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Una nueva oleada de amenazas de bomba en Europa obligó el jueves a activar los protocolos de seguridad en un número de vuelos que oscila entre 17 y 25, tres de ellos en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Todas las alertas resultaron falsas. Las aeronaves fueron inspeccionadas y no se encontró ningún peligro para los pasajeros. Como reacción, la Comisión Europea activó un mecanismo de intercambio de información entre los Estados miembros de la Unión Europea.
Los incidentes se suman a los registrados el lunes y el martes, cuando entre ocho y nueve aparatos sufrieron alertas similares. Hasta ahora, las autoridades europeas y nacionales no atribuyeron la responsabilidad a ningún grupo ni a ningún país.
Tres vuelos afectados en Madrid-Barajas
En España, el aeropuerto madrileño recibió una comunicación de amenaza de explosivos que afectó a tres vuelos. Según el gestor aeroportuario Aena, uno salía hacia París, otro llegaba desde Roma y el tercero procedía de Milán. Las aeronaves pertenecían a Iberia, con dos aparatos, y a Air Europa, con uno.
Tras recibir el aviso, se constituyó un comité de seguridad con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Después de evaluar la situación y hacer las comprobaciones pertinentes, las amenazas «se dieron por descartadas». Las autoridades españolas informaron, además, de que las fuerzas de seguridad descartaron cualquier riesgo.
Por otra parte, un avión de Ryanair que cubría la ruta entre Madrid y Sofía, la capital de Bulgaria, también figuró entre los afectados por las amenazas de bomba en Europa. A esa lista se añade el aparato que el martes realizaba el trayecto Mánchester-Murcia y que recibió una alerta parecida.
Desvíos y escoltas militares por las amenazas de bomba en Europa
La mayoría de los vuelos aterrizó en su aeropuerto de destino, aunque hubo excepciones. Un A320 de Aer Lingus que iba de Dublín a Roma, el EI402, fue desviado a la base aérea francesa de Évreux, a unos 100 kilómetros de París. Según la información difundida en Normandía, dos cazas lo obligaron a aterrizar allí ante la negativa inicial del piloto a tomar tierra en una instalación militar.
La oficina del primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, confirmó que el avión «ha sido desviado hacia la base aérea de Évreux tras una amenaza de bomba». Además, precisó que «ha aterrizado de forma segura» y que «los 151 pasajeros y los seis miembros de la tripulación se encuentran a salvo». También indicó que «los equipos de desactivación de explosivos están interviniendo».
En Bulgaria, el Ministerio de Transportes informó de que tres vuelos de Ryanair con salida desde Madrid, Londres y Copenhague fueron escoltados por aviones militares hasta aterrizar. Uno de ellos, procedente de Stansted, tuvo que tomar tierra en Plovdiv, a 150 kilómetros al sur de Sofía. En tanto, un avión de Wizz que cubría la ruta Milán-Varsovia aterrizó en Viena «debido a una amenaza de bomba recibida durante el vuelo», según un comunicado de la aerolínea.
Finnair, por su parte, señaló que uno de sus vuelos, con 144 pasajeros, fue escoltado por cazas italianos antes de aterrizar sin incidentes en Roma. Otro avión de la compañía finlandesa procedente de Helsinki, operado por Jettime, aterrizó con normalidad en Viena. En Austria despegaron también aviones Eurofighter para acompañar a algunos aparatos amenazados.
Un patrón de correos electrónicos y vuelos en el aire
Las amenazas de bomba en Europa parecen seguir una pauta definida. Las aerolíneas o las autoridades de aviación civil reciben notificaciones, con frecuencia por correo electrónico, cuando los aviones ya están en vuelo. El volumen de casos sugiere coordinación, aunque eso no implica necesariamente a una persona detrás de un teclado, sino que podría tratarse de bots programados. Por ahora no se informó del posible origen de esos mensajes.
