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La adolescencia de Margarita Robles en Barcelona ocupa un lugar especial en los recuerdos de la ministra de Defensa, que tiene 69 años. En una entrevista concedida hace años a Carme Chaparro en el programa Cuatro al día, Robles repasó su etapa en la capital catalana. Allí vivía en un barrio en el que, según contó, «salíamos mucho». Además, confesó que de niña quería ser misionera porque le apasionaba viajar.
Robles es uno de los rostros más visibles del Gobierno de Pedro Sánchez. En los últimos meses, su figura cobró relevancia a raíz de crisis como la de Ceuta. Sin embargo, pocos conocen los detalles de su infancia. La ministra suele mantener la discreción sobre su vida personal. En aquella conversación, en cambio, volvió a los escenarios que marcaron su niñez y su juventud.
Margarita Robles en Barcelona: el traslado desde León a los 12 años
Robles nació en León en 1956. En su ciudad natal pasó sus primeros años y estudió en el colegio de las Teresianas. Sin embargo, su vida dio un giro cuando tenía 12 años. Su familia se trasladó a Barcelona por motivos laborales. Así comenzó una nueva etapa, muy lejos de su ciudad de origen.
La vida de Margarita Robles en Barcelona empezó en la avenida de la República Argentina, cerca del paseo de la Bonanova. Allí vivió con sus padres en un edificio con balcones. Todavía hoy hay vecinos que la recuerdan. De aquella ciudad, la ministra conserva numerosos recuerdos.
En esa época comenzó a estudiar en el Instituto Poeta Maragall. En ese centro cursó Bachillerato y COU. Además, allí entabló algunas de las amistades que todavía mantiene. También compartía tardes y paseos con sus amigos, una costumbre propia del barrio en el que, según dijo, la gente salía mucho.
Una vocación de misionera y la pasión por viajar
Antes de imaginarse impartiendo justicia, Robles soñaba con otra vida. Sus primeras aspiraciones profesionales poco tenían que ver con la política o con los tribunales. De pequeña quería ser misionera. Por un lado, le atraía viajar. Por otro, siempre le había interesado ayudar a los demás.
«A mí me apasiona viajar y en cuanto puedo viajo. Además, me sigue apasionando el poder hacer algo por los demás», explicó en aquella entrevista. La ministra sostuvo que esa aspiración no desapareció con el tiempo. Con los años, aseguró, encontró otra manera de mantener ese compromiso.
«Y yo creo que con los años es la proyección: lo que a mí me gusta como hobby, que es viajar, y mi compromiso, que es un compromiso social que he tenido siempre desde que he empezado a trabajar», afirmó.
De este modo, la ministra vinculó aquella vocación infantil con su vida adulta. Los recuerdos de Margarita Robles en Barcelona muestran, según su propio relato, que ese interés por los demás la acompañó durante toda su trayectoria profesional. En tanto, los viajes quedaron como su afición personal.
Margarita Robles en Barcelona: protestas en el franquismo y Lluís Llach
De aquella etapa también vienen sus primeras inquietudes políticas. En 1971, durante el franquismo, salió a la calle para protestar por la muerte de un trabajador de la SEAT. Ese episodio coincidió con sus años de instituto. Por eso forma parte de los recuerdos que la ministra asocia a su adolescencia.
Por otra parte, la música tuvo un lugar destacado en aquellos años. Robles hacía largas colas para asistir a los conciertos de Lluís Llach. Todavía hoy considera que su música es «una maravilla». Esas tardes con amigos y esos conciertos completan el retrato de su juventud en la ciudad.
El regreso a esos escenarios le permitió recuperar recuerdos que siguen muy presentes. Así, la imagen de Margarita Robles en Barcelona que surge de su relato es la de una joven que salía con sus amigos, seguía la música de su tiempo y prestaba atención a lo que ocurría en la calle.
Del Derecho a la carrera judicial y la política
Finalmente, Robles eligió estudiar Derecho en la Universidad de Barcelona. Con esa decisión siguió los pasos de su padre, que era abogado. Tras la formación de Margarita Robles en Barcelona llegó su ingreso en la carrera judicial, en 1980 o en 1981.
La futura ministra entró como número uno de su promoción. De este modo, se convirtió en una de las primeras mujeres juezas de España. Más tarde ocupó puestos de responsabilidad en la Audiencia Nacional y en el Tribunal Supremo. Esa trayectoria en la judicatura precedió a su llegada a la política.
Su salto definitivo a la política llegó de la mano del PSOE. En 2016, Pedro Sánchez la incorporó a las listas electorales. Dos años después, fue nombrada ministra de Defensa, un cargo que todavía ocupa. Hoy, con 69 años, vuelve la mirada a aquella etapa en la capital catalana, donde una niña que soñaba con ser misionera empezó a definir su camino.