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El submarino Isaac Peral (S-81) de la Armada hundió el lunes 2 de noviembre el antiguo patrullero Infanta Elena (P-76) con un único torpedo pesado DM2A4. La acción se produjo durante el ejercicio de fuego real Sinkex 26, en aguas del Atlántico cercanas a las islas Canarias. Además, la maniobra sirvió para comprobar las capacidades de combate del primer submarino de la serie S-80, construido por Navantia.
Un solo torpedo del submarino Isaac Peral en el Sinkex 26
El Sinkex 26 forma parte del programa periódico de adiestramiento con armamento real de la Armada. Su objetivo es reproducir condiciones próximas a las de un combate real. En esta edición, el submarino Isaac Peral puso a prueba sus sistemas de armas y la preparación de su dotación. Por eso, la tripulación tuvo que detectar, localizar, seguir y neutralizar un objetivo en el mar.
El torpedo impactó de lleno en el buque, que ya había sido dado de baja. Para la Armada, el hundimiento fue uno de los principales hitos de las maniobras. La institución lo explicó así: «El lanzamiento del torpedo constituye la demostración de una de las capacidades esenciales para las que ha sido concebido este submarino, operar de forma discreta y responder con precisión cuando la situación lo requiera».
Sin embargo, la Armada subraya que el principal valor de estas unidades es disuasorio. A su juicio, la posibilidad de que un submarino patrulle sin ser detectado obliga a cualquier adversario a contar con su presencia.
«Saber que un submarino puede estar patrullando de forma invisible en cualquier punto de nuestras aguas, y que posee la capacidad de neutralizar una amenaza a larga distancia es, en sí mismo, uno de los mecanismos más eficaces para garantizar la seguridad sin necesidad de llegar al conflicto»
Navantia entregó el S-81 hace tres años, tras un complejo proceso de diseño y ejecución. Después de un intenso periodo de pruebas e integración, la participación del submarino Isaac Peral en este ejercicio culmina su preparación para contribuir a la defensa de España y a los compromisos internacionales.
Fragatas, aviones y drones junto al submarino Isaac Peral
El ejercicio contó con una amplia participación de medios navales y aeronavales. Junto al S-81 intervinieron las fragatas Cristóbal Colón (F-105) y Navarra (F-85). También participaron el buque multipropósito Carnota (A-61) y el buque de acción marítima Relámpago (P-43). A ellos se sumó la Unidad de Buceadores de Medidas Contra Minas.
En el aire, el despliegue incluyó tres aviones AV-8B Harrier y un helicóptero de la 10.ª Escuadrilla. Además, actuaron un vehículo aéreo no tripulado Scan Eagle de la 11.ª Escuadrilla y un avión de vigilancia marítima del Ejército del Aire y del Espacio. Los tres Harrier, de la Novena Escuadrilla de la Flotilla de Aeronaves (FLOAN), llegaron el domingo 1 de noviembre a la Base Aérea de Gando, en Gran Canaria.
Con estos medios, el submarino Isaac Peral se integró en operaciones con el resto de la Flota. En tanto, las unidades evaluaron procedimientos de enlace, vigilancia y apoyo entre plataformas de distinta naturaleza.
La dirección en el mar correspondió al comandante de la 41.ª Escuadrilla de Escoltas, el capitán de navío Rafael Mira Calvo. Su Estado Mayor lo acompañó a bordo de la fragata Navarra. Según el comandante, el ejercicio «no podría haberse llevado a cabo sin la profesionalidad, preparación y buena coordinación de las dotaciones, pilotos, equipos especializados y órganos de apoyo de las unidades participantes».
Cómo funciona el torpedo DM2A4
El torpedo pesado DM2A4 figura entre los sistemas de armas de los submarinos S-80 Plus. El arma se lanza desde los tubos lanzatorpedos de 533 milímetros del sumergible, que tiene seis en total. Además, la gestión de los torpedos emplea un sistema de la estadounidense Lockheed Martin.
La compañía Atlas Elektronik diseñó el DM2A4 para la Marina Alemana, que lo eligió para sus submarinos de la clase 212. Sus siglas responden a Deutsches Modell. Por otra parte, fue el primer torpedo en usar un cable de fibra óptica para unirse al submarino y transmitir la información de guiado.
El arma tiene un alcance de 50 kilómetros. Para ello utiliza hasta cuatro baterías eléctricas que solo generan electricidad cuando se requiere. Por eso pueden almacenarse durante largo tiempo sin agotarse y resultan más seguras. Además, su diseño encapsulado las protege del entorno salino y de activaciones accidentales. Las baterías pueden ser de iones de litio o de plata-zinc.
La historia del antiguo patrullero Infanta Elena
El Infanta Elena nació como la tercera corbeta de la clase Descubierta. La Empresa Nacional Bazán lo botó el 14 de septiembre de 1976. Más tarde fue remodelado y, el 13 de enero de 2004, pasó a ser el patrullero de altura P-76.
Con base en Cartagena, el buque se dedicó a la seguridad marítima y a la lucha contra la contaminación. Asimismo, detectaba y seguía posibles actividades de inmigración ilegal. También colaboraba con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado contra el terrorismo y el narcotráfico.
Para servir como blanco, el barco recibió un sistema de reproducción de señales acústicas. Además, se retiraron los equipos reutilizables. El 22 de octubre por la mañana salió remolcado del Arsenal de Cartagena por el Carnota. El destino fue una zona al oeste del meridiano de la isla de El Hierro, lejos de las rutas habituales de navegación. Mientras tanto, el submarino Isaac Peral llegó al Arsenal de Las Palmas a finales de octubre, antes de dirigirse al área prevista.
Medidas ambientales en la maniobra del submarino Isaac Peral
La Armada incorporó medidas para proteger el entorno marino. Antes del hundimiento, el antiguo patrullero pasó por una descontaminación completa. Se retiraron combustibles, aceites y otros componentes potencialmente contaminantes.
Por otra parte, la zona de maniobras fue evaluada previamente desde el punto de vista hidrográfico y ambiental. Durante el ejercicio se activó un protocolo de vigilancia e inspección para proteger a los cetáceos y otras especies protegidas. Ese protocolo también buscó garantizar la seguridad de la navegación civil en el archipiélago.
Con estas medidas, la Armada señala que busca compatibilizar el adiestramiento militar con la preservación del ecosistema. En tanto, la institución considera que el ejercicio demostró la capacidad del submarino Isaac Peral para contribuir a la defensa nacional y a los compromisos de España con sus aliados.