Asesinan a tiros en su habitación a un paciente del Hospital Joan XXIII de Tarragona

Un hombre de nacionalidad turca murió asesinado a tiros la madrugada de este jueves en su habitación del Hospital Joan XXIII de Tarragona, donde estaba ingresado. La víctima se recuperaba de las heridas sufridas el 16 de octubre, cuando le dispararon en una calle de Salou. Los Mossos d’Esquadra investigan el crimen. Los investigadores trabajan sobre unos hechos que apuntan a una disputa del crimen organizado.

Así fue el ataque en el Hospital Joan XXIII

Los Mossos d’Esquadra recibieron el aviso sobre las 3.15 horas. La alerta indicaba que un paciente había sufrido una agresión con arma de fuego en una habitación de la quinta planta del Hospital Joan XXIII. Varias patrullas se desplazaron al centro. Además, hay una comisaría ubicada a muy poca distancia.

Al llegar, los agentes encontraron a la víctima gravemente herida. Los sanitarios intentaron asistirla, pero el hombre murió poco después. El atacante se había introducido en la habitación y le efectuó varios disparos; según una de las informaciones, tres.

El paciente estaba en una habitación individual del área de traumatología, acompañado de su mujer. En ese momento había dos miembros del personal sanitario en la planta, ambos fuera de la habitación. Por otra parte, testigos del centro aseguraron que fueron dos los individuos que accedieron a la habitación. Fuentes policiales no confirmaron ese extremo.

El tiroteo previo en Salou

El hombre había ingresado en el Hospital Joan XXIII el 16 de octubre con heridas en ambas piernas. Ese día, sobre las 20:15 horas, le dispararon mientras caminaba por la calle Prat d’en Carbó de Salou, cerca de la plaza Europa. La zona está muy cerca de la C-31b, una de las principales carreteras de salida hacia Tarragona.

Los disparos salieron de un coche en marcha. El autor habría sido el copiloto, y el vehículo huyó a gran velocidad. Hasta ahora no se ha localizado a sus ocupantes. Los investigadores tienen pocas dudas sobre la vinculación entre ambos ataques.

Tras el primer tiroteo, la consellera de Interior, Núria Parlon, vinculó el ataque en una entrevista al crimen organizado turco, especializado en drogas y tráfico de armas. Ese mismo día, además, otro hombre murió tiroteado en un local de tatuajes de Badalona.

La protección policial durante su ingreso

La víctima contó con custodia de los Mossos mientras permaneció en la Unidad de Cuidados Intensivos. El dispositivo incluía una pareja de agentes en un vehículo policial en los accesos y otra en la puerta de la unidad. Esa vigilancia era permanente, las 24 horas del día.

Sin embargo, el martes el paciente salió de la UCI y fue trasladado a planta. Para entonces ya lo acompañaban algunos familiares que viajaron desde Turquía, entre ellos su mujer. Con ese cambio se retiró la pareja de agentes de la puerta de la habitación, aunque se mantuvo el vehículo policial.

Después, la patrulla de la calle pasó a una vigilancia dinámica, con pases periódicos. Desde el martes, el Hospital Joan XXIII figuraba como punto de interés policial para todas las patrullas de la zona. Aun así, en el hospital el hombre no disponía de vigilancia policial.

La investigación del crimen del Hospital Joan XXIII

La División de Investigación Criminal de los Mossos d’Esquadra se hizo cargo del caso, que está bajo secreto de actuaciones, para determinar las circunstancias de los hechos. Según otra información, la investigación está a cargo del grupo de homicidios de la región policial del Camp de Tarragona.

Tras el aviso, los Mossos y la Guardia Urbana de Tarragona, en coordinación con las policías locales, activaron una operación jaula para controlar las salidas de la ciudad. El dispositivo se mantuvo hasta la mañana. Finalmente, se desactivó sin detenciones.

Los investigadores ya disponen de las imágenes de las cámaras de seguridad del Hospital Joan XXIII. Además, empezaron a pedir las grabaciones de los negocios cercanos. Los Mossos investigan con las cámaras cómo llegó el tirador a la quinta planta. Una de las hipótesis es que aprovechara la entrada de urgencias para burlar la vigilancia. En tanto, la puerta principal estaba cerrada, como todas las noches a partir de cierta hora.

Apoyo al personal y revisión de protocolos

El Sistema de Emergencias Médicas (SEM) activó un equipo de apoyo psicológico para los profesionales sanitarios. Por su parte, la consellera de Salut, Olga Pané, acudió al mediodía al Hospital Joan XXIII para expresar su apoyo a la plantilla y conocer los hechos de primera mano.

“Las personas que estaban en el turno de noche han sufrido un impacto, como el resto de compañeros. Les hemos animado para que hablen del hecho y saquen la ansiedad que puedan tener. Tienen todo el apoyo institucional y psicológico”, explicó Pané.

La consellera confirmó que los servicios de seguridad del hospital “estaban activos” cuando entró el pistolero. Las dos personas de seguridad atendían otro suceso. Por ahora no se sabe si ese incidente tuvo relación con el tiroteo. Tampoco se descarta que se provocara como maniobra de distracción para facilitar la entrada y la huida del atacante.

Pané añadió que su departamento revisa lo sucedido y que, si es necesario, cambiará los protocolos de seguridad. “Cada vez que hay un hecho inusual y extraordinario como este revisamos nuestros protocolos para asegurarnos que son los más adecuados, a todos nos gusta poder acceder al hospital cuando tenemos un familiar ingresado”, afirmó. También defendió que no se pueden levantar “muchas barreras” en las visitas, porque la relación con las familias ayuda a la recuperación de los pacientes.

Las armas de fuego en Cataluña tras el crimen del Hospital Joan XXIII

El crimen es el noveno asesinato con arma de fuego en Cataluña este año, frente a los ocho de 2025. Cinco ocurrieron en Barcelona, dos en Badalona, uno en L’Hospitalet de Llobregat y el último en el Hospital Joan XXIII de Tarragona.

En el primer semestre de 2026 se registraron 68 tiroteos con fuego real en Cataluña, 21 más que en el mismo periodo de 2025. En cambio, los incidentes con armas de fuego bajaron de 324 a 305 en esos seis meses. Esa cifra incluye todas las situaciones de violencia en las que aparece una pistola, como la intimidación, aunque no se dispare.

En los últimos meses, los Mossos d’Esquadra han alertado de una subida progresiva de la tenencia, la exhibición y, sobre todo, el uso de armas de fuego. El fenómeno afecta tanto a grupos de crimen organizado como a bandas de menor escala. Esta alerta se da, además, junto al aumento de la actividad dedicada al cultivo y el tráfico de marihuana.

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