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El tifón Washi, también conocido como Sendong, dejó a más de 270.000 personas sin acceso al agua potable en el sur de Filipinas. Así lo indicó el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que trabaja en las zonas afectadas junto a la Cruz Roja de Filipinas. Andrés Casal, coordinador de agua y hábitat del CICR en ese país, describió la situación y la respuesta humanitaria en curso. Según el CICR, la falta de agua potable es uno de los problemas más graves que provocó la tormenta tropical.
La respuesta inmediata al tifón Washi
Mientras la tormenta golpeaba la región meridional del país, el CICR movilizó apoyo de emergencia. Su objetivo era respaldar las operaciones de socorro que encabezaba su socio local, la Cruz Roja de Filipinas. Según Casal, las consecuencias fueron «particularmente devastadoras». La razón, explicó, es que la tormenta azotó partes del país que normalmente no sufren tifones.
Durante las primeras 48 horas tras el paso del tifón Washi, se repartieron paquetes de alimentos, artículos domésticos esenciales y productos de higiene. La ayuda llegó a Cagayan de Oro, Illigan y Bukidnon, tres de las zonas más afectadas. Casal señaló que ese plazo es el período crítico para salvar vidas en este tipo de emergencias.
Después, el CICR adaptó sus actividades a las nuevas necesidades que surgieron en los días siguientes. Además, reforzó su respuesta en colaboración con la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y otros socios del Movimiento.
Cagayan de Oro, entre el lodo y los centros de evacuados
Casal trabaja actualmente en Cagayan de Oro, uno de los lugares más castigados por el tifón Washi. La crecida del río Cagayan provocó allí la inundación. Hoy, las zonas cercanas al cauce están cubiertas de lodo y detritos. Por otra parte, ambas márgenes del río quedaron devastadas.
Algunas personas empezaron a dejar los centros de evacuados. Unas vuelven para reconstruir sus viviendas y otras se alojan con familiares o familias de acogida. Sin embargo, muchos centros siguen atestados de familias que lo perdieron todo.
La principal preocupación es ahora el agua. Más de 270.000 personas no tienen acceso al agua potable. Algunas están en los centros para evacuados y otras viven en comunidades cercanas.
Cagayan de Oro es una ciudad grande y no todos sus barrios sufrieron daños. Aun así, los problemas son visibles incluso en zonas que quedaron relativamente indemnes. En las calles se ven muchas personas con bidones que esperan la llegada de los camiones cisterna.
Por qué falta agua potable tras el tifón Washi
La inundación dañó las tuberías y la red de agua a lo largo del río. Además, afectó a muchos de los pozos que abastecen a la población.
Las comunidades siguen usando los pozos que resistieron el tifón Washi. No obstante, los daños en la infraestructura limitan la capacidad de distribución y almacenamiento de la empresa local de abastecimiento de agua.
Tanques flexibles y grifos públicos para los afectados
A principios de esta semana, el CICR envió a la zona a sus ingenieros especializados en agua y hábitat. Su tarea es apoyar al equipo de gestión de desastres de la Cruz Roja de Filipinas. En tanto, la organización analiza distintas formas de traer agua desde fuentes que no sufrieron daños. La idea es almacenarla para los sobrevivientes de la inundación y las comunidades vecinas.
Para eso, el CICR instala tanques flexibles y sistemas de grifos públicos pensados para emergencias. En los distritos sin acceso al agua, coloca los equipos en lugares estratégicos, por ejemplo cerca de los ayuntamientos. Además, conecta los grifos directamente a estaciones de bombeo que siguen funcionando. Así busca llevar el agua a más personas.
El trabajo pendiente tras el tifón Washi
El CICR coopera con la Cruz Roja de Filipinas y con las autoridades locales del agua. El objetivo es garantizar que todos los tanques se rellenen de forma constante. En poco tiempo, la organización logró que 13.000 personas tengan acceso al agua, y continúa con esa tarea.
En las próximas semanas, las autoridades locales buscarán restablecer cuanto antes el suministro en las zonas inundadas por el tifón Washi. El CICR apoyará esas actividades. «Nuestros colaboradores están muy motivados y seguiremos respondiendo a las necesidades que se presenten», afirmó Casal.