortalecido cerca de un 5%.

Sin embargo, Lula remontó y obtuvo el 51,79% de los votos, frente al 48,21% de su rival. Asumirá su cuarto mandato el 5 de enero. Durante la campaña, Bolsonaro prometió un ajuste fiscal para contener la deuda. Por el contrario, Lula defendió mantener y ampliar el gasto social, sobre todo en salud y educación. “Los mercados estaban ampliamente posicionados para una victoria de Bolsonaro”, resumió Eirini Tsekeridou, analista de renta fija de Julius Baer. Para ella, el ajuste en la Bolsa de São Paulo responde a las dudas sobre la política fiscal del próximo Gobierno.

Bolsonaro no reconoce la derrota y Trump habla de fraude

En el plano político, Flávio Bolsonaro afirmó que “es imposible” reconocer las elecciones y anunció que buscará su anulación. “Un factor clave para los mercados financieros locales será la rapidez con la que Bolsonaro acepte el resultado, o al menos permita que el proceso constitucional siga su curso”, afirmó Chris Turner, estratega de ING en Londres. La negativa de Bolsonaro a reconocer su derrota y su promesa de buscar la anulación de los resultados aumentaron la incertidumbre entre los inversores.

Por otra parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, opinó sobre los comicios sin aportar pruebas. “Tiene una pinta terrible. Me pareció terrible. Quiero decir, no tomé partido, pero parecen otras elecciones fraudulentas”, declaró. En cambio, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, felicitaron a Lula. También lo hicieron varios líderes africanos, entre ellos el presidente de Nigeria, Bola Ahmed Tinubu.

Además, Flávio Bolsonaro dijo que la Policía Federal le pidió entregar su pasaporte tras visitar a su padre, condenado por una trama golpista. El senador aseguró que cumplirá con la solicitud y negó que planee huir. Tres diputados pidieron al Tribunal Supremo retener ese documento mientras enfrenta investigaciones por presuntos delitos financieros. Ninguna derivó hasta ahora en una condena.

Qué esperan los inversores de la Bolsa de São Paulo

Los analistas señalan que la atención se centrará en la capacidad de Lula para formar mayorías en un Congreso fragmentado y dominado por la centroderecha. También seguirán de cerca el nombramiento del ministro de Hacienda. “La señal fundamental para los mercados será el compromiso de la futura administración de Lula con la disciplina fiscal, empezando por el nombramiento de un nuevo ministro de Hacienda en las próximas semanas”, indicó Graham Stock, de RBC BlueBay Asset Management.

Brasil registra un déficit presupuestario de entre el 7% y el 8% del PIB y una deuda pública superior al 80%, que algunos cálculos sitúan por encima del 82%. El equipo de Lula se propone lograr un superávit primario de alrededor del 1,3% del PIB para 2030. Sin embargo, las jubilaciones y otros gastos obligatorios limitan el ahorro. Además, el bono a diez años rinde cerca del 6,5%, frente al 5% del estadounidense. “Constituye la definición misma de una trayectoria insostenible”, advirtió Viktor Szabó, de Aberdeen Investments.

Por su parte, Thierry Larose, de Vontobel Asset Management, sostuvo que el Gobierno “no tendrá más remedio que llevar a cabo cierta consolidación fiscal”, pero que “la mayoría de los inversores duda de que sea suficiente”. Alejo Czerwonko, de UBS Global Wealth Management, prevé que “el ánimo se mantenga débil hasta que surja un plan fiscal claro”. Aun así, Jack Janasiewicz, de Natixis IM Solutions, recordó las fortalezas del país: exportaciones de materias primas, inversión extranjera, reservas elevadas y un banco central creíble. Los expertos coinciden en que la clave del nuevo mandato será recuperar la confianza de los inversores.

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