Contenidos
La querella de Vox contra el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, ya está ante la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de A Coruña. El partido acusa a Blanco de haber permitido una contramanifestación en la plaza de María Pita el pasado 21 de octubre. Ese mismo día y en ese mismo lugar, la formación celebraba un acto político. Además, la acción judicial apunta a los responsables de la protesta, convocada por Galiza Nova, y a quienes participaron en los incidentes.
Los delitos que la querella de Vox atribuye al delegado
El escrito, de 32 páginas, atribuye a Blanco un presunto delito electoral. También le imputa posibles delitos contra los derechos cívicos, por omisión, y de prevaricación administrativa. Según el partido liderado por Santiago Abascal, el delegado permitió la protesta en el mismo espacio donde Vox tenía previsto un acto ya autorizado.
La coordinadora nacional jurídica del partido, Marta Castro, explicó el fundamento de la acusación. «La Delegación del Gobierno conocía la convocatoria de VOX y permitió también la concentración de los manifestantes contrarios a la formación, pese a las advertencias sobre posibles incidentes», denunció.
Por otra parte, la querella de Vox no se limita a Blanco. También se dirige contra otras autoridades o funcionarios de la Delegación y la Subdelegación del Gobierno que pudieran resultar responsables de las decisiones adoptadas. Entre ellos, señala a los funcionarios que intervinieron en la autorización de la contramanifestación.
Cronología de las convocatorias en la plaza de María Pita
De acuerdo con el escrito, Vox comunicó el 16 de octubre su intención de celebrar un acto político en A Coruña. En esa comunicación, el partido pidió además la colaboración de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para garantizar la seguridad del evento.
Un día después, el 17 de octubre, Galiza Nova comunicó a la Subdelegación del Gobierno su voluntad de concentrarse en la misma plaza. Según el partido, la protesta se fijó apenas treinta minutos antes del inicio del acto de Vox.
Para la formación, esa coincidencia no fue casual. «El propósito de esa convocatoria no era expresar una opinión en un lugar cualquiera, sino salir al paso del acto de Vox allí donde se iba a celebrar», sostiene el texto judicial. Galiza Nova, en cambio, había anunciado en sus redes sociales que la concentración buscaba «combatir los mensajes ultraespañolistas y de odio».
La querella de Vox contra los convocantes de Galiza Nova
La acción judicial alcanza a las personas que promovieron, convocaron o dirigieron la contramanifestación en nombre de Galiza Nova. Asimismo, incluye a cuantos autores materiales, inductores o cooperadores de los actos de violencia puedan ser identificados durante la investigación.
Castro detalló los hechos que motivan esta parte del escrito. «Durante el acto se produjeron gritos, insultos, lanzamiento de balizas y objetos punzantes, así como heridos», afirmó. Por eso, según la coordinadora, la querella de Vox recoge, entre otros, presuntos delitos de incitación al odio y de impedimento o perturbación violenta de una reunión lícita.
La lista sigue con presuntos delitos de atentado contra agentes de la autoridad, desórdenes públicos, lesiones y daños. En todos los casos, el partido plantea la agravante de discriminación por motivos ideológicos.
El relato de los incidentes durante el acto
El escrito describe una escalada de la tensión a lo largo del acto. Según el relato del partido, «los concentrados lanzaron huevos y mecheros contra el cordón policial». A partir de ese momento, añade la querella de Vox, «las agresiones fueron a más».
El texto enumera los objetos que, según la formación, fueron arrojados: «piedras de tamaño superior a una mano, adoquines, cascotes, petardos, bengalas, una olla, cacerolas, sillas de las terrazas y mobiliario urbano». En su resumen, el partido habla de «insultos, lanzamiento de objetos y agresiones» durante la jornada.
Además, el escrito sostiene que la protesta afectó al desarrollo del acto. «Los asistentes al acto y los ciudadanos que quisieron acercarse no pudieron hacerlo con normalidad, y el mensaje político de Vox no pudo llegar en plenitud a quienes estaban en la plaza ni al público en general», afirma. Según la formación, el ambiente creado por los contramanifestantes disuadía a la gente de acercarse, porque transmitía «un grave peligro contra la integridad física».
La querella de Vox denuncia un patrón en toda España
Los de Abascal enmarcan lo ocurrido en A Coruña en una dinámica más amplia. «Lo que ocurrió en A Coruña responde a un patrón que Vox viene sufriendo en toda España y que es un hecho notorio», sostienen en el escrito.
El partido describe ese supuesto patrón paso a paso. «Se convoca una contramanifestación a la misma hora y en el mismo lugar que el acto de Vox; una vez iniciado este, los concentrados elevan progresivamente la tensión, del insulto a la amenaza, de la amenaza a la coacción y, en no pocas ocasiones, a la agresión física», lamenta la formación.
Por su parte, la Delegación del Gobierno en Galicia evitó hacer declaraciones sobre el anuncio de la querella de Vox. En tanto, el escrito queda en manos de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de A Coruña, ante la que fue presentado.