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El cambio climático en España se refleja en una cadena de episodios meteorológicos extremos, desde el calor récord y los grandes incendios del verano hasta las lluvias torrenciales y las inundaciones del otoño. El país encadena estos fenómenos por su geolocalización y su especial vulnerabilidad. Además, cada episodio pone a prueba su capacidad para proteger a la población, la economía y la salud. El balance coincide con el día internacional dedicado al cambio climático, que se conmemora hoy.
Más de un centenar de riesgos por el cambio climático en España
La última evaluación de Transición Ecológica identifica más de un centenar de riesgos climáticos. La mitad de ellos se consideran relevantes por su gravedad o por su inminencia. Entre los principales figuran las muertes asociadas al calor y a la contaminación atmosférica. También aparecen la sequía extrema y el estrés térmico en las ciudades.
Por otra parte, la evaluación incluye riesgos para la seguridad. Entre ellos, menciona las interrupciones en el suministro de agua o de energía. De este modo, el cambio climático en España no se limita a un problema ambiental. Afecta también a servicios básicos de los que depende la vida cotidiana.
Los datos de la Agencia de Meteorología (Aemet) muestran la magnitud del fenómeno. La temperatura media anual del país aumentó 1,75 grados desde 1961. Además, el organismo constata una aceleración del calentamiento en las últimas décadas. Los 12 años más cálidos se registraron íntegramente durante el siglo XXI.
Un verano récord y miles de muertes por calor
El verano de 2026 fue el más cálido desde, al menos, 1869. La temperatura media en la España peninsular llegó a 24,5 grados. Esa cifra supera en 2,4 grados los valores considerados normales. Asimismo, las condiciones de pleno verano se prolongaron durante cuatro meses. Septiembre, en tanto, fue el más cálido desde que existen registros.
Las altas temperaturas representan una amenaza creciente para la salud. Los grupos más expuestos son las personas mayores, los enfermos crónicos y quienes trabajan al aire libre. Además, la combinación de calor y contaminación puede agravar las enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Por eso también puede elevar el riesgo de mortalidad.
Las estimaciones del sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), del Instituto de Salud Carlos III, cuantifican ese impacto. Entre junio y septiembre de 2026 se registraron más de 5.700 muertes atribuibles al calor. Se trata del registro más alto de la última década en España.
La dana Adam y el recuerdo de Valencia
Las lluvias torrenciales y las inundaciones figuran entre los grandes desafíos climáticos del país. Esta semana, la dana Adam provocó inundaciones en el Mediterráneo. El episodio llegó en vísperas del segundo aniversario de la dana de 2024. Aquella tormenta causó la tragedia de Valencia, con más de 200 fallecidos.
El cambio climático es uno de los factores que aumentan la probabilidad de inundaciones por precipitaciones torrenciales. Estos episodios se cuentan entre los desastres naturales de mayor impacto cada año. Sus consecuencias incluyen pérdidas humanas, destrucción de infraestructuras y grandes pérdidas económicas.
La dana de Valencia ilustra la intensidad que pueden alcanzar estos fenómenos. En aquella ocasión se registraron 771,8 litros por metro cuadrado en 24 horas en Turís. Las recientes inundaciones de la dana Adam, por su parte, vuelven a mostrar la vulnerabilidad del territorio. Así, el cambio climático en España se manifiesta con fuerza en la costa mediterránea.
Un Mediterráneo más caliente y fuegos más extensos
El mar Mediterráneo tampoco escapa al calentamiento global. En 2025, la temperatura superficial del agua en el Mediterráneo español alcanzó sus valores más altos desde 1940. Luego, en agosto de 2026, llegó a un récord histórico de 28,5 grados.
Un mar más caliente aporta energía y humedad adicionales a las tormentas. Además, al crecer la evaporación, favorece las lluvias torrenciales. También afecta a los ecosistemas marinos. A ello se suma la subida del nivel del mar, que amenaza playas, infraestructuras costeras y acuíferos.
En tierra firme, el riesgo de incendios también crece. El aumento de las temperaturas, las sequías y la irregularidad de las lluvias favorecen fuegos más extensos y difíciles de extinguir. Según las proyecciones, la frecuencia de los incendios inducidos por el calor podría aumentar un 14 % a finales de siglo en la cuenca mediterránea. Ese cálculo corresponde a un escenario de emisiones intermedio. Con emisiones elevadas, el porcentaje alcanzaría el 30 %.
El informe advierte, además, de temporadas de incendios más largas. También alerta sobre la pérdida de masas forestales y la erosión del suelo. Por otra parte, señala una menor capacidad de los bosques para absorber dióxido de carbono.
Efectos del cambio climático en España sobre la economía
El impacto del cambio climático en España alcanza a varios sectores productivos. La agricultura sufrirá por una menor disponibilidad de agua. El sector energético, en tanto, se verá afectado por una menor generación hidroeléctrica. A eso se suman los daños que causan los fenómenos extremos al transporte y a las infraestructuras energéticas.
Las lluvias de estos días mostraron ese tipo de efectos, con cortes en carreteras y trenes. Sin embargo, no es el único frente económico expuesto. El turismo, uno de los principales motores de la economía española, podría resentirse por una posible reducción de visitantes ante el calor extremo.
Además, el sector turístico podría verse afectado por la proliferación de enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos. También influiría la pérdida de atractivo causada por la degradación de los recursos naturales. Por eso, el cambio climático en España también se mide en términos económicos.
Entre las amenazas ambientales destaca la tendencia a los climas áridos. Estos ya ocupan más del 20 % del territorio y podrían extenderse a más regiones. Esa expansión afectaría a la conservación de especies. Así, el avance del cambio climático en España plantea desafíos para la naturaleza, la salud y la economía al mismo tiempo.