«ESTHETIC PARADISE» PLANTEA EL CULTO A LA IMAGEN FÍSICA COMO UNA PÉRDIDA DE IDENTIDAD

Una niña pierde a su madre en un centro de estética que han abierto al lado de su casa; la madre, una mujer frustrada y sin muchos recursos económicos, sueña con hacerse una operación de estética; unas esteticistas luchan por su cuota de poder dentro de la maquinaria artificial de la empresa, y una adolescente deslumbrada por ser modelo sucumbe a la anorexia.

Con seis actrices, «Esthetic Paradise» plantea un tema de rabiosa actualidad: el culto a la imagen física y la esclavitud que supone para las mujeres la mirada machista del cuerpo femenino, y se convierte en una gran metáfora de la pérdida de identidad. La obra se representará en la sala Beckett del 7 de julio al 1 de agosto. 

Escrita por Victòria Szpunberg y dirigida por Carol López, Esthetic Paradise «plantea de modo valiente y arriesgado y con una escritura muy honesta y visceral un tema que nunca se ha tocado. Que psicológicamente está marcando cada vez más a la sociedad», ha afirmado Toni Casares, director de la sala Beckett, que ha destacado la gran complicidad que hay entre autora y directora, «lo cual garantiza una buena puesta en escena». 

La Trama

Esthetic Paradise es la historia de una niña que pierde a su madre dentro de un centro de belleza donde se realizan operaciones de cirugía estética, liftings, masajes…;. Al final, después de tantas operaciones, ya no la reconoce. Es también la historia de un edificio, blanco, lujoso, irreal, como una nave espacial. Que convierte en esclavas de la belleza y de las relaciones artificiales que se crean dentro de la empresa a las mujeres, tanto a las clientas como a las esteticistas. 

«Me ha interesado ofrecer el punto de vista de las empleadas y no de las clientas, porque a estas últimas ya las vemos en la televisión, como clónicas, víctimas de la moda. Las tres empleadas son personajes enloquecidos que creen que conseguirán la felicidad si cambian su cuerpo. No es una obra realista ni naturalista, sino muy exagerada, directa, visceral e incorrecta en su forma y estructura, pero es como me ha salido. No he querido esconder nada, porque yo vengo del mundo de la danza y me he comido muchas manzanas para no engordarme. He querido mostrar el contexto hipócrita y contradictorio donde nos movemos, donde, por una parte, hacemos campañas contra la anorexia y, por otra, llenamos las calles con pósters de supermodelos en bikini; y donde se muere la gente operándose», ha dicho la autora, Victòria Szpunberg. 

El Mensaje

Otro tema que plantea la obra es la lucha de poder y jerarquías que se establecen entre las mismas empleadas, que tienen como máxima aspiración llegar a ser recepcionistas de la empresa, porque es un trabajo de cara al público. 

La historia se plantea con un toque de humor, pero acaba en drama. «Es una gran metáfora de la pérdida de identidad cuando cambias tu cuerpo.

No es amable, pero se ríe y se sonríe», ha comentado la directora Carol López, que ha añadido que «lo único real es el mundo de la madre y de la niña (la casa modesta), en contraposición con el centro de belleza. Escénicamente nos interesaba que la imagen del centro no fuera realista, sino como una nave espacial, porque la estética está relacionada con las nuevas tecnologías». La única que se salva en la obra es una niña que quiere ser astronauta, «pero no es seguro», ha asegurado la actriz Carlota Bantulà. 

Esthetic Paradise está protagonizada por Montse Esteve, en el papel de madre, Anna Azcona, en el de Carme, Mia Esteve, en el de Dorotea, Mar Ulldemolins, en el de Sofía, Diana Gómez, en el de Violeta, y Carlota Bantulà, en el de la niña Pili. 

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