El músico Igor Arzuaga falleció este martes a los 48 años, según se informó tras su muerte. Nacido en 1976, el artista vinculado a Llodio y a Areta deja una carrera creativa extensa. Su obra incluye más de una docena de trabajos discográficos. Además, destacó por dominar varios instrumentos y por cultivar otras disciplinas artísticas, como la poesía, el dibujo, la pintura y el teatro.
Quién era Igor Arzuaga
Su nombre completo era Igor Arzuaga Gumuzio. Su lugar de nacimiento figura como Llodio y también como Areta. En cualquier caso, su figura quedó ligada a la comarca de Nerbioi y a la de Ayala. Allí su muerte dejó un hondo vacío en los círculos culturales, creativos y políticos. También en el ámbito personal y familiar.
Fue un artista de perfil multidisciplinar. Por eso, su trayectoria no se limitó a la música. Sin embargo, fue en ese terreno donde construyó la parte más conocida de su obra. Tanto la crítica como sus compañeros de profesión lo consideraban una figura muy respetada. Su trabajo se caracterizó por la libertad creativa y por alejarse de los convencionalismos.
Una infancia marcada por la música
Igor Arzuaga era hijo de una profesora de música. Por eso, el contacto con ese mundo llegó pronto, por influencia de su entorno más cercano. Desde niño mostró aptitudes para la composición y la melodía. Además, tuvo una infancia tranquila y en contacto con la naturaleza.
La adolescencia, en cambio, estuvo marcada por el descubrimiento de la música y la búsqueda de una identidad propia. En esa etapa era seguidor de grupos como Kortatu y de la estética redskin. Entre sus influencias figuraban Juan Carlos Pérez, Tom Waits, Albert Pla y Mikel Laboa. A eso se sumaba una inclinación por el amor romántico. Esa tendencia impregnó después buena parte de sus canciones.
Sus primeros pasos los dio con la trikitixa. Con ella recorrió las calles de Areta y de Bilbao. Poco después, su inquietud lo llevó a integrarse en la escena musical de la época.
De Exkixu a la carrera en solitario de Igor Arzuaga
Con apenas 18 años, Igor Arzuaga se sumó a la banda Exkixu. Más tarde colaboró con el cantautor Mikel Urdangarin. Esas experiencias formaron parte de una trayectoria con múltiples colaboraciones y participaciones en distintas formaciones.
No obstante, la etapa más representativa llegó cuando se volcó de lleno en su carrera en solitario. Con solo 25 años publicó su primer álbum, Argi izpi bat. Ese disco abrió más de dos décadas de producción constante. En ese tiempo mostró una versatilidad instrumental poco habitual. De hecho, llegó a tocar el piano, la guitarra, el bajo, el acordeón y el teclado.
Una discografía de más de una docena de títulos
Tras el debut, la obra del músico creció de forma sostenida. Entre sus títulos figuran Smog, de 2004, y El perro corredor, de 2007. En 2008 publicó Lagun eroa y también Unibertsoa gu. Un año después llegó Una cabra en la escalera, en 2009.
Su producción continuó en los años recientes. Entre los trabajos más nuevos están Ekaitza ostean, de 2021, y Eider laukotea, de 2025. En todos esos discos volcó su universo personal. Por otra parte, su música combinó una marcada personalidad artística con una capacidad creativa que no se agotaba.
Poesía, dibujo, pintura y teatro
La inquietud de Igor Arzuaga no se quedó en las notas musicales. A lo largo de su vida canalizó sus intereses a través de varias disciplinas plásticas y literarias. Entre ellas figuran la poesía y el dibujo. También desarrolló obra en la pintura y el teatro.
Esa variedad explica la definición de artista polifacético que lo acompañó. Además, su legado combina sonido, palabra e imagen. En todos esos campos mantuvo el mismo rasgo: una libertad creativa ajena a las fórmulas convencionales.
El homenaje de Llodio a Igor Arzuaga
La presencia de su música sigue intacta en su entorno. A principios de este mes de octubre, sus piezas de piano fueron elegidas como homenaje. Con ellas se ambientó la inauguración del parque de Llodio. Ese gesto reflejó el respeto y el cariño que Laudio le tenía al artista.
En tanto, su muerte fue recibida como una pérdida temprana en el panorama cultural vasco. La comarca de Ayala y Llodio recuerda ahora a Igor Arzuaga por una obra extensa y variada. También por su talento natural para la música, que lo acompañó desde la infancia hasta sus últimos discos.

