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El Banco Mundial anunció el jueves que el crecimiento de Asia oriental será algo más lento este año y el próximo. Su informe también destacó los costes humanos y económicos que podría causar una pandemia de gripe aviar. Según el organismo, la región, sin incluir a Japón, crecerá un 6.2 % en 2005 y la misma cifra en 2006.
Previsiones para el crecimiento de Asia oriental
La previsión representa un punto porcentual menos que los niveles de 2004. El Banco Mundial atribuyó la moderación a los altos precios del petróleo y a una política monetaria más restrictiva. El crecimiento de Asia oriental pierde así algo de impulso.
El vicepresidente del Banco Mundial Jamil Kassum afirmó que las economías de la región se han ajustado bien a algunos choques bastante serios desde finales de 2003. Además, añadió que entre ellos estuvo la duplicación de los precios mundiales del petróleo.
La gripe aviar, un gran riesgo para 2006
El informe señaló que la gripe aviar, hasta ahora limitada a zonas rurales de varias economías de la región, es un gran riesgo para el crecimiento de Asia oriental en 2006. En ese sentido, advirtió que medidas como las cuarentenas o las restricciones de viaje podrían tener impacto económico.
Milan Brahmbhatt, economista y autor principal del informe, dijo que, aunque los costes de afrontar esto se han limitado hasta ahora a cerca del 0.1 % del PIB, por el sacrificio de aves y la mejora de los sistemas de vigilancia sanitaria animal, el impacto potencial de una pandemia grave es motivo de seria preocupación.
Según el documento, los efectos más inmediatos de una pandemia podrían venir de respuestas descoordinadas de personas y gobiernos, no de las muertes o enfermedades. Así ocurrió con el brote de SARS de 2003. El Banco consideró imprudente estimar los costes de un choque así. Sin embargo, recordó que el SARS causó la pérdida de quizá el 2 % del PIB de Asia oriental en un trimestre. Una pérdida del 2 % del PIB mundial durante una pandemia global equivaldría a unos 200 mil millones de dólares en un trimestre.
La estimación del Banco Asiático de Desarrollo
Por otra parte, el Banco Asiático de Desarrollo publicó el jueves otro informe. Allí sostuvo que una pandemia prolongada podría llevar al mundo a una recesión y costarle a Asia unos 283 mil millones de dólares. Indicó además que, a largo plazo, el crecimiento económico potencial será menor y la pobreza aumentará.
Ese organismo explicó que, a diferencia del SARS, una pandemia afectaría también a la oferta, porque los trabajadores enfermarían o morirían. Si solo golpeara la demanda durante dos trimestres, la pérdida rondaría los 99 mil millones de dólares, el 2.3 % del PIB regional. En cambio, si afectara seriamente la demanda durante cuatro trimestres, el crecimiento regional caería a cerca del 0.1 % y el mundial, al 0.6 %.
Petróleo caro y crecimiento de Asia oriental
El Banco Mundial consideró afortunado que el precio del crudo, que se duplicó con creces en los últimos dos años, tuviera un efecto inesperadamente limitado sobre el crecimiento de Asia oriental. Aun así, admitió que una nueva subida fuerte tendría consecuencias más serias.
El informe prevé que, salvo nuevos choques de oferta, el petróleo seguirá caro durante uno o dos años. No obstante, debería bajar gradualmente desde los niveles alcanzados en la temporada de huracanes de 2005 en Estados Unidos. Además, destacó que algunos gobiernos redujeron o eliminaron subsidios a los combustibles.
Homi Kharas, economista jefe del Banco para Asia oriental y el Pacífico, se refirió a esos ajustes. Afirmó que estos, incluida la decisión de Indonesia de recortar los subsidios a los combustibles y compensar los efectos en los más pobres, pueden haber reducido ligeramente la recuperación del consumo interno, pero que a largo plazo están poniendo a las economías sobre una base mucho más sólida.
Japón, China y el auge textil
Por primera vez en más de una década, Japón parece haberse convertido en un motor del crecimiento de Asia oriental. En tanto, la caída de la demanda de importaciones en China probablemente responde a una reversión en la acumulación de inventarios. El Banco Mundial la consideró probablemente temporal.
Según el informe, la mayoría de los países sostiene el gasto con menores tasas de ahorro, superávits más bajos, reservas o financiación externa. Así, señaló, el consumo privado en la región se ha moderado en lugar de frenarse bruscamente. Además, el fin de las cuotas textiles mundiales impulsó las exportaciones de ropa de China, Camboya, Indonesia, Bangladés, Laos y Vietnam.
Tipos de interés, inflación y reservas
Las economías también parecen adaptarse sin sobresaltos a tipos de interés globales más altos, necesarios para controlar la inflación. El Banco indicó que hay algunos indicios de que las tasas subyacentes están repuntando. Por eso, concluyó que el giro hacia el endurecimiento monetario es oportuno.
Sin embargo, el organismo advirtió que la subida de tipos en los países industrializados debería ampliar los diferenciales de crédito con los países en desarrollo de la región. También pidió depender menos de la intervención cambiaria, ya que, según señaló, la acumulación de reservas ha complicado la gestión de las políticas monetarias internas.
Doha, desequilibrios y crecimiento de Asia oriental
Sobre la ronda de Doha, prevista del 13 al 18 de diciembre, el informe vio un riesgo significativo de un resultado limitado. Advirtió que eso estaría lejos de los intereses a largo plazo de las economías de Asia oriental.
Por último, el Banco Mundial reclamó un esfuerzo colectivo contra los crecientes desequilibrios macroeconómicos globales. Propuso fortalecer el ahorro en Estados Unidos y estimular la demanda interna en la zona euro, Japón y las economías emergentes de la región distintas de China. Según el informe, abordar esos desequilibrios figura entre los grandes asuntos que enfrentan el mundo y la región.