Todos los aviones afectados cubrían rutas entre distintos países europeos. En cambio, no hubo vuelos internos ni intercontinentales. La mayoría viajaba de oeste a este, con destino a capitales de Europa del Este. Solo el jueves, al menos cuatro iban a Praga, uno a Bucarest y otro a Varsovia. Los aeropuertos de origen incluyeron Helsinki, Londres-Stansted, Milán y Dublín.
Las alertas también tocaron vuelos con origen o destino en Francia, Bélgica, Austria, Polonia, Dinamarca, Irlanda, Grecia, Finlandia, Serbia y Rumanía. Italia, la República Checa y Bulgaria estuvieron entre los países más afectados. Entre las aerolíneas figuran Ryanair, Wizz Air, Aer Lingus, Iberia, Finnair, LOT y Aegean Airlines.
Asimismo, en el aeropuerto Chopin de Varsovia se cerró temporalmente una pista después de que un vuelo de LOT hacia París, aún en tierra, sufriera una posible amenaza, explicó el portavoz de los Aeropuertos Polacos, Piotr Rudzki. En Bélgica, otro avión de LOT que volaba de Varsovia a Bruselas aterrizó sin problemas en Zaventem. Por su parte, en Copenhague hubo una incidencia en dos aeronaves estacionadas, que movilizó a la Policía y a especialistas militares en explosivos. En el Reino Unido, Heathrow y Birmingham recibieron amenazas que las autoridades calificaron como «no creíbles». Además, en Cork (Irlanda) un avión salió con retraso.
La respuesta de Bruselas, la OTAN y el sector ante las amenazas de bomba en Europa
La Comisión Europea advirtió de que todavía es pronto para determinar si los incidentes están relacionados. El comisario europeo de Transporte Sostenible y Turismo, Apostolos Tzitzikostas, escribió en X: «Estamos siguiendo de cerca la situación y en contacto con los Estados miembros afectados y con la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (AESA)».
La AESA explicó que pilotos, controladores y personal aeroportuario «han recibido formación para hacer frente a imprevistos de este tipo». Por eso, sostuvo que «el riesgo inmediato para la seguridad operacional derivado de amenazas falsas aisladas es bajo». Sin embargo, aseguró que seguirá supervisando los acontecimientos.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) condenó los intentos de perturbar el tráfico aéreo e instó a las autoridades a encontrar su origen. En tanto, un alto cargo militar de la OTAN afirmó que la Alianza «sigue vigilando la situación y mantiene una estrecha coordinación con los aliados». El consejero delegado de Air France-KLM, Ben Smith, declaró: «no creo que hayamos visto algo parecido nunca».
Antecedentes y efecto en el mercado de las amenazas de bomba en Europa
En el pasado hubo episodios similares, pero limitados a un solo país. En 2023, los aeropuertos franceses sufrieron una oleada de falsas alertas. Un año después, aviones de pasajeros indios recibieron más de 500 amenazas falsas en dos meses. En 2022, tras la invasión rusa de Ucrania, varios vuelos de Serbia a Rusia fueron blanco de una operación parecida. Esta vez, en cambio, las amenazas de bomba en Europa alcanzan a más de una decena de Estados.
El contexto incluye crecientes tensiones geopolíticas y el temor de las autoridades ante amenazas híbridas cada vez más frecuentes. Además, los desvíos y las inspecciones, que a veces implican cierres parciales de aeropuertos, alteran el tráfico en uno de los espacios aéreos más congestionados del mundo. En promedio, más de 30.000 aviones con 7,1 millones de pasajeros cruzan cada día los cielos europeos.
Pese a todo, la cotización de las aerolíneas no se resintió de forma general. El índice sectorial del Eurostoxx bajaba un 1,44 % a media sesión, pero Ryanair y Wizz subían. Esa evolución sugiere que el mercado considera falsas las amenazas de bomba en Europa y prevé costes marginales frente a factores como el precio del combustible, afectado por la guerra en Irán.