El sacerdote sevillano Eduardo Martín Clemens ha renunciado como párroco de Santa Cruz y delegado episcopal de misiones de la Archidiócesis de Sevilla. Al mismo tiempo, ha negado una acusación de abusos que se habrían producido, supuestamente, en Perú. La renuncia se hizo efectiva esta semana, después de la celebración del Domund. El Arzobispado no se ha pronunciado al respecto. En un comunicado enviado a los medios, el religioso vinculó su salida con la edad y con el deterioro de su salud. Además, aseguró: «No he cometido ninguna agresión, ni violencia y por supuesto ningún tipo de acoso».
La renuncia de Eduardo Martín Clemens y sus motivos
En su escrito, Eduardo Martín Clemens explica que dejar las tareas pastorales obedece «al deterioro de mi salud y la edad reglamentaria». Según su relato, comunicó esa decisión al arzobispo al cumplir 75 años. Más tarde, este verano, volvió a plantearla por sus problemas de salud y presentó formalmente la renuncia.
Por otra parte, el sacerdote agradeció al arzobispo que esperara a la celebración del Domund para concretar su relevo. También dio las gracias por las muestras de cariño y solidaridad que, según dijo, ha recibido en los últimos días. Con su salida, deja tanto la parroquia de Santa Cruz como la delegación diocesana de misiones.
Una acusación por hechos de finales de los años 90
En el mismo comunicado, el religioso reconoce que ha recibido una acusación «con dolor y extrañeza». Afirma, además, que esa denuncia lo ha llenado «de profunda tristeza». Sin embargo, rechaza de forma tajante haber cometido agresión, violencia o acoso.
El sacerdote detalla el contenido de lo que se le imputa. «Se me acusa de un comportamiento no correcto en una de mis visitas a Perú en los periodos vacacionales donde solía ayudar a las misiones de Latinoamérica, durante uno de los veranos de finales de la década de los 90», escribió. Hasta ahora, no han trascendido otros datos sobre la denuncia ni sobre la persona que la presentó.
La versión del sacerdote: un presunto chantaje
El religioso ofrece su propia explicación sobre el origen de la acusación. Sostiene que la persona que lo acusa le pidió «recursos de dinero en grandes cantidades en muchas ocasiones». En la última década, añade, esas peticiones llegaban siempre como ayuda familiar.
Según su versión, cuando dejó de poder ayudar, esa persona inició «un chantaje». Lo habría hecho con la advertencia de informar a las autoridades religiosas para obtener un beneficio económico. Esta es la postura del sacerdote, que no ha sido contrastada públicamente por la otra parte.
Por eso, el exparroco asegura que la Archidiócesis de Sevilla está informada. También afirma que está «en plena disposición para esclarecer los hechos». En tanto, anunció que no hará más declaraciones «para no entorpecer el procedimiento establecido». Cerró su texto con una frase: «Me encomiendo como sacerdote y gran defensor de los derechos humanos, al Cielo y a vuestras oraciones».
Trayectoria de Eduardo Martín Clemens entre España y Perú
Eduardo Martín Clemens nació en Morón de la Frontera, municipio sevillano que lo nombró Hijo Predilecto. Se ordenó sacerdote en 1975 y el pasado mes de diciembre celebró 50 años de sacerdocio. Ejerció primero en Zahara de la Sierra, El Gastor y Guadix.
Después, ya en Sevilla, tuvo responsabilidades en la Pastoral Vocacional. Además, fue vicerrector del Seminario y delegado de la Pastoral Juvenil. En 1992 partió como misionero a Perú. Allí fue rector del Seminario Mayor San Carlos y San Marcelo de Trujillo.
Al terminar su etapa misionera, regresó a Sevilla como párroco de la Hermandad de la O. También fue consiliario de los Cursillos de Cristiandad y se le confió la animación misionera de la archidiócesis. Por otra parte, ocupó el cargo de delegado episcopal de la Universidad de Huelva. En 2013 fue nombrado canónigo de la Catedral de Sevilla. Hasta hace días era párroco de Santa Cruz y delegado diocesano de misiones.
Eduardo Martín Clemens y su amistad con León XIV
El sacerdote mantiene una amistad con Robert Francis Prevost, el papa León XIV. Las versiones sobre cómo se conocieron difieren. Una indica que coincidieron en el seminario de Trujillo, donde Eduardo Martín Clemens nombró a Prevost su jefe de estudios. Otra sitúa el encuentro cuando el actual pontífice era religioso agustino misionero en Chiclayo, en Perú.
Además, el vínculo del sacerdote con Perú no terminó con su regreso a España. Cada verano encabezaba un grupo de jóvenes voluntarios sevillanos que viajaban a ese país para atender a la infancia abandonada. En esos viajes de los periodos vacacionales, según su propio comunicado, solía ayudar a las misiones de Latinoamérica.
Por ahora, el caso queda en manos del procedimiento eclesiástico que menciona el propio religioso. Eduardo Martín Clemens agradeció en su despedida «tantas muestras de gratitud» que, según dijo, le están llegando. El Arzobispado de Sevilla, en tanto, no ha hecho comentarios sobre su relevo.

