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Los disturbios en Barcelona del sábado terminaron con 128 personas detenidas, 72 de ellas menores de edad, tras una concentración de unos 500 jóvenes en la plaza de Catalunya convocada a través de las redes sociales. Los Mossos d’Esquadra contabilizaron además 14 agentes lesionados, 23 comercios vandalizados o saqueados y 33 incendios en la vía pública. La protesta no había sido comunicada previamente, por lo que la policía la consideró no autorizada. Derivó en enfrentamientos con los agentes, barricadas en llamas y saqueos en el centro de la ciudad.
El balance de detenidos tras los disturbios en Barcelona
La comisaria jefe de los Mossos, Sílvia Catà, confirmó la cifra de 128 detenidos. El 56 % de ellos eran menores de edad. Además, solo dos de los arrestados tenían antecedentes, en ambos casos por desórdenes públicos. El balance final superó el número de detenciones anunciado a medianoche.
La policía catalana también identificó a 450 personas. Por otra parte, levantó 68 actas administrativas por el decomiso de armas blancas, espráis, pasamontañas, pirotecnia y piedras, entre otros objetos. De los 14 agentes lesionados, cuatro sufrieron heridas graves. En tanto, los Bombers realizaron 33 intervenciones para apagar fuegos en la calle.
La consellera de Interior, Núria Parlon, ya había anticipado que podía haber más detenciones durante la noche. El motivo era que el dispositivo se había mantenido abierto.
Cómo empezó la concentración en la plaza de Catalunya
La protesta comenzó hacia las cinco de la tarde con decenas de jóvenes. La mayoría iban encapuchados y vestidos de negro o con ropa oscura. Sin embargo, no había una consigna clara. Al inicio, algunos participantes llevaban una pancarta con el lema «Contra el sistema, instituts en lluita».
La concentración fue creciendo y hubo lanzamiento de piedras y carreras. Las primeras cargas llegaron hacia las seis y media. La policía actuó después de que los jóvenes lanzaran objetos contra el cordón policial. Los antidisturbios intentaron dispersar a los manifestantes, mientras las furgonetas rodeaban la plaza.
Los jóvenes levantaron una barricada con contenedores, papeleras y motos en el cruce de la calle Bergara con la plaza, y le prendieron fuego. Además, crearon una barrera con mobiliario urbano frente al centro comercial El Triangle. Durante los disturbios en Barcelona también se quemaron vehículos, bicicletas en el paseo de Gràcia y la sombrilla de una terraza. Algunos manifestantes destrozaron marquesinas de paradas de autobús.
Saqueos y cierres de comercios por los disturbios en Barcelona
En la Rambla Catalunya hubo saqueos en tiendas de telefonía y electrónica. También se registraron robos en comercios de moda y joyería, y daños en locales de restauración. Asimismo, algunos jóvenes saquearon negocios en la zona de Ronda Universitat.
Ante la situación, se decidió cerrar El Corte Inglés de la plaza de Catalunya y las tiendas del paseo de Gràcia. En la tienda de Apple, los empleados retiraron todo el material expuesto. Muchos comercios bajaron la persiana. Incluso algunos protegieron los escaparates con paneles de aglomerado para evitar daños.
Los disturbios en Barcelona afectaron igualmente al transporte. Renfe cerró la estación de Plaça Catalunya, donde no paraban los trenes de Rodalies. Tampoco paraban allí los Ferrocarrils de la Generalitat. Siguiendo recomendaciones de los Mossos, la línea S1 Barcelona-Vallès empezaba y terminaba en la estación de Provença. Además, los agentes cerraron accesos y salidas del metro.
Un amplio dispositivo policial
Los Mossos estaban prevenidos y desplegaron más de 210 agentes, incluidos 30 de la BRIMO. Contaron con el apoyo de la Guardia Urbana, que cortó los accesos a la zona, y de los Bombers. Un helicóptero sobrevolaba la zona. Por otra parte, la policía pidió a la población que no se acercara a la plaza.
El alcalde, Jaume Collboni, explicó que hacía días que se veían convocatorias en las redes sociales. Según dijo, eso permitió preparar el dispositivo y retirar objetos o mobiliario urbano que pudiera ser utilizado por los grupos violentos. Sin embargo, la fuerte presencia policial sorprendió a muchos peatones, que no sabían de ninguna manifestación prevista antes de los disturbios en Barcelona.
Las reacciones políticas a los disturbios en Barcelona
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, condenó los hechos en un mensaje en X, en el que escribió que la violencia no tiene cabida en Cataluña, nunca. Illa agradeció el trabajo de los Mossos y afirmó que protestar es un derecho democrático, pero que no hay ninguna causa que justifique la violencia. También aseguró que se encargarán de que quien lo haga, lo pague. Fuentes del Govern indicaron que Illa estaba en contacto con Collboni y con Parlon.
Parlon atribuyó los incidentes a grupos no organizados que no defendían ningún derecho. En su opinión, se trató de gente que se dedicó a cometer actos vandálicos. Sostuvo que uno puede tener rabia y estar en contra de las injusticias, pero que nada de lo ocurrido en Barcelona tiene que ver con eso. Además, consideró que estos episodios deslegitiman a los movimientos que se movilizan con respeto.
Collboni, en tanto, advirtió que perseguirán a los responsables. Afirmó que habrá consecuencias para los mayores de edad y para los menores, y para sus padres o representantes legales. El alcalde precisó que serán consecuencias judiciales y patrimoniales. También anunció que el Ayuntamiento se personará para defender los bienes públicos dañados. Insistió en que lo ocurrido ese día en Barcelona fue violencia gratuita y vandalismo.
El contexto europeo y la acampada por la vivienda
Hasta el sábado, Barcelona era una de las grandes ciudades europeas que no había vivido la ola de protestas violentas de los últimos días, sobre todo en Francia e Italia. En Francia, las movilizaciones empezaron como marchas pacíficas de estudiantes de instituto, organizados en el movimiento Lycéens indignés, y de sindicatos. Defendían la enseñanza pública y protestaban contra el alto coste de la vida.
Como en otras ciudades, los convocados denunciaban el precio de la vivienda, el coste de la vida, la educación y la sensación de que los gobiernos no responden a los problemas cotidianos. Collboni y Parlon admitieron un posible efecto espejo con otros países. Sin embargo, subrayaron que eso no justifica la violencia.
Los disturbios en Barcelona coincidieron con la acampada por la vivienda que ocupa el centro de la plaza de Catalunya desde hace casi un mes. Collboni afirmó que lo ocurrido no tenía nada que ver con la acampada. La portavoz de la acampada, Kiara Monroy, se desmarcó: dijo que no quieren que la acampada sea un refugio de personas violentas y añadió que no permitirán que se rompa el espacio construido de forma pacífica durante 24 días.
El doctor en Humanidades Jordi Mir, experto en movimientos sociales, explicó que la convocatoria no partió de organizaciones activas últimamente, como el Sindicat de Llogateres o los estudiantes universitarios. Según indicó, surgió de grupos en redes sociales de origen poco conocido.